1822 – Nacimiento en Lorient (Francia) del compositor VÍCTOR MASSÉ. Fue alumno de Zimmermann (piano) y de Halévy (composición) en el Conservatorio de París, obteniendo en 1945 el “Prix de Roma”. En 1860 fue nombrado director de los coros de la Opera; en 1866 profesor de contrapunto en el Conservatorio de París; en 1872 miembro de la Academia, sucesor de Auber. Compuso numerosas óperas entre las cuales: La Chambre gotique (1849); Galathée (1852); La Fiancée du Diable (1854); Miss Fauvette (1855); La reine Topaze (1856); La Fée Carabosse (1859); Paul et Virginie (1876); Une nuit de Cléopatre (representada en 1885).  VÍCTOR MASSÉ falleció en París el 5 de julio de 1884.

Fuente:
Della Corte, A.; Gatti, G.M. – DICCIONARIO DE LA MÚSICA

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Maurice Ravel1875 – Nacimiento en Ciboure (Pirineos franceses) del compositor MAURICE RAVEL. El compositor más importante después de la muerte de Debussy, en cuyas huellas comenzó; uno de los creadores más brillantes del siglo, que en ningún momento da la impresión de experimentar en medio de tantos experimentadores que lo rodean. Una vida curiosamente simple, sin acontecimientos exteriores; y casi desprovista de fuentes en que podría indagarse más sobre su personalidad, que permanece en las sombras detrás de sus tan luminosas obras. La primera etapa, impresionista, es pronto superada y fuertes impulsos rítmicos llevan a RAVEL hacia un estilo personal, quizá algo neoclasicista, lleno de chispa, de gracia, de melodía encantadora, de armonías politonales y de instrumentación espléndida. Varios de sus temas musicales provienen de su país de origen: son vascos con influencia española. La fama de RAVEL se inició con el cuarteto de cuerdas compuesto en 1904 (aunque no inmediatamente); en 1923 y 1927 se anuncian los primeros síntomas de una grave enfermedad, cuyo origen se desconoce y que paulatinamente paraliza todos los nervios del cuerpo. Durante sus últimos no es RAVEL más que un ser apático y como ausente. Entre sus geniales obras enumeraremos: las óperas L’heure espagnole y L’enfant et les sortilèges; los ballets Daphnis et Chloe, Ma mère l’Oye, La valse, Bolero; los poemas sinfónicos Scheherazade (con canto) y Rhapsodie espagnole; el Concierto de piano en Sol mayor y otro, en Re mayor, para la mano izquierda solamente; el Cuarteto de cuerdas, Introduction et Allegro, Trío en La menor, Sonata para violín y violoncelo, Sonata para violín y piano, Tzigane (rapsodia para violín y piano y su versión para orquesta); para piano, Sérénade grotesque, Pavane pour une infante défunt (1899, más tarde instrumentada), Jeux d’eau (1901), Sonatine (1905), Miroirs, Gaspard de la Nuit, Valses nobles y sentimentales, Le tombeau de Couperin (1917); para canto, Histoires naturelles, Chansons populaires grecques, Trois poèmes de Mallarmé, Mélodies hébraïques, Chansons madécasses, Don Quichotte à Dulcinée, Rêves, etc. Además la famosa instrumentación de Cuadros de una exposición, de Mussorgsky.
MAURICE RAVEL falleció en París (Francia) el 28 de diciembre de 1937.

Fuente:
Pahlen, Kurt – DICCIONARIO UNIVERSAL DE LA MÚSICA

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Juan José Castro1895 – Nacimiento en Avellaneda (Buenos Aires, Argentina) del compositor JUAN JOSE CASTRO.  Estudió composición con Eduardo Fornarini.  Fue un excelente director de orquesta, compositor de talento y hombre de inquebrantables principios éticos.  Ganador del Gran Premio Europa, se trasladó a París, donde estudió con Vincent D’Indy en la Schola Cantorum.  En 1926 fundó la Sociedad del Cuarteto, de la que fue primer violín, y la Orquesta Renacimiento, al frente de la que se inició como director.  A partir de 1930 fue invitado a dirigir la Orquesta Filarmónica y en 1933 fue nombrado director del Teatro Colón.  Obtuvo varias distinciones, entre las que citamos el Premio “Verdi” en el Teatro alla Scala de Milán, por su ópera Proserpina y el extranjero (1952), y el Primer Premio en el Festival de Caracas, por los Corales criollos (1954).  En diversas oportunidades dirigió en el exterior y en 1955 se hizo cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional.  Entre 1955-1964 fue decado del conservatorio que Pablo Casals había fundado en Puerto Rico.  Además de la citada Proserpina y el extranjero compuso las óperas La zapatera prodigiosa (1943) y Bodas de sangre (1953).
JUAN JOSÉ CASTRO falleció en Buenos Aires el 3 de septiembre de 1968.

Fuente:
Roldán, Waldemar A. – Diccionario de música y músicos.

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1925 – Estreno en el Teatro alla Scala de Milán del drama lírico en cuatro actos I CAVALIERI DI EKEBÚ de Riccardo Zandonai (1883-1944), sobre libreto de Arturo Rossato, basado en la Gösta Berling saga, de Selma Lagerlöf (1858-1940).
Intérpretes: Franco Lo Giudice, Elvira Casazza, M. L. Fanelli, F. Autori, B. Franci, C. Walter, A. Tedeschi, L. Laura. Director: Arturo Toscanini.

Argumento: Ekebú, en Suecia. El presbítero Gösta Berling ha sido destituido y despedido del presbiterio a causa de su afición al alcohol. Lo expulsan de una hostería. Ana, la joven a quien ama, le reprende, y Gösta querría morir. La “comandante” dueña de la fundición y castellana de Ekebú le ofrece un trabajo entre los “caballeros”, otros derrotados, ex militares, medio aventureros y medio bohemios a quien ha recogido. Durante un espectáculo de Navidad, Gösta declara públicamente a Ana que la ama. Se besan.
El malvado Siram insinúa que la comandante ha vendido al diablo las almas de los caballeros y la expulsan. Regresa luego, enferma, cuando ya los caballeros han decidido ir a llamarla. La mujer los perdona a todos y, antes de morir, deja sus propiedades a Gösta y Ana. Los caballeros vuelven a su trabajo habitual.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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Mady Mesple1931 – Nacimiento en Toulouse (Francia) de la soprano MADY MESPLÉ. Estudió piano y canto en el Conservatorio de Música de su ciudad natal, graduándose con medalla de oro. Tomó lecciones complementarias de canto en París con Janine Micheau.  Debutó profesionalmente en Liège como Lakmé (en 1953), un rol con el cual permanecería fuertemente asociada durante toda su carrera, cantándolo alrededor de 145 veces. Lakmé fue también el rol de su debut en La Monnaie de Bruselas en 1954. Rápidamente fue incorporando los roles líricos y de coloratura más habituales del repertorio francés, tales como Olympia en Les contes d’Hoffmann, Philline en Mignon, Leila en Les pêcheurs de perles, Juliette en Roméo et Juliette, Ophélie en Hamlet, Dinorah, Manon, Sophie en Werther, etc.
Debutó en el Festival de Aix-en-Provence en 1956, como Zémire en Zémire et Azor de Grétry.  El mismo año hizo su debut en la Opéra-Comique en el rol titular de Lakmé. Su debut en la Opéra de París tuvo lugar en 1958, como Constance en Dialogues des Carmélites de Francis Poulenc. Su total consagración en dicho teatro llegó, en 1960, cuando tuvo que reemplazar a Joan Sutherland en una nueva producción de Lucia di Lammermoor. Otros roles italianos de su repertorio incluyen Amina en La Sonnambula, Rosina en Il barbiere di Siviglia, Norina en Don Pasquale, Gilda en Rigoletto. También cantó algunos pocos roles alemanes con éxito, particularmente la Reina de la Noche en Die Zauberflöte, Sophie en Der Rosenkavalier, y una muy aclamada Zerbinetta en Ariadne auf Naxos en Aix-en-Provence en 1966.
Mesplé también cosechó éxitos fuera de su patria, actuando en el Teatro Bolshoi de Moscú, en el Covent Garden de Londres, La Scala de Milán, el Metropolitan Opera de Nueva York (debut como Gilda, en 1973) y el Teatro Colón de Buenos Aires (debut como Reina de la Noche, en 1968). Durante la década de 1970 agregó operetas a su repertorio, especialmente las de Jacques Offenbach: La Vie Parisienne, Orphée aux enfers, y La Grande-Duchesse de Gérolstein, junto a Régine Crespin.
Mesplé se retiró de la escena en 1985 y se dedicó a la enseñanza en la Escuela Normal de Música de París y en el Conservatorio de Música de Lyon. También ha dictado clases magistrales y ha actuado como jurado en competencias vocales en todo el mundo.
Mesplé posee una importante discografía, que abarca recitales de ópera, opereta, y melodías, y grabaciones de óperas y operetas completas, algunas obras rara vez interpretadas como Fra Diavolo y Manon Lescaut de Auber,  La fille de Madame Angot de Charles Lecocq, Les cloches de Corneville de Robert Planquette, Les saltimbanques de Louis Ganne, Véronique de André Messager, Ciboulette de Reynaldo Hahn, etc. No obstante, será más recordada por su grabación de Lakmé, junto a Charles Burles y Roger Soyer, bajo la dirección de Alain Lombard.
El arquetipo de la soprano lírica coloratura francesa, Mady Mesplé fue notable por su seguridad técnica, su refinamiento musical y su asombroso registro agudo que podía extenderse fácilmente al Do sostenido, como por su encantadora presencia escénica.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Leonie Rysanek1998 – Fallecimiento en Viena (Austria) de la soprano LEONIE RYSANEK. Había nacido en Viena el 14 de noviembre de 1926. Estudió en el Conservatorio de su ciudad natal con Alfredo Jerger y Rudolf Grossman, quien fue su primer marido. Debutó como Agathe (Der Freischütz) en Inssbruck (1949) y obtuvo un éxito que la llevó en breve tiempo a imponerse en el campo lírico internacional. Mientras tenía como sede la Opera del Sarre (entre 1950 y 1952) fue llamada para participar en el Festival de Bayreuth (1951) que reabría sus puertas en tiempos de posguerra. Su Sieglinde ya presentaba una gran firmeza vocal lo que le permitió afianzarse definitivamente en ese recinto lírico. Nunca se tentó con Brünnhilde, que dejó en manos de Mödl, Varnay o Nilsson. En 1952 Rysanek se unió a la Opera del Estado de Baviera, con la que al año siguiente hizo su primera presentación londinense como la Danae straussiana. También cantó en Roma (1953) y Viena (1954). En esta última compañía se convirtió en una bienvenida huésped al contar con el favor de Herbert von Karajan, el público y la crítica. Su ciudad natal la aplaudió muy calurosamente como Sieglinde y Senta. Su actividad en Francia partió en 1952 con Donna Elvira (Don Giovanni) y la Marschallin (Der Rosenkavalier) en Aix-en-Provence (1952). La Opera de París la recibió en 1955 como Sieglinde (Walküre). Regresó en 1972 como la Emperatriz (Frau ohne Schatten) y 1974 como Chrysothemis (Elektra). En 1974 cantó Salome en Orange. Otros centros galos que la acogieron fueron Aix-les-Bains, Marsella, Burdeos y Toulouse.
La Scala de Milán fue otro centro de gran actividad para Rysanek. Debutó allí en mayo de 1954 como Chrysotemis en una Elektra dirigida por Mitropoulos y en la que participaban también Christel Goltz, Rossi-Lemeni, Ramón Vinay y Elena Nicolai. En febrero del año siguiente fue Sieglinde bajo la batuta de Ackermann. A su lado estaban Mödl, Hotter, Windgassen y Weber. Volvió a la principal sala milanesa como integrante de la Opera de Viena en otra Walküre, esta vez conducida por Karajan y con Nilsson, Suthaus, Hotter y Frick. El 7 de diciembre de 1959 fue muy aplaudida como Desdemona en un Otello protagonizado por Del Monaco y Gobbi.
Los públicos norteamericanos la conocieron a través de una brillante temporada de la Opera de San Francisco en el otoño de 1956. El primer espectáculo fue Der Fliegende Höllander, protagonizado por Hans Hotter y con el Erik de Ludwig Suthaus. Luego vino una Walküre en la que participaban también Nilsson, Suthaus y Hotter. Su última función de ese año fue Aida junto a Martell, Rankin y Colzani. El éxito obtenido le valió un regreso en 1957 para inaugurar una nueva temporada con la protagonista de Turandot al lado de la Liù de la veterana Licia Albanese y la dirección de Molinari-Pradelli. Poco después siguió Un ballo in maschera (que cantó en alemán; Peerce, Merrill, Turner) y una muy aplaudida Lady Macbeth (que tendría que haber sido cantada por Callas) al lado del magnífico Giuseppe Taddei. En 1958 fue Elisabeth (Tannhäuser). Regresó en 1960 para mostrar su Emperatriz (Frau ohne Schatten; junto a Schöffler, Parly y Schech) y la protagonista de Aida, junto al Radamés de Jon Vickers. Un largo paréntesis se abrió hasta 1973 cuando regresó en espectacular forma vocal para la Elisabeth wagneriana (Thomas, Napier, Stewart) y la Chrysotemis straussiana (Steger, Dalis, Ulfung, Stewart). Al año siguiente protagonizó Salome junto a Hopf,, Nimsgern y Varnay. Culminó su ciclo artístico en esa compañía que tanto la había apreciado con aplaudidas versiones de Sieglinde (Knie, Vickers y Sotin), la Emperatriz (Frau ohne Schatten, dirigida por Karl Böhm) y una aislada función de Tosca que le permitió lucir su carisma y los milagrosamente conservados brillos vocales.
Rudolf Bing también pensó en Callas para su Macbeth de 1959 pero los problemas que surgieron entre ambos no encontraron solución viable y el empresario optó por contratar a Rysanek, quien obtuvo un gran éxito junto a Leonard Warren. Casi de inmediato insistió en la senda verdiana con Aida y Don Carlo. A principios de 1960 la lista de roles del Metropolitan se amplió con Senta (Fliegende Höllander), Leonora (Forza del destino) y la Marschallin (Der Rosenkavalier). En la temporada 1960/61 se midió con la Abigaille de Nabucco (con resultados controvertidos), Elisabeth (Tannhäuser) y su favorita Chrysotemis (Elektra). En enero de 1962 cantó Amelia (Un ballo in maschera) y en la temporada 1962/63 la protagonista de Ariadne auf Naxos y la Leonora de Fidelio. En 1964 aparecieron Desdemona (Otello), Elsa (Lohengrin) y su exitosa Floria Tosca. En 1966 fue la Emperatriz (Frau ohne Schatten) y en 1972, la protagonista de Salome. Su último papel nuevo para la compañía fue Ortrud (Lohegrin). El 26 de febrero de 1984 Rysanek festejó sus Bodas de Plata en el Metropolitan con una gala. Se despidió de este público en enero de 1996.
Cantó con cierta frecuencia en Bayreuth y se lució en Elsa (1958), Senta (1959, 1969 y 1970), Elisabeth (1965), Sieglinde (1965/69) y Kundry (1982 y 83).
Su única presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires se produjo en la temporada 1995 donde encarnó a Klytämnestra (Elektra) junto a la protagonista de Hildegard Behrens y Deborah Voigt.
Entre los últimos personajes agregados a su repertorio podemos contar a la protagonista de Medea, la Kostelnicka de Jenufa (debutada en Sydney en 1985) y Ortrud (Lohengrin, Viena, 1985). La última ópera que cantó fue Elektra.
LEONIE RYSANEK falleció en Viena el 7 de marzo de 1998.
El surgimiento de Rysanek y su afirmación a lo largo de los años cincuenta se debió a méritos propios y a la falta de sopranos de sus características. La artista se abrió un legítimo camino y se colocó desde un principio en el privilegiado grupo de las cantantes versátiles. Las óperas de Richard Strauss ocuparon un destacado lugar en su repertorio, especialmente Die Frau ohne Schatten, Ariadne auf Naxos, Die Ägyptische Helena, Die liebe der Danae y Elektra (Chrysothemis) a las que daba un toque personal enmarcado en el más estricto sentido del estilo. También hizo historia como la Marschallin de Der Rosenkavalier.
En Wagner, y a pesar de gozar con un patrimonio canoro de real enjundia, Rysanek se abstuvo de abordar las heroínas que hubiesen podido perjudicar su voz. Tanto su Sieglinde como su Senta se contaron entre las mejores de su generación. Elisabeth y Elsa también encontraron en ella una intérprete ideal, mientras que las incursiones en Kundry y Ortrud constituyeron experimentos anecdóticos que surgieron en años avanzados de su carrera. Los éxitos straussianos y wagnerianos se debieron a su talento para lograr una acertada captación de las heroínas más vulnerables de ambos compositores. A la Salomé de los últimos tiempos le faltaba una verdadera adecuación vocal para mostrar algunas facetas del personaje.
Rysanek cumplió con muchas actuaciones exitosas en el repertorio italiano. En campo se exhibió como Aida, Desdemona, Amelia, Elisabetta di Valois, Leonora (Forza del destino), Lady Macbeth y Abigaille y dejó a algunos entendidos con saber a insatisfacción. En el último personaje tuvo serios tropiezos, que no impidieron su insistencia en un estilo que no le era propicio. Otras instancias italianas fueron Tosca, con singular éxito y gran proyección vocal y dramática; Medea, en un enfoque poderoso pero fuera de foco (como los de Eileen Farrell y Magda Olivero) y Turandot, donde tenía el capital necesario para defender las exigencias de la protagonista. Sin embargo, a partir de 1957 se abstuvo de cantar este personaje por considerar innecesario el desgaste que le producía. En la lucha por cultivar el eclecticismo se volcó también hacia el repertorio mozartiano de Donna Anna y Donna Elvira. Incluso la Contessa de Le Nozze di Figaro (Aix-en-Provence) donde sufrió un duro revés. El campo francés (casi como una excentricidad) se atrevió con la protagonista de Louise y Antonia (Les Contes d’Hoffmann).
Rysanek contó con un timbre deslumbrante de sonoridades plenas y vibrantes que no se evidenciaban en la totalidad de la gama. La zona aguda fue poderosa y sólida, y por lo general emitía sonidos extremos valiéndose de un “portamento” que molestaba en el repertorio italiano. La musicalidad de Rysanek nunca fue puesta en tela de juicio y siempre se le elogiaron las proezas del fraseo y las condiciones actorales. Su físico privilegiado fue un vehículo ideal para lograr la precisa dimensión escénica de los personajes. En los últimos años de carrera se le notaron señales de vibrato amplio y una tendencia a “gritar” los agudos.  Siempre se le acusó de abusar de los pianísimos.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS