Georg F. Haendel1685 – Nacimiento en Halle (Alemania) del compositor GEORG FRIEDRICH HÄNDEL. En la historia de la música, es el primer compositor moderno en haber adaptado y enfocado su música para satisfacer los gustos y necesidades del público, en vez de los de la nobleza y de los mecenas, como era habitual.
Considerado el sucesor y continuador de Henry Purcell, marcó toda una era en la música inglesa siendo el compositor más importante entre Purcell y Elgar en Inglaterra. Es el primer gran maestro de la música basada en la técnica de la homofonía y el más grande dentro del ámbito de los géneros de la ópera seria italiana bn y el oratorio.
Entre sus numerosas óperas y oratorios, cabe mencionar: Rinaldo (1711), Julio César (1724), Tamerlano (1724), Rodelinda (1725), Acis y Galatea (1731), Esther (1732), Atalia (1733), Orlando (1733), Deborah (1733), Ariodante (1735), Alcina (1735), El festín de Alejandro (1736), Saúl (1739), Israel en Egipto (1739), Il Allegro, Il penseroso e il moderato (1740), El Mesías (1741), Samson (1743), Semele (1744), Hércules (1745), Baltasar (1745), Judas Macabeo (1746), Salomón (1748), Susana (1749), Teodora (1750) y Jephe (1751), que son obras maestras de referencia obligada dentro del género.
Su inmenso legado musical, síntesis de los estilos alemán, italiano, francés e inglés de la primera mitad del siglo XVIII, incluye obras en prácticamente todos los géneros de su época, donde 43 óperas, 26 oratorios y un legado coral son lo más sobresaliente e importante de su producción musical.
Nació en la ciudad de Halle, ubicada en el centro este de la actual Alemania. Su padre era barbero y cirujano de prestigio y había decidido que su hijo sería abogado, pero cuando observó el interés de Händel por la música, la cual estudiaba y practicaba en secreto, cambió de idea y se mostró dispuesto a pagarle los estudios de música. De esta forma, Händel se convirtió en alumno del principal organista de Halle, Friedrich Wilhelm Zachau. A la edad de 17 años lo nombraron organista de la catedral calvinista de Halle.
Al cabo de un año, Händel viajó a Hamburgo, donde fue admitido como intérprete del violín y del clave en la orquesta de la ópera. Al poco tiempo, en 1705, se estrenó en ese mismo lugar su obra Almira y poco después Nero. Al año siguiente, aceptó una invitación para viajar a Italia, donde pasó más de tres años. En Italia, se representaron obras suyas en Florencia, Roma, Nápoles y Venecia, y al mismo tiempo Händel escribió música nueva, inspirado por la música de aquel país. Sobre todo, estudió y perfeccionó la forma de combinar su música con textos en italiano. Gracias a la alta calidad de sus interpretaciones, conoció a importantes músicos y compositores italianos de la época, como Scarlatti, Corelli y Marcello.
En 1710, Händel regresa de Italia y se convierte en el director de orquesta de la corte de Hanóver. Un año más tarde se estrena su obra Rinaldo en Londres con un considerable éxito. En vista de ello, en 1712 Händel decide establecerse en Inglaterra. Allí recibe el encargo de crear un teatro real de la ópera, que sería conocido también como Royal Academy of Music. Händel escribió 14 óperas para esa institución entre 1720 y 1728, que lo hicieron famoso en toda Europa.
El 11 de junio de 1727 moría de apoplejía Jorge I, pero antes de morir había firmado el Acta de Naturalización de Händel. Nuestro compositor era ya súbdito británico. Fue el momento de cambiar su nombre a “George Frideric Haendel”. A Jorge I le sucedió Jorge II y para su Coronación se encargó la música a Händel. Así nacieron los himnos “Zadok the Priest”, “My Heart is Inditing”, “Let Thy Hand be Strengthened” y “The King shall Rejoice”, las dimensiones de la orquesta y músicos requeridos eran extraordinarias (se pudo leer en un periódico “habrá 40 voces, y unos 160 violines, trompetas, oboes, timbales y bajos, proporcionalmente, además un órgano, que fue instalado detrás del altar”).
A partir de 1740, Händel se dedicó a la composición de oratorios, entre ellos El Mesías, que en el siglo XIX se convertiría en la obra coral por excelencia. En 1751, Händel perdió la vista mientras componía el oratorio Jephta. Händel murió siendo venerado por todos; fue sepultado con los honores debidos en la Abadía de Westminster, panteón de los hombres más célebres de Inglaterra. A comienzos de abril de 1759 se sintió mal mientras dirigía su oratorio El Mesías. Terminado el concierto, se desmayó y fue llevado presurosamente a su casa, donde se le acostó; nunca más volvió a levantarse. Su último deseo fue morir el Viernes Santo y a punto estuvo de cumplirse: falleció el 14 de abril de 1759, Sábado Santo.
Con él desaparecía un gigante de la música, como pocos han existido en el ámbito de tan compleja y a la vez sublime actividad humana.
El estilo de Händel es una extraordinaria síntesis de los principales estilos nacionales musicales de su época, cogiendo los mejores elementos y características de cada uno de ellos y superándolos por separado, como sus contemporáneos Bach y Telemann, donde además se añade el estilo inglés de Purcell, al que Händel le da un nuevo y vigoroso empuje, siendo el verdadero continuador de Purcell. Todo ello fruto de sus estancias en Inglaterra, Alemania e Italia, dando prueba de que Händel era un auténtico cosmopolita de su tiempo.
Su estilo tiene la solidez y el contrapunto de la música alemana, la melodía y el enfoque vocal del bello canto de la italiana, la elegancia y solemnidad de la francesa y la audacia, sencillez y fuerza de la inglesa. Händel es un fiel continuador de estos estilos y técnicas, en que no aporta ninguna novedad a todas estas corrientes musicales de la primera mitad del siglo XVIII, aunque como Rameau, su música, especialmente en óperas y oratorios, adquiere un nuevo y especial sentido dramático y monumental, triunfante, poderoso y solemne que es único entre la música de su tiempo.
Generalmente, su producción tiene una estructura empírica y simple de lenguaje vocal en la línea del bello canto italiano y sencillo pero templado y conteniendo un pudor expresivo que recuerda a Purcell en vez que a los compositores italianos, cuyas cualidades se cautivan rápidamente entre el auditorio, en que donde domina la melodía y la homofonía, y en esencia, de corte mayormente italiano, que es el estilo más presente en su música y el que más ha influenciado en todos los aspectos en su estilo personal.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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1835 – Estreno en la Opera de París de la ópera en cinco actos LA JUIVE de Jacques Fromental Hálevy (1799-1862), sobre libreto de A. Eugène Scribe (1791-1861).
Intérpretes: Marie Cornélie Falcon, Dorus-Gras, Adolphe Nourrit, Levasseur.

Esta ópera, que inaugura una serie que tiene por tema los conflictos histórico-religiosos, está considerada como la obra maestra de Halévy. El músico francés, alumno de Cherubini, imita en ella la gran ópera trágica, basada en un tema grandioso. Si en la partitura pueden oírse ecos de Gluck, La Juive cumple, no obstante, las exigencias de la época, ofreciendo un espectáculo tenso y cargado de fuertes tintas. Entre sus mejores páginas están el ruego de Eleazar en el segundo acto y el dramático dueto entre Eudosia y Raquel, en el cuarto. Halévy escribió algunos trozos precisamente para intérpretes de notable prestigio; y así, para el personaje de Eleazar, tuvo presente la capacidad vocal del tenor Adolphe Nourrit, y, para Raquel, la voz de excepción de la soprano Marie Cornélie Falcon. Para La Juive, que a la tercera representación conquistó al público parisiense, la Opera de París dispuso una puesta en escena sin precedente. La escena del suplicio daba pie a una escenografía grandiosa: el famoso circo Franconi enviaba ex profeso para cada representación veinte caballos.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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Régine Crespin1927 – Nacimiento en Marsella (Francia) de la soprano RÉGINE CRESPIN.  A los cinco años la familia se trasladó a Nimes. Las privaciones de la Segunda Guerra Mundial y el alcoholismo de su madre afectaron profundamente su infancia. Inició sus estudios musicales al fracasar el examen para obtener su Baccalauréat. Su padre le permitió estudiar en el Conservatorio de Paris donde recibió lecciones de Georges Jouatte y Paul Cabanel. En 1950 debutó en Mulhouse como Elsa de Lohengrin, otras fuentes mencionan su debut en Reims en 1948. Sus primeros años profesionales transcurrieron en casas de ópera de las provincias francesas, allí cantó Tosca de Puccini – en francés – Marguerite de Faust, Aida, Fiordiligi, la Condesa de Le nozze di Figaro, Donna Anna de Don Giovanni, Marina de Boris Godunov, Rezia de Oberon y su favorita Penélope de Fauré que llevó a Paris en 1956.
El éxito internacional llegó en 1958 cuando Wieland Wagner, el nieto del compositor y revolucionario director escénico, la eligió para Kundry en Parsifal en el Festival de Bayreuth. Se casó con el linguista Lou Brouder que la había entrenado en idioma alemán para ese papel. En Bayreuth y otros teatros desarrolló una memorable carrera en papeles de joven-dramática wagneriana como Senta (Der fliegende Holländer), Elisabeth (Tannhäuser), Elsa (Lohengrin) y como esplendorosa Siglinda en Die Walküre. El año siguiente interpretó la Marschallin en el Festival de Glyndebourne junto al Rosenkavalier de Elisabeth Söderström.
En 1961 conquistó al público del Teatro Colón de Buenos Aires como Kundry de Parsifal y la Marschallin de Richard Strauss. Favorita de la audiencia porteña retornó en 1962 como Tosca y Penélope de Fauré, en 1964 en la doble asignación de Casandra y Dido de la monumental Les Troyens de Berlioz y como Ifigenia en Iphigenie in Tauride de Gluck; en 1965 como Charlotte de Werther de Massenet, nuevamente Tosca y Marguerite en La damnation de Faust de Berlioz. En 1969 volvió para cantar Kundry y en 1976 Carmen. Se despidió de Buenos Aires en 1987 con La Medium y la Condesa de La dama de pique  de Chaicovski.
En 1962, también como la Marschallin de Der Rosenkavalier repitió el éxito en su debut en el Metropolitan Opera de New York dirigida por Lotte Lehmann, la Marschallin preferida de Strauss que la nombró su sucesora. En el MET cantó Amelia, Senta, Elsa, Kundry, Charlotte, Tosca, Carmen y en 1967 Sieglinde en Die Walküre dirigida por Herbert von Karajan con Birgit Nilsson como Brünnhilde. En 1977 dominó el estreno – en inglés – de Dialogues de Carmélites de Poulenc como la anciana priora, Madame de Croissy, papel con el que se despidió de la audiencia metropolitana en 1987. En 1957, Crespin había participado en el estreno francés en el Palais Garnier de la ópera de Poulenc quien compuso el rol de la nueva priora, Madame Lidoine, para ella.
Otros teatros importantes durante su trayectoria fueron la Ópera Lírica de Chicago (debut americano en 1962), la San Francisco Opera, la Ópera Estatal de Viena, la Ópera Alemana de Berlín, el Festival de Glyndebourne, el Festival de Salzburgo y la Ópera de París con la que siempre mantuvo tirantes relaciones (en 1974 fue abucheada durante las representaciones de Les contes d’Hoffmann). En La Scala cantó Fedra de Ildebrando Pizzetti, en Covent Garden Senta y Fidelio; en Nueva York revivió el oratorio Maria Magdalena de Massenet y en el Festival de Aix-en-Provence, Ariadne auf Naxos.
En 1989, se retiró del escenario pero continuó enseñando en el Conservatorio de Paris y en Masterclasses en San Francisco y Nueva York.
REGINE CRESPIN falleció en París (Francia) el 5 de julio de 2007.
Su más representativo legado discográfico son las antológicas Les nuits d’été – en especial El espectro de la rosa – de Berlioz y Shéhérazade de Ravel dirigido por Ernest Ansermet con la Suisse Romande Orchestre en 1963. Grabó Sieglinde para la primera integral en estéreo de Der Ring des Nibelungen bajo la batuta de Georg Solti y posteriormente una formidable y femenina Brünnhilde en Die Walküre para Herbert von Karajan con la Filarmónica de Berlín. Las extenuantes representaciones posteriores en este papel en Nueva York y el Festival de Pascua de Salzburg se mencionan como probables causas del comienzo de su declinación vocal. En 1969 grabó su celebrada Marschallin para el registro completo bajo las órdenes de Georg Solti. No obstante, es un disco de extractos de 1965 dirigido por Silvio Varviso el mejor ejemplo de su Marschallin sólo equiparable a la de Elisabeth Schwarzkopf.
Otros registros: Canciones de Mathilde Wesendonck de Wagner, escenas de Les Troyens de Berlioz, Lieder de Schumann, melodías de Fauré, Debussy, Joseph Canteloube, Roussel, Satie, Ravel, Poulenc, Schubert y en la segunda fase de su carrera, Carmen, Dulcinée en Don Quichotte de Massenet y operetas de Offenbach en el álbum Prima Donna en París donde rinde homenaje a las Prima Donnas francesas que le antecedieron desde Hortense Schneider hasta Yvonne Printemps.
RÉGINE CRESPIN es considerada la única gran soprano dramática aparecida en Francia desde la Segunda Guerra Mundial y la sucesora de las legendarias Lucienne Bréval (1869-1935) y Germaine Lubin (1890-1979).
Su porte imponente y medios exuberantes, envolvente sonoridad e incomparable exquisitez en la enunciación e intención del texto la ubican en un sitial de privilegio entre las cantantes del siglo XX. Fue apodada La Leona, con innato encanto francés aportó calidez a las heroínas alemanas y aristocracia a las mediterráneas. Se destacó principalmente en el repertorio wagneriano, en la revalorizacion del repertorio francés y las épicas de Berlioz con exitosas incursiones en el repertorio spinto italiano como Tosca (Puccini), Santuzza (Cavalleria Rusticana), La Gioconda (Ponchielli) y en papeles de Verdi (Amelia, Leonora y Desdémona en Otello).
Con la disminución de medios y pérdida de agudos a partir de 1973 realizó una exitosa la transición al registro y repertorio de mezzosoprano imponiéndose como Carmen, con desenfadado humor en operetas de Offenbach (La gran duquesa de Gerolstein, La perichole y La belle Helene) y en roles de carácter que requerían dotes histriónicas de envergadura (The Medium de Menotti, Madame de Croissy de Dialogues de Carmélites de Poulenc y la Condesa de La dama de pique de Chaicovski).

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Mario Ancona1931 – Fallecimiento en Florencia (Italia) del barítono MARIO ANCONA.  Había nacido en Livorno (Italia) el 28 de febrero de 1860. Fue abogado y diplomático antes de dedicarse al estudio del canto. Su padre, Raffaele Ancona, lo indujo a perfeccionarse con  Giuseppe Cima.
Debutó en Trieste con Le roi de Lahore, en 1889; se afirmó luego en el Pagliano de Florencia, con Faust, en 1890, y en la Scala con Le Cid, en el mismo año. Cantó por primera vez en Londres en 1892, en el Olympic Theatre, pero desde 1893 fue contratado por el Covent Garden; allí actuó durante diecisiete temporadas, y abordó un repertorio en el que sobresalían Les Huguenots, La Favorita, La Traviata, Tannhäuser, y los estrenos locales de I Rantzau de Mascagni y Pagliacci de Leoncavallo.
En 1894 se presentó en el Metropolitan Opera de Nueva York con las primeras audiciones de Pagliacci y L’amico Fritz; en esa sala permanecería hasta 1896.
Su actividad en los Estados Unidos se extendería durante dieciséis temporadas, repartidas entre Nueva York, Boston, Filadelfia, Chicago, etc.; fue artista de la Manhattan Opera en los años 1906-1917, y grabó simultáneamente quince discos para la Victor Talking Machine Co., entre los que se encuentra el célebre dúo de Les pécheurs du perles con Caruso.
Su desempeño en el extranjero se desarrolló en las principales salas de San Petersburgo, Moscú, Viena, París, Buenos Aires, Madrid, Barcelona, etc.
El San Carlos de Lisboa lo contó entre sus artistas más activos, entre los años 1898 y 1904. Se retiró en 1916, en Chicago. Posteriormente se dedicó a la enseñanza en Florencia.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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Nellie Melba1931 – Fallecimiento en Sydney (Australia) de la soprano NELLIE MELBA. Había nacido en  Richmond (Melbourne, Australia) el 19 de mayo de 1861. Su verdadero nombre era Helen Porter Mitchell. Estudió en Melbourne. Debutó en el Town Hall de esa ciudad, en un concierto, el 17 de mayo de 1884. Viajó luego a París, donde realizó estudios con Mathilde Marchesi. Debutó el 13 de octubre de 1887, en el Teatro de la Moneda de Bruselas, con Rigoletto. Interpretó Lakmé y Ofelia (Hamlet). El 24 de mayo de 1888 se presentó por primera vez en el Covent Garden con Lucia di Lammermoor, a la que siguieron Hamlet y Romeo et Juliette. Permaneció en la compañía hasta 1899; en ese período cantó en el estreno local de Pagliacci (con Fernando de Lucia); exhumó Semiramide de Rossini, y participó en la histórica producción de Les Huguenots que vio reunidos en brillante elenco a Nordica, Scalchi, Jean y Edouard de Reszke, Plançon y Maurel. Incluyó en su repertorio Tannhäuser y Lohengrin, se aventuró luego con la Brünnhilde de Siegfried, que le valió las peores críticas de su carrera. En 1899 abordó La Bohème, en la primera ejecución de esa ópera en el Covent Garden. Consolidó su posición de diva absoluta en ese teatro hasta 1910, y alejó a toda posible competidora como la brillante Selma Kurz, por ejemplo. En 1911 volvió al Metropolitan -donde había debutado en 1893- pasó después a la Chicago Opera Company, y organizó luego una compañía de giras por su país natal. Se despidió de sus públicos en el Covent Garden el 9 de junio de 1926 -en presencia del rey Jorge V-; cantó el segundo acto de Romeo et Juliette, el principio del cuarto acto de Otello y los dos últimos de La Bohème. Esa inolvidable jornada fue grabada por la His Master’s Voice.
Dominó los escenarios de su tiempo y encarnó los personajes con imponencia y majestad, habiéndosela acusado a veces de cierta indiferencia interpretativa. Sus años de triunfo fulgurante, de 1890 a 1900, quedan en la penumbra que arroja la falta de grabaciones. Sus primeros cilindros Mapleson son de 1901, y la muestran, a los cuarenta años. dueña de todas sus posibilidades técnicas. Lo mejor de su canto se aprecia en los adagios y frases extendidas. Los trinos y agilidades son perfectos, pero para el oyente actual que ha seguido con atención la evolución del canto en ochenta años de grabaciones, no dejan de extrañar y molestar, en muchos casos, sus violentos golpes de glotis en los agudos, el fiato entrecortado y la carencia total de vibrato. El disco de su despedida, a los 65 años, nos muestra una Melba maravillosamente emotiva y dueña aún de su órgano vocal.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO