Toti dal Monte1893 – Nacimiento en Mogliano Véneto (Italia) de la soprano TOTI DAL MONTE. Su verdadero nombre era Antonietta Meneghelli. Estudió piano en el Conservatorio de Venecia; se dedicó luego al canto, y tomó lecciones con Bárbara Marchisio. El 22 de febrero de 1916 debutó en La Scala en el papel de Biancafiore en Francesca da Rimini; posteriormente abordó los papeles de Lisette en La Rondine, en Bolonia y en el Dal Verme de Milán -en 1917- y Anna en Loreley, en el Politeama de Génova. También cantó Les Bêatitudes, de César Franck. Interrumpió momentáneamente su actividad para tomar lecciones con Pini Corsi, apareciendo luego en producciones de provincia. Cantó la Novena Sinfonía de Beethoven, bajo la dirección de Toscanini, en Turín. Sin estar segura de ser soprano ligera interpretó Madama Butterfly en el Lírico de Milán, y Lodoletta en el Massimo de Palermo; finalmente, el éxito obtenido con su Gilda, cantada en Turín en 1918, la orientó definitivamente hacia su nuevo repertorio. El mismo Toscanini la llamó a La Scala; allí, el 14 de enero de 1922, cantó Rigoletto junto a Galeffi y Lauri-Volpi con un suceso resonante. Permaneció como principal soprano ligera de coloratura durante diez temporadas consecutivas en ese teatro. Acompañó al célebre maestro en la gira que la compañía hizo a Alemania en 1929. Allí fue una aplaudidísima protagonista de Lucia di Lammermoor. En ese momento formaban parte de su repertorio títulos como La Sonnambula, Mignon (Philine) e Il Barbiere di Siviglia; también fue Musetta en La Bohème en Sudamérica, junto a Dalla Rizza y Gigli. Su Rosina -cantada en el viejo estilo de las sopranos ligeras- estaba dotada de una vivacidad notable, y fue recordada por los públicos durante muchos años. Dal Monte se presentó en dos temporadas del Teatro Colón de Buenos Aires (1923 y 1927). En ese tiempo se presentó también en el Metropolitan (Debut, Lucia, 1924). No se dejó atrapar por los brillos neoyorquinos ni quiso enfrentarse con la rivalidad de la celosa Galli-Curci. Cantó en el Covent Garden en 1925, en la Opera de Berlín y en Montecarlo. En los últimos años de su carrera volvió a incursionar en el repertorio de soprano lírica con La Bohème, Madama Butterfly y Lodoletta. Se retiró de la escena en 1943, y se dedicó a la enseñanza, primero en Milán y luego en Roma, Venecia y la URSS. Entre sus alumnas se contaron Gianna D’Angelo y Dolores Wilson.
TOTI DAL MONTE falleció en Treviso, el 26 de enero de 1975. Había estado casada con el tenor Enzo de Muro Lomanto, desde 1928.
Dal Monte poseyó una voz de timbre claro y pastoso, a veces aniñado. Esta última cualidad la situó, junto a su impecable técnica, entre las sopranos ligeras de coloratura. Sin embargo, el registro sobreagudo careció del brillo y la potencia que caracterizaban a ese tipo de cantante, hoy casi desaparecido. Cuando con el correr del tiempo volvió a sus antiguos papeles líricos, esa debilidad en el sector agudo se hizo notar aún más. El verdadero encanto de Toti dal Monte radicaba en su magnífico fraseo, en la cándida emisión y, sobre todo, en el absoluto dominio escénico de sus personajes. Había ternura infinita en su Gilda, patetismo en Lucia y una soberana gracia en Rosina, inmortalizada en innumerables fotografías. Allí se pueden apreciar la sonrisa burlona, el gesto intencionado y la actitud a la vez tímida y desafiante. Los discos que perpetúan la voz de Dal Monte son, en general, muy buenos. En ellos se aprecian con nitidez el tiembre y el estilo inconfundibles. Su Madama Butterfly completa, grabada en 1939, con Gigli y Basiola, emociona en algunos pasajes, y decepciona en el resto. Los agudos están allí muy calantes, incluso evita el re bemol opcional del aria de entrada, que es una nota abordada con felicidad por muchas intérpretes lírico-dramáticas del papel, como Callas, Steber, Jurinac, Price, Freni, Scotto, y otras. En esta grabación la voz suena demasiado infantil y la expresión es un tanto superficial. Los discos de su época de oro, sin embargo, la muestran como dueña absoluta de las posibilidades de su repertorio.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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Anna Moffo1932 – Nacimiento en Wayne (Pensilvania, Estados Unidos) de la soprano ANNA MOFFO. Estudió con Eufemia Giannini-Gregory en el Instituto Curtis de Filadelfia, más tarde con Luigi Ricci y Mercedes Llopart en Roma. Debutó como Norina (Don Pasquale), Spoleto, 1955. Al año siguiente fue vista como Madama Butterfly en la televisión italiana; su debut siguiente fue en Aix-en-Provence (Zerlina, 1956), Salzburgo (Nannetta, 1957) y Chicago (Mimí, 1957). Debutó en el Metropolitan como Violetta (14 de noviembre de 1959); en 17 temporadas, cantó 130 representaciones de 18 roles, que incluían: Lucia, Liú, Pamina, Gilda, Adina, Manon de Massenet, Juliette, Nedda, Marguerite y Mélisande. También cantó en San Francisco (debut, Amina, 1960), Covent Garden (debut, Gilda, 1964) y en Viena, Berlín, París y Milán. Cantó en el Teatro Colón de Buenos Aires en las temporadas 1960 y 1965 interpretando en ambas oportunidades La Traviata. La voz de radiante soprano lírica de Anna Moffo, su musicalidad, su pronunciado sentimiento por el idioma italiano y su belleza personal, han hecho que ganara la inmediata atención entre sus contemporáneas.
ANNA MOFFO  falleció en Nueva York (Estados Unidos) el 10 de marzo de 2006.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Robert Stolz1975 – Fallecimiento en Berlín (Alemania) del compositor y director ROBERT STOLZ.  Había nacido en Graz (Austria) el 25 de agosto de 1880 y era sobrino-nieto de la soprano Teresa Stolz. Su padre fue director de orquesta y su madre concertista de piano. Estudió en el Conservatorio de Viena con Robert Fuchs y Engelbert Humperdinck. Desde 1899 ocupó puestos sucesivos de director orquestal en Maribor (en esa época, Marburgo), Salzburgo y Brno antes de suceder a Artur Bodanzky en el Theater an der Wien (1907). Allí condujo, entre otras obras, la premier de Der tapfere Soldat (El Soldado de Chocolate) de Oscar Straus (1908). En 1910 renunció para convertirse así en un compositor y director independiente. Mientras tanto, comenzó a componer operetas y canciones, campos en los que obtuvo un buen número de éxitos.
Depués de servir en el ejército austríaco en la Primera Guerra, STOLZ se dedicó a la música de cabaret, trasladándose a Berlín en 1925. Alrededor de 1930, comenzó a componer para el cine, como en el primer film sonoro alemán Zwei Herzen im Dreivierteltakt (Dos corazones en tiempo de vals), del que su “pequeño vals” se convirtió rápidamente en éxito popular. Algunas composiciones previas de STOLZ, como Adieu, mein kleiner Gardeoffizier  de su opereta Die lustigen Weiber von Wien (Las alegres comadres de Viena), fueron muy difundidas gracias al cine.
La llegada del nazismo al poder en Alemania hizo que STOLZ retornara a Viena, en la que su  pequeña canción para la película Ungeküsst soll man nicht schlafen gehn (Nadie debería irse a dormir sin un beso) fue un gran éxito. Pero, como producto de la Anschluss, nuevamente cambió de residencia, primero Zürich y luego París, ciudad en la que fue internado como “aliado enemigo” en 1939. Con la ayuda de amigos, fue liberado y en 1940 se trasladó a Nueva York.
En Norte America, STOLZ alcanzó la fama con sus conciertos de música vienesa, comenzando con  A Night in Vienna (Una noche en Viena) en el Carnegie Hall, como consecuencia de lo cuál, recibió muchas invitaciones para componer música para espectáculos y películas cinematográficas. Recibió dos nominaciones de la Academia: una por Waltzing in the Clouds (Bailando el vals en las nubes) como Best Original Song (1941), y su partitura para It Happened Tomorrow  (Sucedió mañana) como Best Dramatic or Comedy Picture Score (1945).
En1946 Stolz retornó a Viena, donde vivió por el resto de su vida. En el período 1970-1980 realizó varias grabaciones de operetas de Franz Lehár, Emmerich Kalman y Leo Fall a quiénes conoció personalmente.
En 1970, fue distinguido, al cumplir los 90 años, como Ciudadano Honorario de Viena. También recibió la Gran Medalla de Honor de Viena, siendo con Richard Strauss, los únicos músicos en recibirla. También apareció en algunos sellos postales austríacos.  En los últimos años, utilizó una batuta heredada de Franz Lehár, que fuera originalmente de propiedad de Johann Strauss y que tenía gravadas en plata las iniciales de este último.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre