1791 – Nacimiento en París (Francia) del libretista EUGÈNE SCRIBE. Un prolífico y exitoso escritor teatral en su tiempo, también dominó la ópera francesa a través de sus colaboraciones con Auber (La Muette de Portici, Fra Diavolo), Meyerbeer (Robert le Diable, Les Huguenots, Le Prophète, L’ Africaine), Boieldieu (La Dame Blanche) y Hálevy (La Juive); para Verdi, reescribió su libreto para la inacabada ópera de Donizetti Le Duc d’ Albe transformándola en Les Vêpres Siciliennes. SCRIBE falleció en París, el 20 de febrero de 1861.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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1815 – Nacimiento en Ferrara (Italia) del libretista TEMISTOCLE SOLERA. Comenzó su carrera literaria como poeta, luego como libretista colaboró con Verdi en Oberto, Nabucco, I Lombardi, Giovanna d’ Arco y Attila. SOLERA falleció en Milán, el 21 de abril de 1878.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Giuseppe De Luca1876 – Nacimiento en Roma (Italia) del barítono GIUSEPPE DE LUCA. A los ocho años entró en la Schola Cantorum de San Salvatore, en Lauro. Luego del cambio de la voz estudió en el Liceo Musical de Santa Cecilia con Venceslao Persichini, entre 1892 y 1897. Recibió, además, consejos de Antonio Cotogni. Debutó con gran éxito en Piacenza, con Faust, el 6 de noviembre de 1897. Este hecho le abrió las puertas de teatros importantes como el Carlo Felice de Génova y el Comunale de Trieste, donde cantó Le Cid de Massenet, La Bohème de Leoncavallo, Les Pecheurs de Perles, La Traviata e I Puritani.
Parecía entonces que su voz clara, con inflexiones tenoriles, debiera destinarlo a papeles amorosos o a aquellos comúnmente llamados de “medio carácter”, y no ciertamente al género dramático ni a los grandes protagonistas. Por otra parte, estaban entonces en la cumbre de su carrera los barítonos Ancona, Scotti, Kaschmann, Battistini y Sammarco, entre otros. Un barítono de limitado volumen como De Luca debía adaptarse al compromiso.
En el San Carlos de Lisboa apareció como Silvio, en Pagliacci, en 1900; era ésa su primera aparición en el extranjero. Luego siguieron títulos como Manon Lescaut, Werther, Fedora y Falstaff, en el papel de Ford. Sin embargo, su carta mejor jugada sería el Figaro de Il Barbiere di Siviglia, donde la estupenda emisión, la exquisitez del claroscuro y ciertos vocales aterciopelados hicieron mucha impresión.
En 1902 atrajo sobre sí la atención de los expertos en el estreno de Adriana Lecouvreur, en el Lírico de Milán, y en la primera representación italiana de Griselda de Massenet. El papel de Michonnet en Adriana Lecouvreur era breve y de poco brillo, no obstante lo cual De Luca tuvo un éxito personal que le abrió las puertas de varios teatros de importancia. Así surgieron contratos en el San Carlo de Nápoles, en 1903, con Germania, Tosca y La Favorita, y en La Scala, en la temporada 1903/04 con Das Rheingold y las primeras ejecuciones de Madama Butterfly y Siberia. Regresó a esa gran sala en 1905 para cantar Don Pasquale, Le Nozze di Figaro, Il Barbiere di Siviglia y Tannhäuser y en 1906, Carmen. Cantó en Chile en 1905.
Todas estas fueron pruebas muy positivas, a las que se agregó en 1906, La Damnation de Faust, en el Comunale de Bolonia, que lo mostró definitivamente como un cantante e intérprete de gran inteligencia. El tiembre, aún conservando la frescura juvenil, se había vuelto ahora más denso y cálido; las modulaciones aparecían mejor articuladas en el fraseo dramático y más sonoros y vibrantes los agudos: en conjunto dos octavas completas, con una homogeneidad perfecta del la bemol grave al la bemol agudo.
En esa época podía pasar con osadía de las ternuras esfumadas de Linda di Chamounix a los impulsos de Rigoletto; de los diseños preciosos de Così fan tutte a las sombrías inflexiones de La Gioconda o Andrea Chénier. Llegado a la fama internacional, De Luca tuvo un repertorio activo de ochenta y ocho óperas.
Debutó en el Metropolitan de Nueva York, el 25 de noviembre de 1915, con el Figaro de Il Barbiere di Siviglia; posteriormente interpretó en esa sala las siguientes óperas: Cavalleria rusticana, La Bohème de Puccini, Marta, La Traviata, Tosca, Madama Butterfly, Manon Lescaut, Aida, Goyescas, Manon, Rigoletto, Marouf, Gianni Schicchi, Eugenio Onieguin, Lucia di Lammermoor, Pagliacci, Carmen, Les Pecheurs de Perles, Samson et Dalila, Le Nozze di Figaro, Il Trovatore, Lakmé, I Puritani, Lodoletta, La forza del destino, L’ elisir d’amore, L’ Italiana in Algeri, Zazá, Don Carlo, Faust, Così fan tutte, Romeo et Juliette, Andrea Chénier, Ernani, Le Roi de Lahore, Les Contes d’ Hoffmann, Fedora, Dinorah, La Gioconda, L’ africaine, La Vestale, Don Quichotte, Turandot, La Campana Sommersa, Luisa Miller, Iris, Il Signor Bruschino, Linda di Chamounix y Don Pasquale.
Totalizó alrededor de un millar de presentaciones en la sala neoyorquina y en las giras de la compañía. También en Nueva York, el 7 de noviembre de 1947 festejó sus cincuenta años de carrera con un concierto en el Ayuntamiento, en el cual puso en evidencia, además, su gusto estilístico en arias antiguas de Monteverdi y de Haendel. DE LUCA falleció en Nueva York, el 26 de agosto de 1950.
La línea de canto, la elegancia del fraseo, la espléndida dicción y la contenida expresión fueron las características principales de este notable artista.
El disco fue otro de los terrenos donde sobresalió como pocos, junto a “partenaires” tan célebres como Caruso y Gigli. Los Fonotipia de 1905/08 lo muestran en el momento en que su voz lucía más esplendorosa. Las sucesivas etiquetas Victor muestran grabaciones célebres: los dúos con Caruso y Galli-Curci y las arias de La Traviata, Don Carlo y Benvenuto Cellini. Aquí la voz surge más controlada.
Los Victor eléctricos de 1927/32, finalmente, ofrecen una voz aún vibrante y emitida con admirable facilidad; pero el registro agudo se ha acordado y el uso de la media voz se presenta muy limitado. Permanecen, sin embargo, la sabia acentuación y la gran simplicidad. Fue un antecedente muy importante para los barítonos que surgieron posteriormente

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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Gladys Swarthout1900 – Nacimiento en Deepwater (Missouri, EE. UU.) de la mezzosoprano GLADYS SWARTHOUT. Estudió en el Bush Conservatory of Music de Chicago; debutó como el Pastor (Tosca), en la Chicago Civic Opera, en 1924, presentándose al año siguiente como Carmen en Ravinia. Debutó en el Metropolitan Opera de Nueva York como La Cieca (La Gioconda), en 1929. En 13 temporadas cantó 162 representaciones de 22 roles en dicho teatro, incluyendo Carmen, Stephano (Roméo et Juliette), Niejata (Sadko), Lola (Cavalleria rusticana), Siebel (Faust), Frédéric (Mignon), Maddalena (Rigoletto), Mrs. Deane (Peter Ibbetson), y Mallika (Lakmé). Creó el rol de Plentiful Tewke en Merry Mount (1934). También cantó Carmen en Chicago (1939) y San Francisco (1941), y participó en algunas películas. En 1954, se retiró a Florencia donde falleció el 7 de julio de 1969.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Bonaldo Giaiotti1932 – Nacimiento en Udine (Italia) del bajo BONALDO GIAIOTTI. Estudió en su ciudad natal y más tarde en Milán con Alfredo Starno, donde hizo su debut en el Teatro Nuovo en 1957. Luego de cantar con éxito en varios teatros líricos de Italia, hizo su debut americano en Cincinnati, como Basilio en Il barbiere di Siviglia, en 1959.
Al año siguiente, el 24 de octubre de 1960, hizo su debut en el Metropolitan Opera de Nueva York, y permaneció con dicha compañía por 25 años, cantando alrededor de 30 roles en 300 representaciones, los más frecuentados fueron: Raimondo en Lucia di Lammermoor, Ramfis en Aida, Timur en Turandot. Otros roles que abordó fueron: el Padre Guardiano en La forza del destino, Filippo II en Don Carlo, Ferrando en Il trovatore, Zaccaria en Nabucco, Giorgio en I puritani, Alvise en La Gioconda, etc.
Se presentó como artista invitados en los siguientes teatros líricos: Lyric Opera of Chicago, la Opéra de París, la Opera de Viena, el Teatro Real de Madrid, la Opera de Zurich, el Covent Garden de Londres, el Teatro Colón de Buenos Aires, entre otros. Desde 1963 hasta 1995, fue invitado regular en el Festival de la Arena di Verona, fue notable su interpretación de Attila en 1985. Sorprendentemente, GIAIOTTI no debutó en La Scala de Milan hastal 1986, como el Conte Rodolfo en La sonnambula.
GIAIOTTI cantó notablemente algunos roles no italianos: el Gran Sacerdote en Die Königin von Saba de Karl Goldmark (en 1991 en el Teatro Regio), Cléomer en Esclarmonde de Massenet (en 1993, en el Teatro Massimo), Alvise en La Gioconda de Ponchielli (en la Opera de Roma), el Cardinal de Brogni en La Juive de Halevy, el Anabaptista en Le Prophète de Meyerbeer.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Ian Bostridge1964 – Nacimiento en Londres (Gran Bretaña) del tenor IAN BOSTRIDGE. Estudió en el Westminster School y en las universidades de Oxford y Cambridge, donde se graduó en historia y filosofía de la ciencia. En 1991 obtuvo el premio de la National Federation of Music Societies.
Debutó en el Wigmore Hall en 1993, actuando luego en el Purcell Room con un aclamado Winterreise y en el Festival de Aldeburgh (1994). En 1995 obtuvo el premio “Debut” de la Royal Philharmonic Society. En 1996 ofreció diversos recitales en Lyon, Cologne, Londres y en los festivales de Aldeburgh, Cheltenham y Edimburgo y, en 1997, en la Alte Oper de Frankfurt.
Cantó en distintos escenarios con la London Symphony bajo la dirección de Sir Colin Davis y Mstislav Rostropovich, la orquesta de Cámara Escocesa bajo Sir Charles Mackerras, y la Orquesta Sinfónica de Birmingham con la dirección de Sir Simon Rattle.
Su primera grabación para Hyperion Records fue un recital con canciones de Britten (The Red Cackatoo), y la siguiente (Die schöne Müllerin en la Schubert Edition), fue premiada con el premio de la revista The Gramophone’s en el rubro “solista vocal” (1996).
Bostridge hizo su debut operístico en 1994 como Lysander en A Midsummer Night’s Dream de Britten con la Australian Opera en el Festival de Edimburgo. En 1996 realizó su aclamado debut con la English National Opera, en el rol de Tamino (Die Zauberflöte). Cantó luego el rol de Quint (The Turn of the Screw, Britten) en el Covent Garden con la dirección de Sir Colin Davis. Grabó el rol de Flute (A Midsummer Night’s Dream, Britten) con Sir Colin Davis; Belmonte (Die Entführung aus dem Serail) con William Christie, y Tom Rakewell (The Rake’s Progress) bajo la dirección de John Eliot Gardiner. En 2007 cantó el rol de Aschenbach (Death in Venice, Britten) para la English National Opera.
Ha escrito artículos musicales para The Guardian, el Suplemento Literario de The Times, Opernwelt, BBC Music Magazine, Opera Now y The Independent.
Realizó luego distintas presentaciones en recitales en París, Estocolmo, Lisboa, Bruselas, Amsterdam y Viena. En los EE.UU dio recitales en Nueva York (Frick Collection, 1998 y Alice Tully Hall, 1999) y debutó en el Carnegie Hall bajo la dirección de Sir Neville Marriner. También en 1998 cantó en el Covent Garden el rol de Vasek en La Novia Vendida con la dirección de Bernard Haitink; en el Festival de Munich, el Nerone de L’incoronazione di Poppea de Monteverdi y el Winterreise en el teatro Cuvillés. En 1999 hizo su debut con la Filarmónica de Viena, con la dirección de Sir Roger Norrington.

En 2004, le fue conferido el rango de CBE por sus servicios a la música.
Ian Bostridge es actualmente el columnista musical de la revista Standpoint.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Birgit Nilsson2005 – Fallecimiento en Bjärlöv (Skåne, Suecia) de la soprano BIRGIT NILSSON. Había nacido en Vástra Karup (Suecia) el 17 de mayo de 1918. Su verdadero nombre era Märta Birgit Svennson, es probable que haya elegido su apellido artístico en homenaje a Christine Nilsson (1843-1921), otra sueca que hiciera rutilante carrera en el siglo XIX. Estudió canto con Ragnar Brennow, Ragnar Hulten y Arne Sunnegardh en la Escuela de Opera de Estocolmo. También recibió consejos de Josef Hislop, que en su momento ayudara a Jussi Björling. En un comienzo desconocía el mundo de la ópera y quiso ser cantante de concierto o de iglesia. Sin embargo en 1946 se produjo su debut en la Opera de la capital en sustitución de una colega que interpretaba el rol de Agathe en Der Freischütz. En la temporada suguiente ya asumió el gran compromiso de Lady Macbeth en una versión dirigida por Fritz Busch. El éxito obtenido con el difícil personaje verdiano la llevó inmediatamente a otros no menos importantes como Lisa (Pique Dame), Sieglinde (Walküre), Senta (Fliegende Höllander), Brünnhilde (Siegfried), la Marschallin (Rosenkavalier), Venus (Tannhäuser), Donna Anna (Don Giovanni), Aida y Tosca. En una de sus primeras incursiones en este título pucciniano tuvo a su lado a Beniamino Gigli como Cavaradossi, quien se despedía del papel después de casi cuarenta años de constante frecuentación. Entusiasmado por el rendimiento de la joven cantante, Fritz Busch le dio la oportunidad de obtener un importante triunfo en el extranero con Elettra del Idomeneo mozartiano en el marco del Festival de Glyndebourne (1951). En 1952 cantó Donna Anna en Florencia y al año siguiente, Fidelio en Bad Hersfeld. Durante esos años siguió cantando en Estocolmo, agregando a su repertorio Elsa (Lohengrin). En 1954 se hizo conocer en Viena a través de Sieglinde y llegó a Bayreuth de la mano de Ortlinde (una de las walkirias) y Elsa de Brabante. En 1955 viajó a Buenos Aires y conquistó de inmediato al público del Teatro Colón con un Tristán e Isolde interpretado junto a Gunther Treptow. Al año siguiente volvió para Don Giovanni (con George London, Lisa Della Casa, Emmy Loose y Léopold Simoneau) y Der Rosenkavalier (con Constance Shacklock, Emmy Loose y Lorenzo Alvary). En años posteriores la Nilsson volvió al Colón para dos ciclos integrales del Anillo wagneriano (1962 y 1967), Turandot (con Caballé y Uzunov) y Salomé (1965). El Tristán que cantó en 1971 junto a Jon Vickers es recordado como una de sus mayores creaciones en Buenos Aires, ciudad de la que se despidió con Frau Ohne Schatten straussiana (1979). Volviendo a su juventud y a la Suecia natal digamos que en 1953 hizo Elisabeth (Tannhäuser) y en los dos años siguientes las Brünnhilde (Walküre y Gotterdämerung) y Salomé. Su primer anillo completo fue en Munich (1955) y hasta 1970 regresó frecuentemente a Bayreuth, acaparando a Isolda y frecuentando las distintas Brünnhilde en los años sesenta. Debutó en Estrasburgo en 1955 (Elisabeth); luego cantó en Toulouse. En la Opéra de París fue Isolda (1966), Turandot (1968) y Elektra (1974). También se presentó en Orange. Otras actuaciones importantes de Nilsson en Europa fueron las del Covent Garden, a partir de 1957. El 7 de diciembre de 1958 fue invitada por La Scala para inaugurar la temporada con Turandot junto a Rosanna Carteri y Giuseppe Di Stefano. Volvió años después para repetir este título, esta vez con Franco Corelli y Mirella Freni. En 1963 fue Brünnhilde en el Anillo dirigido por André Cluytens con Hotter, Resnik, Hopf y Synek. El 7 de diciembre de 1964 inauguró otra temporada con Turandot y posteriormente regresó a la sala milanesa con sus títulos favoritos. El debut de Nilsson en Estados Unidos se produjo a través de las compañías de Chicago y San Francisco. En esta última ciudad se presentó en 1956 como Brünnhilde en Walküre (junto a Hotter, Rysanek y Suthaus). Volvió recién en 1964 para Fidelio, junto a Jon Vickers y Geraint Evans. También apareció en Turandot, con Lorengar como Liú y el joven Franco Tagliavini (sin parentesco con Ferruccio) en un Calaf de apreciables dotes vocales. En 1970 regresó a San Francisco para un Tristán coprotagonizado por Wolfgang Windgassen; en 1972 cantó un Anillo donde dividió las Brünnhilde con Berit Lindholm (con Marita Napier, Jess Thomas y Thomas Stewart) Canadá la conoció en 1961 con Turandot junto a Corelli y Stratas. Nilsson llegó al Metropolitan como Isolda el 18 de diciembre de 1959 y permaneció en la compañía hasta 1975 en forma casi ininterrumpida. Sus otros roles de la temporada fueron Brünnhilde (Walküre) y Leonora (Fidelio). En 1960 agregó Elisabeth (Tannhäuser), Turandot con el poderoso Calaf de Franco Corelli, y Aida. En 1961/62 encarnó a las Brünnhilde (Siegfried y Gotterdämerung) y a Tosca. En enero de 1964 dio a conocer su Lady Macbeth verdiana. En febrero de 1965 cantó en Salomé y un año después Venus (Tannhäuser), que interpretó al mismo tiempo que Elisabeth. Sus últimos papeles nuevos para el Met de ese período fueron la protagonista de Elektra y Sieglinde en Walküre. En 1979 y 1982 hizo un bienvenido regreso como Elektra y finalizando sus actuaciones con un último estreno: la esposa del tintorero en Frau Ohne Schatten. Actuó más de doscientas veces en esa compañía, recibiendo el constante apoyo del público. Cantó también en las funciones de gala realizadas con motivo de la despedida de la antigua sala (1966) y de Rudolf Bing (1972). En las conmemoraciones del centenario del Met (1983) interpretó la narración de Isolda además de una canción sueca en homenaje a Christine Nilsson. Su retiro oficial se había producido el año anterior. Nilsson triunfó en el mundo lírico como sucesora de Kirsten Flagstad, la notable soprano wagneriana que realizó una carrera tardía, sufrió problemas políticos en la posguerra e hizo unas gloriosas (aunque algo apagadas) presentaciones postreras a principios de los cincuenta. Flagstad se había caracterizado por una voz de gran fuste. Prefirió la mesura a la extraversión y dejó el modelo de canto wagneriano sólido y dramático. Nilsson tomaría otro camino acercándose al tipo lírico, intenso, punzante y agudo pero algo más superficial y falto de reposo. Lo que no se le puede negar es su gran empuje, vigor y envidiable poder en la zona aguda (sin dificultades hasta el Re). Sin embargo, cuando quiso afrontar el repertorio italiano (sobre todo Verdi) sus éxitos fueron mucho más módicos. Si exceptuamos su Turandot de innegables quilates, los restantes papeles adolecen de un enfoque adecuado para dar la indispensable cuota de veracidad a Tosca, Aida, Lady Macbeth o Amelia. La técnica de Nilsson era excelente, en la medida en que le permitía asumir los roles más fuertes del repertorio sin que ello le produjera desgaste alguno. Además ha sido una de las cantantes más longevas de nuestros tiempos. No obstante ello (y en un caso similar al de la mezzosoprano Ebe Stignani) tuvo todo el volumen deseado a cambio de un órgano privado de oscuro colorido. Aun poseyendo graves sonoros, éstos (y los centros) carecieron de carnosidad. Otra característica de sus enfoques vocales fue el extraño fraseo que le impedía hacer portamentos expresivos o ascender a una nota aguda manteniendo un legato con las notas precedentes. Todo es directo y centelleante, pero hay serias carencias en el terreno de la fluidez del discurso. Nilsson no poseyó la dulzura que permitía a Flagstad dar tanto colorido a sus frases. Fue su especialidad resaltar la frialdad de personajes como Turandot pero conseguía este efecto a través de enfoques frígidos y no de una técnica interpretativa o una verdadera convicción. Con el pasar de los años mejoró este aspecto y se la vio más sincera. De todas maneras, siempre estuvo inhibida para los grandes desplantes, logrando empero muy buenos resultados en sus encarnaciones de Isolda. En la genealogía de cantantes wagnerianas se la puede colocar en la línea de Lillian Nordica y, por el destaque de la zona aguda, de Maria Jeritza. Flagstad venía de la rama de Johanna Gadski y Frida Leider.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS