Maria Malibran1808 – Nacimiento en París (Francia) de la soprano MARIA MALIBRAN. Fue hija del compositor, tenor y maestro de bel canto Manuel del Pópolo Vicente García y de la soprano Joaquina Briones y hermana de la cantante Pauline Viardot-García y del influyente maestro de canto Manuel Patricio Rodríguez García.
Cuando Rossini fue interrogado por quienes habían sido los más grandes cantantes que había conocido, respondió: “Muchos cantantes de mi tiempo fueron grandes artistas pero hubo sólo tres genios: Lablache, Rubini y esa niña tan arruinada por la naturaleza María Malibrán.”
María Felicia García Sitches fue la segunda hija de Manuel García y Joaquina Briones (nombre de pila: Joaquina Felicia Sitches). Su padre era un famosísimo tenor que, ya antes de los 30 años, era considerado la estrella máxima de París, título que se vio ratificado cuando Rossini escribió para él el rol de Almaviva en El barbero de Sevilla. Su madre era también cantante y logró gran fama en España.
Sus dos hermanos fueron también cantantes: Manuel Vicente García, nacido en Madrid en 1805 fue un famoso barítono y además uno de los mejores profesores de canto de su tiempo y su hermana menor Pauline García-Viardot, conocida como “La Viardot” fue otra gran diva de la ópera y una de las mujeres más influyentes en la cultura europea de su tiempo.
La Malibrán llegó al mundo mientras su padre triunfaba en París en 1808, tras huir de la nativa España por entonces ocupada por Napoleón. Sin embargo ya en 1811 la familia debió huir nuevamente esta vez a Nápoles en donde trabaron estrecha amistad con Rossini quien escribió su rol del Conde de Almaviva para Manuel García. Por aquel entonces la familia García-Sitches funcionaba como una verdadera compañía ambulante y con 6 años de edad María pudo pisar el escenario por primera vez en la obra Agnese de Paer. Cantando un rol menor al lado de su padre y madre, se dice que a mitad de un aria estando madre e hija sobre el escenario, Joaquina perdió el hilo de la música a lo que su hija comenzó a cantar ella misma el aria, recibiendo los aplausos del público.
Tras su auspicioso debut María se vio inmersa en la música y comenzó a tomar lecciones. El primer y único maestro de La Malibrán fue su padre, un cantante brillante y a la vez tiránico y exigente. Se dice que a punta de golpes e insultos pudo darle a María una técnica vocal perfecta. En 1815 y tras la derrota de Waterloo, la guerra y las enfermedades llegaron hasta Nápoles y los Garcia-Sitches debieron huir nuevamente con rumbo a Paris y luego a Londres. En ese momento Manuel García decidió poner a su hija a salvo de los problemas políticos y de la vida del teatro y la puso de interna en el colegio-convento de Hammersmith, cercano a Londres. De allí salió a los 16 años, ya formada con 5 idiomas aprendidos.
Vuelta a la tutela paterna, su padre se sumergió en la tarea de adiestrar el joven instrumento vocal de la cantante. Se dice que las lecciones se convirtieron en una batalla constante de dos caracteres extremadamente fuertes. Como también se dice que el padre exigía tanto a su hija que la cantante aprendió a cantar mientras lloraba sin que el llanto afectara a su voz, truco que utilizaría después para impactar a sus públicos.
Ya a los 17 años María García tendría su segundo debut, esta vez en el papel protagonista de Rosina en El barbero de Sevilla de Rossini, propuesta por su padre como reemplazante de la enferma Giuditta Pasta, una leyenda de su tiempo. Así el 5 de junio de 1825 en el Royal Theatre de Londres comenzaba la leyenda de María García, La Malibrán. Su debut londinense fue seguido por actuaciones triunfantes en París. No obstante el futuro que se le presentaba, el olfato financiero de su padre la llevó a otros horizontes. A finales de 1825 la familia completa zarpó con rumbo a Nueva York. En la ciudad norteamericana, la familia se convirtió en el foco cultural de su época, pues fueron los primeros en representar ópera en los Estados Unidos. Allí, además de obras de Rossini y Mozart, la familia presentó títulos escritos por el mismo Manuel García, padre, que a la sazón, era cantante y compositor.
Tanto en el viaje en barco como en las presentaciones teatrales, María García se ganó admiradores, pero la decisión paterna la entregó en matrimonio al mejor postor y así María se vio casada con 17 años con el banquero Eugène Malibran, de 43 años, de quien tomó su apellido, con el que se haría conocida mundialmente como “La Malibrán”. Se dice que su padre la obligó al matrimonio pues a cambio recibió 100.000 francos del banquero.
A finales de 1827 la pareja marcha a México acompañando al resto de la familia García; allí, Eugène Malibran se vio envuelto en deudas y pleitos que lo llevaron hasta la cárcel cuando se declaró en bancarrota. La Malibrán pidió el divorcio pero su marido se negó; aun así, ésta abandonó a Eugène en México y decidió partir de vuelta a Francia.
En 1828, La Malibran se desata definitivamente de la tutela paterna y parte hacia París en donde debuta en el curso de una gala como Semiramide de Rossini. El mismo público que hacía 3 años le había aplaudido la recibía de nuevo con la voz pulida por meses de intenso estudio con su padre.
Contratada por el Theatre Italiene de Paris (1828-34), se convirtió en la máxima interprete rossiniana de su época. Entre 1830-36 fue la cantante más popular, resaltando muy por encima de sus colegas. Pudo eclipsar a leyendas de su época como la misma Giuditta Pasta quien vio cómo La Malibrán le robaba su público de La Scala. Pudo ensombrecer la presencia de otro genio de su época: Rosmunda Pisaroni quien fue, quizá, la única contralto que pudo acercársele en perfección vocal. Sin embargo, la Pisaroni era ciega y su rostro estaba desfigurado por la viruela. Tras su triunfo avasallador en Italia, la Malibrán tomó partido por el liberalismo revolucionario italiano y su figura se convirtió en símbolo de la resistencia contra Austria.
En Venecia fue idolatrada y la ciudad de los canales le donó un Teatro con su nombre, como también una góndola especial que la transportaba por la ciudad.
En medio del triunfo le llegó también el amor. En el transcurso de 1831 conoció al violinista belga Charles-Auguste de Bériot a quien le dio un hijo en 1833, Charles-Wilfrid Bériot (1833-1914) pianista, maestro de Maurice Ravel, sin estar casada aún con él, lo que fue un escándalo de su tiempo. Finalmente, en 1835, pudo obtener el divorcio de su marido, gracias a un protector de leyenda: el marqués de La Fayette quien se dice estaba enamorado de la cantante. El héroe de la independencia americana ayudo a María a obtener el divorcio legal y también el eclesiástico valiéndose de resquicios legales. La Malibrán argumentó que su nacionalidad al momento de casarse no era española sino francesa, por lo tanto el matrimonio no era válido.
Félix Mendelssohn escribió un aria acompañada de violín especialmente para la pareja. En 1836, finalmente, se casaron.
El mismo año, mientras la cantante actuaba en Londres, sufrió un fatal accidente montando a caballo. A pesar de las heridas sufridas, La Malibrán siguió cumpliendo compromisos y se negó a ver a un médico; según muchos, por el miedo a que le amputaran una pierna. Hasta que, el 23 de septiembre de 1836, cayó desvanecida tras una representación en Manchester y falleció con tan sólo 28 años.
La Malibrán está asociada a las óperas de Rossini. Cantó Tancredi, Otello, Il turco in Italia, La Cenerentola y Semiramide. También canto Il crociato in Egitto de Meyerbeer y La Sonnambula y I Capuleti ed i Montecchi de Vincenzo Bellini.
Según los papeles que cantó, hay que deducir que manejaba una tesitura de, al menos, tres octavas a partir de Re grave hasta Re sobreagudo. Sus contemporáneos, como Rossini, Donizetti, Chopin, Mendelssohn y Liszt, admiraban la intensidad de su presentación en escenario. Sin embargo, el pintor Eugène Delacroix criticaba su falta de tino y de intentar “cantar para la atracción de las masas, quienes no tienen gusto artístico”.
Desde el comienzo, la joven cantante mostró caracteristícas de contralto, pero la férrea guía de su padre y la técnica la impulsaron a conquistar el registro de soprano. En sus años de triunfo absoluto, la cantante alternaba roles de contralto como Rosina en El Barbero de Sevilla, Tancredi o Romeo en I Capuleti ed I Montecchi con otros de soprano pura, como Norma, Semiramide Amina en La Sonnambula o Adina en L’elisir d’amore.
Su técnica dominaba la coloratura con facilidad: trinos, escalas, arpegios y cambios de registro. Si alguna crítica se le podía hacer era la poca homogeneidad del registro que, al estar sometido a un extensión demasiado amplia, mostraba un crisol de colores en toda la gama, defecto acusado también en su rival Giuditta Pasta.
La Malibrán, junto con Giuditta Pasta, poseían un tipo de voz llamado de soprano sfogato, es decir, una voz de soprano extensísima pero de un origen de contralto y que, por lo mismo, evidenciaba colores oscuros en algunas zonas del registro. Esta tipología vocal extrañísima tenía la cualidad de poder entregar momentos de intenso dramatismo y a la vez momentos de pirotecnia vocal pura.
La Malibrán se convirtió, como pocas, en leyenda mientras aun vivía. Su voz privilegiada como su belleza única la convirtieron por un lado, en una artista insuperable y por otro, en símbolo de la belleza hispánica: morena, sensual y de carácter vibrante y apasionado. A lo largo de su vida, no sólo embrujó a los públicos sino también a los hombres de su tiempo. Rossini cayó rendido a sus pies y accedió a adaptarle el rol de Otello en su ópera a la tesitura de contralto para que la cantante pudiera cumplir así su capricho. Lo mismo hizo Bellini con su Amina en La Sonnambula y Donizetti llegó más lejos al escribirle el rol de Maria Stuarda en su opera homónima. Con su belleza y talento, la Malibrán encarnaba los ideales de la artista romántica que se veían enriquecidos por la tempestuosa y novelesca vida que le tocó vivir, como también por su trágico y prematuro final. Artistas de la talla de Rossini, Donizetti, Bellini, Chopin, Mendelssohn y Liszt se contaban entre sus admiradores.
En 2007, la mezzosoprano italiana Cecilia Bartoli le rinde homenaje con una serie de recitales que recuperan la figura de La Malibrán, incluyendo una muestra itinerante en la que se exponen cartas, partituras, máscaras, bustos, joyas de atrezo y hasta 200 objetos pertenecientes o relacionados con María Malibrán, recuperados durante 20 años por la cantante lírica italiana, y que acompañan ahora a sus conciertos dedicados a la música que interpretaba la prematuramente desaparecida soprano española.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre – http://es.wikipedia.org/wiki/Maria_Malibran

Website Museo Itinerante dedicado a Maria Malibrán:
http://www.mariamalibran.net/es/

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1815 – Nacimiento en Oldenburg (Alemania) de la soprano SOPHIE LOEWE. Estudió en Viena, y luego con Lamperti, en Milán. Debutó en Viena en Due mesi e otto ore de Donizetti, en 1832. Más tarde cantó en Londres y ese mismo año estreno María Padilla de Donizetti cantando el rol titular (La Scala, 1941).  Creó a dos heroínas verdianas en La Fenice de Venecia: Elvira (Ernani, 1844) y Odabella (Attila, 1846) despertando la admiración del compositor.  Se retiró de la escena al casarse con el príncipe Fernando de Liechtenstein, en 1848.
SOPHIE LOEWE falleció en Budapest (Hungría) el 28 de noviembre de 1866.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Enrique Granados1916 – Fallecimiento en aguas del Canal de la Mancha del compositor y pianista ENRIQUE GRANADOS. Había nacido en Lérida (España) el 27 de julio de 1867. Trasladado en fecha temprana a Barcelona, no tardó en estudiar piano con Pujol y armonía con Pedrell. En esta época de aprendizaje acusa la poderosa influencia de Robert Schumann. En 1887 fue a París con la esperanza de matricularse en el Conservatorio de aquella ciudad, pero una larga enfermedad se lo impidió. En 1889 volvió a Barcelona, donde se dedicó a dar clases de piano. Al igual que Albéniz, siete años mayor, fue un pianista brillante y (más que aquel) un destacado romántico. Hacia 1895 comenzó a escribir su primera ópera, María del Carmen, con libretto de Feliu y Codina, que se estrenó (dirigida por el mismo Granados) en el Circo Parish de Madrid el 12 de noviembre de 1898, tras una audición privada en el Teatro Principal de Barcelona, dirigida por Pablo Casals, que jamás había dirigido una orquesta hasta entonces. Granados tenía en común con Falla, nueve años más joven, el cuidado por los detalles y la delicada finura del sentimiento. Con motivo del sesquicentenario del nacimiento de Goya, Granados compuso un ciclo de piezas para piano en las que recordaba el esplendor del Madrid romántico, tal como lo había representado magistralmente el gran pintor en sus cuadros de costumbres. El ciclo se denominaba, de acuerdo con el contenido, Goyescas. Las piezas se hicieron muy célebres en España, al igual que sus Danzas españolas, sus Canciones amatorias (interpretadas por María Barrientos), su Colección de tonadillas escritas en estilo antiguo y algunas de sus primeras obras escénicas, que más bien habría que incluir en el género de la zarzuela. Las Goyescas se estrenaron en 1911 en el Palacio de la Música de Barcelona. A diferencia de su amigo Isaac Albéniz, no le gustaba viajar, y el único viaje importante que hizo le costó la vida. Sobre la base de las Goyescas, había compuesto una ópera con el mismo título y había sido invitado por el Metropolitan Opera House de Nueva York para dirigir allí la obra. Al regresar a su país, el buque en que viajaba, el Sussex, fue torpedeado por un submarino alemán en aguas del Canal de la Mancha. Se dice que Granados pudo haberse salvado, pero no quiso separarse de su esposa, que se estaba ahogando, y perecieron los dos.

Fuente:
Pahlen, Kurt – DICCIONARIO DE LA OPERA

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Christiane Eda Pierre1932 – Nacimiento en Fort-de-France (Martinica) de la soprano CHRISTIANE EDA-PIERRE. Se trasladó a Francia para estudiar en el Conservatorio de París, donde fue alumna de J. Decrais y de Charles Panzéra. Se graduó con honores en 1957. Ese mismo año, hizo su debut profesional en Niza, como Leïla en Les pêcheurs de perles.
Debutó en la Opéra-Comique en 1958, como Lakmé; en el Festival de Aix-en-Provence en 1959, como Papagena en Die Zauberflöte; y en la Opera de París en 1960, como Lucia di Lammermoor. Cantó los roles líricos habituales del repertorio francés e italiano. También alcanzó gran reconocimiento en roles mozartianos, especialmente Konstanze en Die Entführung aus dem Serail como también la Contessa en Le nozze di Figaro, Donna Anna y Donna Elvira en Don Giovanni y la Reina de la Noche en Die Zauberflöte.
Eda-Pierre fue muy apreciada en la ópera barroca francesa, particularmente en obras de Jean-Philippe Rameau, incluyendo Les Indes galantes, Zoroastre, Les Boréades y  Dardanus. También cantó en la radio francesa interpretando Le siège de Corinthe de Rossini, Il pirata de Bellini, La jolie fille de Perth de Bizet, como también Béatrice et Bénédict y Benvenuto Cellini de Berlioz.
Creó algunas obras contemporáneas, tales como Les amants captifs de Capdeville (1973), Pour un monde noir (1979) y Erszebet (1983) de Chaynes. En 1983 también creó el rol del Angel en Saint François d’Assise de Olivier Messiaen, en la Opera de París.
Eda-Pierre se presentó internacionalmente con gran éxito en ciudades como Lisboa, Londres, Wexford, Berlín, Hamburgo, Viena, Salzburgo, Moscú, Chicago, y Nueva York. Debutó en el Metropolitan Opera en 1980 como Konstanze, y luego cantó Antonia en Les contes d’Hoffmann y Gilda en Rigoletto.
En 1977 se convirtió en profesora del Conservatorio de París aunque continuó actuando en ópera y concierto.
Possedora de una hermosa, rica y ágil voz, la cual le permitió abordar exitosamente una amplia variedad de roles, Eda-Pierre puede ser escuchada en algunas grabaciones, tres de las más famosas pertenecen al sello Philips: Konstanze en Die Entführung aus dem Serail y Teresa en Benvenuto Cellini, bajo la dirección de Sir Colin Davis, y un álbum de arias de opéra-comiques francesas de Grétry y Philidor, bajo la dirección de Sir Neville Marriner. Para el centenario de Bizet en 1975 participó de una grabación de estudio de la BBC de La Jolie Fille de Perth y de Le Docteur Miracle.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Dolora Zajick1956 – Nacimiento en Salem (Oregon, EE. UU.) de la mezzosoprano DOLORA ZAJICK. Creció en Nevada donde estudio con Ted Puffer en la University of Nevada prosiguiendo en la Manhattan School of Music y en el Merola programa de la San Francisco Opera, donde debutó como Azucena de Il Trovatore de Verdi. Con el mismo papel debutó en 1988 en el Metropolitan Opera donde lleva cantadas 180 representaciones en veinte temporadas.
Otros roles asociados con ella son Amneris, Eboli, Ulrica, Lady Macbeth, Principessa di Bouillon (Adriana Lecouvreur), Leonora de La Favorita, Marfa de Khovanshchina, Jezibaba en Rusalka, Santuzza en Cavalleria Rusticana, Adalgisa en Norma y Juana de Arco en La doncella de Orléans de Chaicovski.
Ha sido dirigida, entre otros, por James Conlon, Daniele Gatti, Valery Gergiev, James Levine, Lorin Maazel, Zubin Mehta, Riccardo Muti, Michael Tilson Thomas.
Una de las mezzos favoritas del Metropolitan, canta a menudo en la Lyric Opera de Chicago, la Opera de San Francisco, Houston, Toulouse, Verona, Madrid, el Liceo barcelonés y otros teatros de España.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

Website oficial de Dolora Zajick:
http://www.dolorazajick.com/

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George London1985 – Fallecimiento en Armonk (Nueva York, EE. UU.) del  bajo-barítono GEORGE LONDON. Había nacido en Montréal (Canadá) el 30 de mayo de 1920. Su verdadero apellido era Burnstein. Sus padres, de origen ruso, se habían nacionalizado estadounidenses antes de ir a Canadá. Estudió en Los Angeles con Richard Lert e hizo su debut como el Doctor Grenvil (Traviata) en el Hollywood Bowl bajo el nombre de George Burnson. Se trasladó luego a Nueva York para estudiar con Enrico Rosati y Paola Novikova y adoptó el apellido London. En 1943 cantó Monterone (Rigoletto) en la Opera de San Francisco (todavía con el apellido Burnson) en compañía del protagonista de Petroff, el duque de Peerce y la Gilda de Lily Pons. Cuatro años después integró el trío “Bel canto” con Frances Yeend y Mario Lanza, que realizó giras por varios estados norteamericanos. En 1949, London se trasladó a Europa con dinero prestado y luego de una audición en Bruselas fue contratado por la Opera del Estado de Viena donde debutó como Amonasro (Aida). Luego siguieron éxitos como Escamillo (Carmen), los villanos de Contes d’Hoffmann (en alemán), Mefistofele (en italiano) y los protagonistas de Boris Godunov y Eugen Onieguin (ambos en ruso). También fue aplaudido en Don Giovanni. Su carrera se amplió a otros horizontes y en 1950 fue Almaviva (Nozze di Figaro) en el festival de Glyndebourne. En 1952 encarnó a Amfortas (Parsifal) en Bayreuth y en septiembre de 1954 mostró su Don Giovanni en el Royal Festival Hall de Londres en ocasión de una presentación del elenco de la Opera de Viena. En Bayreuth cantó hasta 1964. London debutó en el Metropolitan el 13 de noviembre de 1951 como Amonasro (Aida). En la temporada 1952/53 tuvo una actividad relevante al asumir los papeles protagónicos de Don Giovanni y Boris Godunov, además de Escamillo, Amfortas y Scarpia (Tosca). En años sucesivos cantó este último papel para las Florias de Callas, Milanov, Tebaldi y Steber. En 1953/54 agregó a Almaviva (Nozze di Figaro), Mefistófeles (Faust) y Mandryka (Arabella). En 1956 cantó el Orador (Zauberflöte) y los cuatro villanos de Contes d’Hoffmann. En 1957 fue el protagonista de Eugen Onieguin y en 1959, Golaud en Pélleas et Mélisande. En la temporada 1961/62 se conoció su Wotan (Das Rheingold) y el Wanderer (Siegfried). En enero de 1964 intervino en The last savage de Menotti, al lado de Stratas, Gedda y Flagello. En 1965 encarnó al Wotan (Walküre). Entre 1951 y 1966 cantó trescientas tres funciones para esa compañía. Otra plaza de triunfos fue Toronto, donde se le recuerda especialmente por su Don Giovanni. La primera presentación de London en Salzburgo tuvo lugar en 1952 con Almaviva (Nozze di Figaro). En La Scala actuó únicamente en ese mismo año: Don Pizarro (Fidelio), con Mödl, Windgassen, Della Casa y Edelmann, bajo la dirección de Karajan. En 1960 fue el primer norteamericano en cantar en el Teatro Bolshoi de Moscú, protagonizando a Boris Godunov en lengua rusa. En esa ciudad grabó la ópera en 1963. En 1962 debutó como Don Giovanni en la Opéra de París y entre 1962 y 1964 encarnó a Wotan en el ciclo integral Der Ring montado por Wieland Wagner en Colonia. El público argentino lo conoció en 1956 en Don Giovanni y obtuvo muchos aplausos con su apuesto y sonoro protagonista. En el elenco estaban Lisa Della Casa, Birgit Nilsson, Emmy Loose y Léopold Simoneau. Con parecido reparto intervino en Le Nozze di Figaro.
Este bajo-barítono norteamericano ocupó un lugar de privilegio en el horizonte lírico mundial hasta que en 1967 debió abandonar sus actividades a causa de una parálisis parcial de las cuerdas vocales. Se dedicó a la régie y entre 1975 y 1980 fue director de la Opera Society de Washington. En este último año se enfermó del corazón y debió abandonar todo trabajo que pusiera en peligro su deteriorada salud.
George London poseyó gran apostura física y entregó lo mejor de sí en los escenarios, logrando fuertes caracterizaciones. Se concetraba mucho en su labor y tenía predilección por los roles eslavos. También fueron conocidas sus dotes para crear situaciones amenazantes o misteriosas. Si bien fue un triunfador en el campo del disco, esos efectos se perdían al faltar el factor visual. No se lo vio tan espontáneo en los acercamientos al Mozart del Almaviva de Le Nozze di Figaro o en el italianismo pucciniano del Scarpia de Tosca. En estas incursiones se notó cierta inadecuación vocal e idiomática, a pesar de que en ambos campos tenía la suficiente preparación y entregaba su intensidad interpretativa. En Wagner, London dejó un recuerdo duradero en las partes de Wotan, Amfortas y el Holandés. Su voz (metálica, dura y poco flexible) se adecuaba especialmente al Wotan de Das Rheingold y del segundo acto de Die Walküre. Cuando había que matizar o producir sonidos mórbidos surgían las dificultades y se empañaban muchos fragmentos de esta última ópera. En Amfortas y el Holandés, en cambio, encontraba una expresión incisiva debido a la voz poderosa y acerada, el misterio del canto y a la forma de enunciar los textos. Otro punto de notable importancia en la carrera de London fue su aproximación al papel titular de Boris Godunov, que presentó en la Unión Soviética con singular éxito, luego de un estudio profundo de la lengua rusa. Este acontecimiento le abrió una nueva vía vocal y expresiva a través de otros personajes de esa literatura musical y de la italiana (como Filippo II, Silva y el Padre Guardiano). Pero los problemas de salud impidieron ese afianzamiento y la evolución canora que se entreveía.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS