1705 – Nacimiento en Apulia (Italia) del castrato FARINELLI (o Farinello). Su verdadero nombre fue Carlo Broschi. Nació en el seno de una familia de la baja nobleza. Fue castrado cuando era un niño para preservar su voz de soprano en la edad adulta. Siguiendo la tradición de quienes le precedieron, Farinelli fue enviado a un conservatorio, lugar reservado para el entrenamiento de los castrati. En estos lugares se daba amplio entrenamiento de voz a los niños, lecciones acerca de composición y también les daban la oportunidad de improvisar; de ahí los informes de que Farinelli daba toques personales a las piezas ya compuestas que se le daban para cantar, para la delicia de su público. Él mismo se bautizó con el nombre artístico de Farinelli, tomado de un magistrado italiano.
Bajo la instrucción de Nicola Porpora, Farinelli adquirió una voz de maravillosa belleza. Se hizo famoso en el sur de Italia como il ragazzo («el muchacho»). Su primera actuación en un lugar público fue en 1720, con la Angelica e Medoro, de Porpora. En 1722 realizó su primera aparición en Roma, con Eumene, de su maestro, despertando un gran entusiasmo al superar a un popular trompetista alemán, a quien Porpora había compuesto un obligado para una de las canciones del joven; al sostener y aumentar una nota de prodigiosa longitud, pureza y poder, y en las variaciones y gorjeos que lanzó al aire. En las óperas, regularmente cantaba papeles de mujer, como por ejemplo, Adelaida, en Adelaide, de Porpora.
En 1724, Farinelli se presentó en Viena, y en Venecia el año siguiente, regresando a Nápoles poco después. Cantó en Milán en 1726, donde Johann Joachim Quantz lo oyó y escribió lo siguiente:
Farinelli tenía una voz de soprano penetrante, completa, rica, luminosa y bien modulada, con un rango en ese momento desde La debajo de Do medio a Re tres octavas por encima de Do medio… Su entonación era pura, su vibración maravillosa, su control de la respiración extraordinario y su garganta muy ágil, por lo que cantó los intervalos más amplios rápidamente y con la mayor de las facilidades y seguridad. Los pasajes de la obra y todo tipo de melismas no representaron dificultades para él. En la invención de ornamentación libre en el adagio fue muy fértil.
Farinelli cantó en Bolonia en 1727. Fue allí donde conoció al cantante Antonio Maria Bernacchi (quince años mayor que Farinelli), a quien debió mucho de su instrucción. Con un éxito y fama creciente, Farinelli se presentó en casi todas las grandes ciudades de Italia; regresó una tercera vez a Viena en 1731.
Farinelli modificó su estilo, según se dice, bajo el consejo de Carlos VI, desde una mera bravura de la escuela de Porpora a una de patetismo y simplicidad. Visitó Londres en 1734, arribando a tiempo para prestar su poderoso apoyo a la facción que en oposición a Händel había montado una ópera rival con Porpora como compositor y Senesino como cantante principal. Ni siquiera la ayuda de Farinelli pudo hacer que tuviera éxito.
Su primera aparición en el teatro Lincoln’s Inn Fields fue con Artaserse, de la que gran parte de la música era de su hermano, Riccardo Broschi. Su éxito fue instantáneo. Federico, Príncipe de Gales y la corte lo llenaron de favores y regalos.
Tras pasar tres años en Inglaterra, Farinelli partió para España, quedándose antes algunos meses en Francia, donde cantó ante Luis XV de Francia. En España, donde sólo tenía planeado quedarse unos meses, terminó viviendo casi 25 años. Su voz, empleada por la reina para curar al rey Felipe V de su locura melancólica, le ganó tanta influencia con Felipe que éste eventualmente le dio el poder, si no el nombre oficial, de primer ministro. Farinelli era lo suficientemente sabio y modesto para usar ese poder discretamente.
Durante dos décadas, noche tras noche, a Farinelli se le pedía que cantara las mismas canciones al rey. Poco después del ascenso del rey Fernando VI, Farinelli fue nombrado director de teatros en Madrid y Aranjuez, y la mayoría de las obras que montó tenían textos de Pietro Metastasio. Se le otorgó el rango de caballero en 1750 y se le condecoró con la Cruz de Calatrava. Utilizó su poder en la corte para persuadir a Fernando que estableciera la ópera italiana. También colaboró con Domenico Scarlatti, un compañero napolitano que vivía en España. Después del ascenso de Carlos III, Farinelli se retiró a Bolonia con la fortuna que amasó, y allí pasó el resto de sus días con Metastasio, falleciendo pocos meses después que él. Su patrimonio incluía regalos de la realeza y valiosos instrumentos musicales, como un violín Stradivarius.
Farinelli no sólo cantó, sino que también tocó instrumentos musicales con teclado y la viola d’amore. Ocasionalmente compuso, escribió el texto y la música de un adiós a Londres aria y un aria para Fernando VI, así como sonatas en órganos.
FARINELLI falleció en Bolonia (Italia) el 15 de julio de 1782.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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ETA Hoffmann1776 – Nacimiento en Königsberg (Prusia Oriental; actualmente Kaliningrado, en Rusia) del escritor y compositor ERNEST THEODOR AMADEUS HOFFMANN. Hijo de un abogado, aunque tras la separación de sus padres en 1778 se crió con la familia de su madre. Su tercer nombre era originalmente Wilhelm, pero más tarde adoptó el de Amadeus en honor del compositor Wolfgang Amadeus Mozart. Hoffmann estudió Derecho en la Universidad de Königsberg pero sólo lo ejerció un corto período antes de dedicarse forzosamente a la pintura, la crítica musical y la composición debido a la derrota de Prusia por parte de Napoleón.
En 1814 volvió a la administración civil prusiana en Berlín y ejerció exitosamente como juez hasta su muerte ocurrida el 25 de junio de 1822.
Hoffmann es mucho más conocido como escritor. Sus obras de ficción, que combinan lo grotesco y lo sobrenatural con un poderoso realismo psicológico, se encuentran entre las más influyentes del movimiento romántico. Las más famosas quizás sean los cuentos fantásticos en los que Jacques Offenbach basó su ópera Los cuentos de Hoffmann (1880) y Léo Delibes su ballet Copelia (1870). Su personaje del Kapellmeister Kreisler también inspiró la obra para piano Kreisleriana del compositor alemán Robert Schumann. Así mismo, Hoffmann se inspiró en la Ópera Don Giovanni de su admirado Mozart para su complejo relato Don Juan.
Muchas de las novelas cortas más famosas de Hoffmann fueron reunidas en sus Piezas fantásticas (2 volúmenes, 1814-1815), que también contiene una colección de crítica musical y sus propias ilustraciones. Hoffmann escribió también la novela Los elixires del diablo (1816), famosa por el uso de un personaje doppelgänger, es decir, un doble fantasmal. Compuso música religiosa y música incidental para obras de teatro, y la ópera Ondina (1816).
E.T.A Hoffmann, además de notable literato fue dramaturgo. Fruto de tal actividad es la ópera Undine, de 1816, con un libreto basado en un cuento que Friedrich de la Motte Fouqué había escrito en 1811 en pleno auge de las narraciones fantásticas o cuentos de hadas (no debemos olvidar que las colecciones de los hermanos Grimm aparecieron entre 1812 y 1815). En el libreto de Undine realidad y fantasía se fusionan, se interrelacionan, al menos; concretamente narra la venganza de los seres sin alma (o sea el mundo fantasmal), que se cierne sobre los seres con alma (es decir, el mundo real), al haberse opuesto los segundos al deseo de Ondina, hija de las aguas, de ser aceptada por los hombres y de acceder en última instancia al amor humano. Tras esta bella poesía, debemos centrar nuestra atención en el trasfondo temático, por su poder simbólico y evocador así como por su preferencia hacia unos temas que serán germen de la ópera romántica alemana y más concretamente de la de Richard Wagner. Por eso es fundamental conocer la obra tanto literaria como teatral de Hoffmann, en cuanto supone un antecedente inmediato de la obra operística posterior.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Gaspare Spontini1851 – Fallecimiento en Maiolati (cerca de Iesi, Italia) del compositor GASPARE SPONTINI. Había nacido en Maiolati (cerca de Iesi, Italia) el 14 de noviembre de 1774. Alumno del Conservatorio de Nápoles, cursó nuevos estudios con Piccini después de su primer debut de ópera. Actuó en diversas Cortes de príncipes italianos; luego, desde 1803, en París, donde ya tarde obtuvo un soprendente y sensacional éxito con La Vestale en 1807.
Bajo la impresión de la ópera clásica de Gluck, el compositor, primeramente fiel a la manera de la ópera bufa italiana, logró una ópera que se puede designar como la expresión más pura del estilo imperio decorativo, algo exagerado y ampuloso. La historia de la joven Vestal que en conflicto con su amor terrenal deshonra el acto sagrado de la unción del vencedor y que debe ser enterrada viva como expiación, siendo salvada por inspiración divina, es con su pathos, con su gran aparato y con su forma perfecta el tipo de la “Opera Heroica y de Pompa” clasicista que precedió a la “Grand Opera” originariamente revolucionaria de Auber (La muda de Portici), de Rossini (Guillaume Tell) y de Meyerbeer.
A esta Vestale, que fue premiada por Napoleón I, le siguió en 1809 la ópera inspirada en el mismo estilo, Fernand Cortez, que fue presentada a escena también con mucho éxito. El rey de Prusia Federico Guillermo III, que vio las obras en París y que se entusiasmó con su lujo cortesano, contrató a Spontini como director general de orquesta a Berlín, donde actuó de 1820 a 1841. Fue en esta ciudad que estrenó su ópera de gran espectáculo Olimpia, recibida con benevolencia por la sociedad de la corte, en tanto que el público burgués se inclinó ostensiblemente a favor de Der Freischütz (El cazador furtivo) de Weber, que fue estrenado cuatro semanas más tarde. Spontini demostró grandes méritos como organizador y director de la orquesta de Berlín, aunque su tiranía artística dio lugar en 1841 a un escándal teatral, a consecuencia del cual tuvo que retirarse de su puesto berlinés (del que se hizo cargo luego Meyerbeer).
Miembro de las Academias de Berlín y París, Spontini, elevado por el Papa a la condición de conde, vivió nuevamente en su tierra natal dedicado a su arte y apareciendo de vez en cuando como director en los grandes teatros líricos al estrenarse sus obras.
Aunque su obra casi ha desaparecido en el día de hoy (a excepción del rescate realizado por Maria Callas de La Vestale) no se debe olvidar por ello su significado histórico para la ópera: Los grandes efectos de sus conjuntos, coros y masas y la pompa de su “ópera heroica” halló eco no sólo en la “grand ópera” de Meyerbeer sino también en las obras juveniles de Richard Wagner.
Otras óperas: Lalla Rookh (1821), Alcidor (1825) y Agnes von Hohenstaufen (1829).

Fuente:
Jacob, Walter – EL ARTE LIRICO

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1883 – Fallecimiento en Darmstadt (Alemania) del compositor FRIEDRICH VON FLOTOW. Había nacido en Teutendorf (Meckemburgo, Alemania) el 27 de abril de 1812. Perteneciente a una familia aristocrática, estudió en el Conservatorio de París con Anton Reicha y fue animado por sus amigos, Gounod y Offenbach, para componer óperas. Fue un músico sutil, dotado de auténtico sentido del humor; supo llevar a la ópera cómica alemana el esprit francés y el bel canto italiano. Compuso unas cuarenta óperas, de las cuales han sobrevivido sólo dos: Alessandro Stradella (1844) y Martha (1847).

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Elena Nicolai1905 – Nacimiento en Tzarevo (cerca de Esmirna, Bulgaria) de la mezzosoprano ELENA NICOLAI [Stoyanka Nikolova]. Estudió en Esmirna y se formó en Italia. En 1932 debutó en Malta (como Maddalena en Rigoletto) y más tarde cantó Azucena (Il trovatore) en Italia. Fue a los Estados Unidos pero la calidad de su voz la hizo regresar a Europa, donde Bruno Walter la hizo debutar en Viena, en 1936. En 1938 cantó en Nápoles, y en 1941 en La Scala de Milán como Principessa de Bouillon en Adriana Lecouvreur. Desde entonces actuó mucho en La Scala. Ese mismo año de 1941 se presentó en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona como Leonora en La favorita, de Donizetti, y volvió nuevamente en 1942 como Amneris en Aida. En 1944-45 cantó en el teatro San Carlo de Nápoles, y de 1945 a 1948 dio más de ciento cincuenta funciones en la Staatsoper de Viena, como Elena Nikolaidi y entre 1946 y 1954 varios títulos en la Arena de Verona. En 1951 se presentó en el Metropolitan Opera de Nueva York, donde debutó en el Requiem de Verdi y como Amneris en Aida (usando el apellido Nikolaidi). En 1955 se presentó en el Teatro Colón de Buenos Aires, donde cantó varios títulos, como La forza del destino, en el rol de Preziosilla y Azucena en Il trovatore, así como en México en 1953. Volvió en dos ocasiones a Barcelona, como Fedora, en 1955, y en 1956 como Adalgisa de Norma, con Anita Cerquetti. Cantó en Bulgaria en 1956, 1960 y 1961. Se despidió de La Scala de Milán como La Bruja en Hänsel und Gretel, de Humperdinck (1963).
ELENA NICOLAI falleció en Milán (Italia) el 28 de octubre de 1993 a los 85 años de edad.

Fuente:
Alier, Roger – DICCIONARIO DE LA ÓPERA

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Mario Sanmarco1930 – Fallecimiento en Milán (Italia) del barítono MARIO SAMMARCO. Había nacido en Palermo (Italia) el 13 de diciembre de 1868. Estudió con Cantelli y Emerich. Debutó en el Teatro Filodramático de esa ciudad con Faust, en noviembre de 1888. Al año siguiente cantó Le Villi, en el Dal Verme de Milán y en 1890 fue Amonasro en Aida, en el Regio de Parma; en ese teatro debió sustituir a Kaschmann en Ernani, obteniendo un éxito resonante que se repitió en otras escenas.
En 1894 hizo su debut en el San Carlo de Nápoles con La Damnation de Faust. En 1895, en el Real de Madrid. En esa sala cantaría entre otras Il Barbiere di Siviglia, Hamlet y Manon de Massenet.
Posteriormente se presentó en el Comunale de Bolonia. En la temporada 1895-96 debutó en La Scala, con Enrico VIII, de Saint-Saëns, al que siguieron La Damnation de Faust, Hamlet, Carmen y el estreno mundial de Andrea Chénier de Giordano.
En 1897 se trasladó a Rusia (Moscú, Odesa), donde sería reclamado hasta 1904; también cruzó el Atlántico para cantar en Buenos Aires, regresando hasta 1915. Ese año debutó en Santiago de Chile.
Participó además en otros dos importantes estrenos mundiales: Zazá, de Leoncavallo, en el Lírico de Milán, en 1900, y Germania de Franchetti, en La Scala, en 1902.
En 19 de octubre de 1904 debutó en el Covent Garden, con Tosca. Regresó a esa sala anualmente hasta 1913, con una actuación aislada en 1919. De 1906 a 1910 se presentó en el Manhattan Opera de Nueva York, pasó en 1914 a la Opera de Chicago. En el mismo período fue artista invitado del Liceo de Barcelona y de la Opera-Comique de París. En 1919 protagonizó el Orfeo de Monteverdi, en el Conservatorio de Milán.
Dueño de un repertorio muy extenso, fue también primer intérprete de los papeles de Alec en Tess; el Conde Gil, en Il Segreto di Susanna; Raffaele, en I gioielli della Madonna; y de Zamos, en Dubarry de Camussi.
Luego de su retiro de la escena se dedicó a la enseñanzá; entre sus alumnos más conocidos se encuentra Paul Schöffler.
Sammarco fue un barítono lírico, especialmente dotado para el repertorio belcantístico. Sin embargo, a causa de una especial modalidad interpretativa, se hizo adecuado tanto para el terreno dramático como para las obras del repertorio verista.
Si bien su voz era liviana, la excelente dicción, sumada a una emisión incisiva, le permitieron encarnar adecuadamente a Renato, Amonasro, Barnaba y Rigoletto. Muy buen actor, a despecho de una parte vocal inapropiada, supo sacar partido de papeles como Scarpia o Gerard, del que fue primer intérprete.
Los discos de Sammarco son bastante buenos; resaltan las arias de Faust, Don Giovanni y Germania. La voz surge siempre demasiado tenoril.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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Manuel Penella1939 – Fallecimiento en Cuernavaca (México) del compositor MANUEL PENELLA MORENO. Había nacido en Valencia (España) el 31 de julio de 1880. Primero estudia música con su padre, Manuel Penella Raga, director del Conservatorio de Valencia, y más tarde composición con Salvador Giner. Tras graduarse, trabaja durante un tiempo como organista en una iglesia de Valencia, pero pronto opta por dedicarse al teatro, pasando gran parte de su vida viajando con compañías de ópera y zarzuela por todos los países de América.
Su primer paso por América es el de un verdadero aventurero, trabajando como músico militar, sastre, torero, pintor, payaso, marinero, etc. En Chile pinta y decora la iglesia de Taltal y contrae matrimonio con la chilena Emma Silva Pavez.
En 1903 regresa a España y comienza una intensa actividad como compositor de gran renombre. No sólo compone zarzuela de estilo convencional, sino que también se decanta por el musical o revista. De nuevo, en 1912, Penella inicia una gira por Argentina, donde cosecha numerosos éxitos y vive como un artista de fama.
En 1916 estrena una de sus obras más reconocidas, la ópera El gato montés, en el Teatro Principal de Valencia. El estreno fue a beneficio de la construcción de un monumento a su maestro, Salvador Giner. De esta ópera, con libreto del mismo compositor, ha quedado como fragmento de una popularidad indiscutible su conocido pasodoble. En la siguiente gira americana, que Penella emprende en 1919, tiene ocasión de representar El gato montés en el Park Theater de Nueva York, durante diez semanas consecutivas, con un gran éxito.
En Barcelona estrena en 1932 la ópera de cámara Don Gil de Alcalá, con orquesta de cuerdas, una de sus obras más valoradas por la crítica. Otras exitosas obras suyas fueron Jazz Band (revista, 1933) y La malquerida (zarzuela en tres actos, 1935).
Además de sus 80 obras escénicas, entre óperas, zarzuelas, revistas y comedias musicales, también es autor de numerosas canciones, las más conocidas son sin duda En tierra extraña, que incluye el pasodoble Suspiros de España, y La Maredeueta, ambas popularizadas por Concha Piquer. También escribió obras de teatro; justamente la célebre actriz María Guerrero murió poco antes de estrenar el drama de Penella Mare Nostrum (1928).

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre