1848 – Estreno en el Teatro San Carlos de Nápoles de la ópera en tres actos POLIUTO de Gaetano Donizetti; con libretto de Salvatore Cammarano, basado en la obra Polyeucte de Pierre Corneille.
Intérpretes de la premiére: Tadolini, Baucardé, Colini.
La versión revisada con el título Les Martyrs en cuatro actos, sobre libreto en francés de Scribe, se representó por primera vez en la Opera de París, el 10 de abril de 1840; los intérpretes fueron: Dorus-Gras, Duprez, Massol.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

Libreto bilingüe italiano-español:
Website Kareol – http://www.supercable.es/~ealmagro/kareol/obras/poliuto/poliuto.htm

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1885 – Estreno en la Opera de París de la ópera en cuatro actos LE CID de Jules Massenet; sobre libreto de Adolphe d’Ennery, Louis Gallet y Edouard Blau, basado en el drama de Corneille.
Intérpretes de la premiére: Devriès, J. de Reszke, E. de Reszke, Plançon.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

Libreto bilingüe francés-español:
Website Kareol – http://www.geocities.com/ubeda2007/cid/cid.htm

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1897 – Estreno en el Teatro Real de Madrid de la ópera en tres actos ERO E LEANDRO de Luigi Mancinelli (1848-1921); sobre libreto de Arrigo Boito (1842-1918).

Argumento: La acción se desarrolla en Sestos, en Tracia, a orillas del Helesponto. La sacerdotisa de Venus, Ero, se siente fascinada por Leandro, joven vencedor en el certamen en honor de la diosa. Ariofarnes, arconte de Tracia, que preside las ceremonias religiosas, también está enamorado de Ero y pide a la joven que consienta a sus deseos, pero, rechazado, promete vengarse; por orden suya será confinada Ero en la Torre de la Virgen como sacerdotisa destinada, según la antigua costumbre, a pemanecer incontaminada de toda pasión, en honor a Venus. Pero todas las noches, despreciando los peligros y desafiando la amenaza de una condena, Leandro atraviesa el Helesponto a nado y se ve con ella. En uno de tales encuentros, durante una violenta tempestad, el joven está a punto de ser sorprendido por Ariofarnes, que se acerca con un séquito de sacerdotes a cumplir los ritos propiciatorios para aplacar las olas; en su tentativa para huir del arconte se tira al mar y perece entre los escollos. Cuando llega Ariofarnes encuentra a la joven anonadada de dolor por la pérdida de su amado.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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1904 – Estreno en el Teatro Vittorio Emanuele de Turín de la ópera en cuatro actos RISURREZIONE de Franco Alfano (1876-1954); sobre libreto de Cesare Hanau, basado en la novela de Tolstoy.
Intérpretes de la premiére: Elvira Magliulo, Angelo Scandiani, Mieli, Ceresoli, dirigidos por Tullio Serafin.

Argumento: La acción se desarrolla en Rusia y en Siberia, en el siglo XIX. Acto primero. Campo de Rusia. El príncipe Dimitri, que parte hacia la guerra, pasa a saludar a su tía Sofía Ivanovna, de la que es dama de compañía la joven campesina Caterina Lubova, en tiempos compañera de juegos de Dimitri. El joven se enamora de ella y aquella noche se convierte en su amante. A la mañana siguiente parte para la guerra. Acto segundo. En la estación de una pequeña ciudad rusa. Caterina, embarazada de Dimitri, es despedida por ello de la casa en que vivía. Ahora lo espera temblorosa, sabiendo que ha de pasar por aquel lugar. Pero finalmente, viéndolo llegar en compañía de una prostituta, no tiene el valor de presentarse ante él, y se marcha con la muerte en el corazón. Acto tercero. En el interior de una prisión de San Petersburgo. Caterina, desesperada por el abandono de Dimitri y por la muerte del hijo que de él ha tenido, ha terminado en un ambiente de mala vida. Implicada en un delito, aunque inocente, después de un proceso extenuante, ha sido condenada por homicidio y debe ir exiliada a Siberia. Antes de partir, Dimitri, lleno de remordimiento, va a la prisión y le ofrece casarse con ella, pero Caterina se encuentra ya en un estado tal de desesperación y de abyección, que rechaza todo consuelo. Acto cuarto. Camino de Siberia. Caterina se ha redimido y ha vuelto a ser la buena y piadosa muchacha de antes. Ha encontrado una razón de vivir en la posibilidad de aliviar las penas de sus compañeras de prisión y confortarlas. Dimitri, que ha vuelto junto a ella, querría casarse a toda costa y consigue que la pongan en libertad. Pero Caterina, aunque ama al príncipe con toda el alma, se niega, porque se da cuenta de que solo una total renuncia, por parte de los dos, podrá redimirlos de sus pasadas culpas.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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1937 – Estreno en el Royal College of Music de Londres de la ópera en un acto RIDERS TO THE SEA de Ralph Vaughan Williams (1872-1958), sobre un texto de John Millington Synge.

Argumento: La anciana Maurya lucha contra un terrible destino y contra el mar, que flagela las costas occidentales de Irlanda. Aquel mar le ha robado a seis hijos, pero la mujer demuestra que todavía es capaz de amar, de mantenerse serena y digna en el dolor. La naturaleza podrá arrebatárselo todo, menos su personalidad.

Riders to the sea está considerada como la ópera más lograda del compositor inglés. Se ha dicho que el autor utiliza muchas canciones populares; en efecto, utiliza el color local e inmediato, pero dentro de su complejidad mantiene una tensión dramática unitaria. En esta tragedia del dolor, Vaughan Williams emplea admirablemente el coro femenino mudo y limita a lo esencial la instrumentación.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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Wilhelm Furtwangler1954 – Fallecimiento en Baden-Baden (Alemania) del director y compositor WILHELM FURTWÄNGLER a los 68 años de edad. WILHELM FURTWÄNGLER había nacido en Berlín (Alemania) el 25 de enero de 1886. Nació en el seno de una eminente familia: su padre Adolf era arqueólogo, su madre pintora y su hermano Philipp matemático. La mayor parte de su infancia la pasó en Munich, donde su padre enseñaba en la universidad. Recibió educación musical desde muy pequeño y desarrolló un temprano amor por la música de Beethoven, compositor al que permaneció estrechamente ligado durante toda su vida.
A los veinte años, en el tiempo que FURTWÄNGLER debutaba en la dirección, había ya compuesto varias obras musicales. Sin embargo, no fueron bien recibidas y sumado a la inseguridad económica que significaba una carrera como compositor, decidió concentrarse en la dirección. En su primer concierto, dirigió la Orquesta Kaim (hoy Orquesta Filarmónica de Munich) en la Sinfonía nº 9 de Anton Bruckner. Seguidamente obtuvo puestos de dirección en diversos teatros de Munich, Lübeck, Mannheim, Fráncfort del Meno y Viena, antes de asegurarse un empleo en la Staatskapelle de Berlín y en la Ópera de Berlín (sucediendo a Richard Strauss) en 1920, y en 1922, en la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig (donde sucedió a Arthur Nikisch) y también en la prestigiosa Orquesta Filarmónica de Berlín. Posteriormente se convirtió en director musical de la Orquesta Filarmónica de Viena, del Festival de Salzburgo y del Festival de Bayreuth, considerado como el puesto más importante que podía lograr un director en Alemania en aquella época.
Hacia el final de la guerra, bajo la extrema presión del Partido Nazi, FURTWÄNGLER viajó a Suiza. Continuó dirigiendo y grabando después de la Segunda Guerra Mundial y siguió siendo un popular director en Europa, si bien siempre bajo una cierta sombra.
FURTWÄNGLER es muy famoso por sus interpretaciones de Beethoven, Brahms, Bruckner y Wagner. Sin embargo, también apoyó la música del siglo XX y fue conocido por dirigir obras bastantes modernas, como el Concierto para Orquesta de Béla Bartók.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Beniamino Gigli1957 – Fallecimiento en Roma (Italia) del tenor BENIAMINO GIGLI a los 67 años de edad. Había nacido en Recanati (Italia) el 20 de marzo de 1890. A los siete años entró en la cantoría de la catedral de esa ciudad, donde su padre era campanero; fue luego empleado de carpintería, aprendiz de sastre y ayudante de farmacia.
Recibió las primeras enseñanzas de su coterráneo Quirino Lazzarini. A los dieciocho años se trasladó a Roma para continuar los estudios de canto, y debió afrontar graves dificultades materiales; en 1911, obtenida una beca de estudios, fue admitido en el Liceo Musical de Santa Cecilia, donde fue confiado a Enrico Rosati.
En 1914, participó en Parma en un concurso para jóvenes cantantes creado por Cleofonte Campanini, y fue clasificado primero entre ciento cinco postulantes. El 14 de octubre del mismo año debutó en el Teatro Sociale de Rovigo con La Gioconda; luego, por iniciativa de Tullio Serafín fue contratado para la temporada 1914-15 en el Carlo Felice de Génova, donde cantó nuevamente la ópera de Ponchielli; agregó luego Tosca y Manon.
En 1915 pasó al Massimo de Palermo, con Tosca, y en 1915-16 debutó en el San Carlo de Nápoles con Mefistofele, y en el Politeama Chiarella de Turín, con Iris. Otras salas que supieron de su incipiente carrera fueron el Costanzi de Roma, el Real de Madrid y el Liceo de Barcelona. Otros títulos asumidos en esa época fueron La Rondine y Adriana Lecouvreur.
En la primavera 1918 debutó en Milán con Lodoletta, en el Teatro Lírico; luego, en noviembre de ese mismo año, tuvo lugar su primera presentación en Alla Scala con Mefistofele, bajo la dirección de Toscanini. Este hecho consagró su fama de gran promesa de las escenas líricas, y atrajo hacia sí la atención de los mayores teatros del mundo.
Así, luego de haber regresado en la temporada 1918-19 al San Carlo de Nápoles con Fedora, pasó al Casino de Montecarlo donde cantó por primera vez La Traviata y La Bohème, en las que no sería superado nunca.
En el invierno austral de 1919 se presentó en el Colón de Buenos Aires: afrontó la Lucrezia Borgia, de Donizetti, entre otros títulos. También cantó en el Regio de Turín y en el Dal Verme de Milán.
En 1920, volvió a Buenos Aires, pero al Teatro Coliseo, donde tuvo bastante buen éxito cantando Lohengrin. En ese tiempo ingresaron a su repertorio Loreley, Francesca da Rimini y Madama Butterfly. Esta estadía en Sudamérica le permitió también cantar en el Teatro Municipal de Río de Janeiro y en el Urquiza de Montevideo.
Contratado para la temporada 1920-21, en el Metropolitan, debutó allí el 26 de noviembre de 1920 con Mefistofele. Interpretó en ese período La Bohème, Tosca, L’amore dei tre re, Cavalleria rusticana y Andrea Chenier.
La muerte de Caruso, en agosto de 1921, encontró en él a uno de los naturales candidatos a la sucesión. Heredó, junto a Martinelli, una notable parte del repertorio italiano. En Manon Lescaut, La Africana, L’elisir d’amore y Marta descolló de una manera muy especial. Y aunque Gigli rechazó vigorosamente la comparación, la mayoría de los públicos lo consideraron como el heredero natural de Caruso.
Su permanencia en el Met se prolongó ininterrumpidamente hasta 1932, año en el cual no aceptó la reducción de su cachet decidido por el teatro debido a la crisis económica, y abandonó la compañía. Allí había cantado además: Lucia de Lammermoor, Rigoletto, La Traviata, El rey de Ys, Loreley, Manon Lescaut de Puccini, Manon de Massenet, Madama Butterfly, Romeo y Julieta, La Gioconda, Falstaff, Fedora, La cena de las burlas, Mignon, La Rondine, Don Giovanni, Iris y La Sonnambula.
Pero la permanencia en el Met no le impidió frecuentes apariciones en otros teatros: Opera de San Francisco en 1923-24 y 1930, Berlín en 1924 y 1929, Hamburgo en 1925, Río de Janeiro y Buenos Aires en 1925 y 1928 (donde abordó por primera vez Un ballo in maschera), Budapest y Arena de Verona en 1929; Opera de Roma en 1930, y Covent Garden ese mismo año y 1931.
Firmado un excelente contrato en Italia se presentó en numerosísimas temporadas de los máximos teatros de la península. Regresó también a Buenos Aires en 1933 y 1935; Río de Janeiro, en 1935 (donde cantó el único Fausto de Gounod de su carrera); Berlín, 1933 y 1935-1937; y reapareció en los Estados Unidos en la temporada 1938-39 en San Francisco, Los Angeles, Chicago, y el mismo Metropolitan; allí incorporó Aida a los títulos anteriores.
En este período entraron en su repertorio obras decididamente dramáticas como La forza del destino, Il Trovatore y Poliuto. Al mismo tiempo regresaba a la Lucrezia Borgia y La Favorita, y agregaba Il pirata, Zazá, Maristella, Gloria y L’arlesiana de Cilea, Carmen y Pagliacci.
Su popularidad llegó, entonces, a su punto máximo, y a la misma contribuyeron las películas que filmó en Italia y Alemania.
Sin embargo, su indisimulada adhesión al régimen fascista le traería problemas en 1944. Debió retirarse por algún tiempo a la espera de que se calmaron los ánimos.
Reapareció en 1945, casi siempre en compañía de su hija Rina, con la que cantó muchas veces La Bohème, Pagliacci, L’amico Fritz y La Traviata. Ese mismo año aún tuvo fuerzas para incorporar el Pollione de Norma a su ya abultado repertorio.
Volvió a sus queridos públicos del Covent Garden, Colón de Buenos Aires y Municipal de Río. En 1948 se presentó también en Zurich, Lisboa, Montevideo, Santiago de Chile, y de nuevo Buenos Aires.
En 1950 cantó por única vez en Egipto; al año siguiente estuvo en Sudáfrica, y en América del Sur por última vez. A partir de ese momento comenzó a preferir los conciertos a las representaciones operísticas, ya que su salud comenzaba a resentirse de modo notorio.
Por último, regresó a los Estados Unidos: dio conciertos en muchas ciudades, y cantó por última vez en público en Washington, el 25 de mayo de 1955.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO