1819 – Estreno en la Opéra de París de la tragedia lírica en tres actos OLIMPIE de Gaspare Spontini (1774-1851), sobre libreto de M. Dieulafoy y C. Brifaut, basado en la tragedia de Voltaire.

Argumento: Templo de Diana en Efeso. Antígono, rey de Asia Menor, y Casandro, rey de Macedonia, sucesores de Alejandro Magno, celebran la paz después de muchas guerras. Sin saberlo, Casandro causó la muerte de Alejandro, y ahora ama a su hija Olimpia, esclava de Antígono bajo el nombre de Ameneida. La pide por esposa. Habrá de celebrar la boda la sacerdotisa Arzana, que en realidad es Statira, viuda de Alejandro. Esta se horroriza al reconocer al presunto asesino de su esposo. En el bosque sagrado de Diana, la mujer se revela y descubre la verdadera identidad de Ameneida. Madre e hija escuchan luego las explicaciones de Casandro, que cuenta cómo las salvó el día de la muerte de Alejandro. Pero Statira no le cree. El pueblo aclama a la mujer, reina. Ahora es Antígono quien pide por esposa a la hija, mientras sus hombres persiguen a Casandro. Olimpia se debate entre el amor por Casandro y el respeto a las leyes. Finalmente, Antígono, herido de muerte, declara ser el asesino de Alejandro. Libre de sospechas, Casandro puede al fin casarse con Olimpia. Statira confía al joven a su hija, y recupera el trono que fue de su esposo. Y como reina es aclamada por los guerreros.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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1821 – Nacimiento en Crema (Italia) del compositor GIOVANNI BOTTESINI. A los catorce años, BOTTESINI había desarrollado sus talentos musicales como corista, violinista e intérprete del Timbal. Su padre buscó un lugar para él en el Conservatorio de Milán, pero solo había dos vacantes: Fagot, y contrabajo. En cuestión de semanas preparó una audición que tuvo un gran éxito. Solo cuatro años después, en un tiempo relativamente corto para la época, obtuvo un premio de trescientos francos. El dinero financió la adquisición de un instrumento de Carlo Giuseppe Testore, y una carrera por todo el mundo como «el Paganini del contrabajo» comenzó.
Al dejar Milán, pasó algún tiempo en los Estados Unidos, y ocupó una posición de primer contrabajo en el teatro, en La Habana. Su primera ópera, fue producida en 1847.
En 1849 hizo su primera aparición en Inglaterra, interpretando el contrabajo en uno de los conciertos de la Unión Musical. Luego de esto, realizó frecuentes visitas a Inglaterra, y su extraordinario dominio de este instrumento, le otorgaron popularidad en Londres y las provincias. Aparte de sus triunfos como intérprete, BOTTESINI fue director de reputación Europea, y ganó algunos éxitos como compositor, aunque su trabajo no tenía suficiente individualidad para sobrevivir los cambios en el gusto de la época. Fue director en el Théâtre des Italiens en, Paris desde 1855 a 1857, donde produjo su segunda ópera: L’Assedio di Firenze, en 1856.
Dirigiendo ópera, BOTTESINI llevaría frecuentemente al escenario su contrabajo durante la interrupción, para tocar fantasías sobre la ópera de la tarde. Sus Fantasías sobre Lucia di Lammermoor, I Puritani, y Beatrice di Tenda, son aún populares entre quienes aprecian el instrumento.
En 1861 y 1862 fue director en Palermo, supervisando la producción de su Ópera Marion Delorme en 1862 y 1863, en Barcelona. Durante estos años, dio repetidas giras por los principales países de Europa. En 1871 dirigió una temporada Italiana, en el teatro Lyceum de Londres, en esta época, su ópera Ali Baba fue producida, y al cierre del año, fue elegido por Verdi para dirigir la primera presentación de Aida, estrenada en El Cairo, el 24 de diciembre de 1871.
BOTTESINI escribió tres óperas aparte de las ya mencionadas: Il Diavolo della Notte (Milán, 1859); Vinciguerra (Paris, 1870); y Ero e Leandro (Turin, 1880), esta última toma su nombre de un libreto de Arrigo Boito. También escribió El jardín de Olivet, un [oOratorio]], producido en el Festival de Norwich, en 1887, Cuarteto de once cuerdas, Quinteto para cuarteto de cuerdas y contrabajo, y muchas obras para contrabajo, entre ellas dos Concierto para contrabajo como instrumento principal, Gran Dúo Concertante para violin y contrabajo, Passione Amorosa, para dos contrabajos y numerosas piezas para contrabajo y piano.
GIOVANNI BOTTESINI falleció en Parma, el 7 de julio de 1889, a los setenta y siete años de edad.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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1837 – Estreno en el Stadttheater de Leipzig de la ópera en tres actos ZAR UND ZIMMERMANN de Gustav Albert Lortzing (1801-1851); sobre libreto propio, basado en la obra Le Bourgmestre de Sardam de A.H.J. Mélesville, J.T. Merle y E.C. de Boirie.
Intérpretes: Günther, Frau Lortzing, A. Lortzing, Richter, Berthold.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Edouard de Reszke1853 – Nacimiento en Varsovia (Polonia) del barítono ÉDOUARD DE RESZKE. Hermano del tenor Jean y de la soprano Josephine. Estudió en Varsovia con Ciaffei, en Italia con Steller y Coletti; debut como Amonasro en la primer Aida de París, conducida por Verdi, Théâtre Italien, 1876. Luego de dos temporadas en el Théâtre Italien, cantó en La Scala (1879-81), creando el rol de Ruben (Il Figliuol Prodigo de Ponchielli) y Gilberto (Maria Tudor de Gomes), y cantó Fiesco en la versión revisada de Simon Boccanegra (1881). Debut en el Covent Garden como Indra (Le Roi de Lahore), 1880. Durante la década de 1890, Édouard y Jean actuaron juntos frecuentemente en París, Londres y Nueva York, incluyendo la función 500 de Faust en la Opera de París, 1887. Édouard cantó en el Metropolitan en 1891, haciendo su debut en Estados Unidos, en una gira en Chicago, como Heinrich (Lohengrin), Nov. 9, y su debut neoyorquino como Frére Laurent (Romeo et Juliette), Dic. 14; cantó con la compañía en cada temporada hasta 1903, con excepción de 1892-93 y 1897-98. En 377 funciones del Metropolitan, su rol más frecuente fue Méphitophélès (68 veces); sus 29 roles incluyeron Marcel (Les Huguenots), König Marke, Ramfis, Mefistofele (de Boito), Almaviva (de Mozart), Basilio (de Rossini) y Hagen. Cantó Wagner primero en italiano, luego, a partir de 1896, al igual que su hermano, reaprendió las óperas en alemán. Después de su retiro de la escena en una gala del Metropolitan, el 27 de abril de 1903, intentó sin éxito enseñar en Londres y Varsovia. Murió en extrema pobreza en Garnek (Polonia), el 25 de mayo de 1917 en medio de las privaciones de la Primer Guerra Mundial.
A pesar de ser considerado un cantante menos aplicado que su hermano, Édouard, con su voz amplia, rica y ágil, y su enorme estatura, tenía una imponente y vívida presencia escénica. Sus pocas grabaciones de estudio, hechas en 1903, son decepcionantes.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Giacomo Puccini1858 – Nacimiento en Lucca (Italia) del compositor GIACOMO PUCCINI. Por las condiciones de su familia estaba destinado a ser músico. Varios de los antepasados de Puccini habían sido ya respetables maestros de capilla en Lucca, e incluso importantes compositores. De niño ya tocaba el órgano, luego asistió al Conservatorio de Milán, donde fue alumno de Ponchielli.
A los 26 años compuso su primera ópera (Le Villi), una obra sobre ondinas que enfocó desde un punto de vista romántico. Cinco años después compuso una ópera muy interesante, Edgar, que no salió adelante por tener un libretto débil. En 1893, la madurez de su personalidad se manifestó con claridad en la partitura de Manon Lescaut, una obra que obtuvo un gran éxito y que sostuvo una dura competencia con Manon de Massenet, aparecida pocos años antes.
En 1896 alcanzó la maestría completa con La Bohème. Rápidamente aumentó su prestigio en Italia y poco después también en la vida operística internacional. Sin embargo, el entusiamo del público es compartido raras veces por los críticos, que, años después de la muerte de Puccini, siempre encontraban algo que objetar. Como si la melodía que penetra en el oído y en el alma, como si el sentimiento auténtico, que sólo los insensibles quieren degradar convirtiéndolo en “sentimentalismo”, fueran errores.
Puccini sigue inpertérrito su camino: Tosca, en 1900, y Madama Butterfly, en 1904, le aseguran la fama mundial, innumerables representaciones y ganancias gigantescas. La historia de la música parece querer continuar el dualismo de épocas anteriores: así como una vez se opusieron Verdi y Wagner, del mismo modo se crea una relación parecida entre Puccini y Richard Strauss, cuyas óperas compiten con frecuencia. Sin embargo, el mundo del teatro musical era suficientemente amplio para ambos, como lo fue en el siglo XIX, a pesar de todas las luchas.
Entre tanto, Estados Unidos había entrado en liza: el Metropolitan Opera de Nueva York se convierte en una de las instituciones más importantes de la cultura operística. El Metropolitan se puso en contacto con Puccini, y para él creó La fanciulla del West (1910). Viena quiso una operetta, Puccini se dejó convencer y firmó el contrato; pero cuando compuso La Rondine (1917), estalló la Primera Guerra Mundial y no se podía ni pensar en un estreno de un italiano en la capital de Austria. Por último, Puccini creó para Estados Unidos tres óperas en un acto: una ópera verista, otra mística y la tercera cómica conformaron Il Trittico (1918), cuya unidad (Il tabarro, Suor Angelica, Gianni Schicchi) no siempre se respetó en los años siguientes, de manera que Gianni Schicchi se ha presentado más veces que las otras dos.
Mientras trabajaba en Turandot, se le diagnosticó cáncer de laringe, pues Puccini fumaba mucho desde hacía tiempo. La operación que se le practicó en Bruselas no pudo salvarlo: murió allí el 29 de noviembre de 1924. El entierro, en su propia villa de Torre del Lago, fue todo un espectáculo. Turandot estaba tan adelantada que su amigo Franco Alfano (compositor de muchas óperas, entre ellas una bella Risurrezione), partiendo de los esbozos que había dejado el compositor, pudo dejar la obra lista para ser representada. Puccini completó con ella una vida rica en grandes obras y añadió a la galería de sus figuras femeninas dos más y de las grandes: Manon, Mimí, Musetta, Tosca, Butterfly, Minnie, Giorgietta, Angelica, Lauretta, Turandot, Liù.
Puccini era “verista” para muchos musicólogos, es decir, naturalista musical: sin embargo, el componente romántico fue muy fuerte en él. “Umanità, sopra tutto… umanità!”, era su divisa. ¿Hay consigna más bella para un artista? Puccini fue el compositor del amor, de la sensibilidad, de la ternura; los que, desengañados de la vida cotidiana, buscan en su música un poco de consuelo, un poco de calor, llegan en peregrinaje a las representaciones de sus óperas. Posee hasta el día de hoy, junto con Mozart y Verdi, las cifras de representación más elevadas de todo el mundo; los cantantes y el público lo aman y parece que seguirá siendo así durante mucho tiempo.

Fuente:
Pahlen, Kurt – DICCIONARIO DE LA OPERA

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Fernando Corena1916 – Nacimiento en Ginebra (Suiza) del bajo FERNANDO CORENA. Estudió para obtener las órdenes sacerdotales en la Universidad de Friburgo, pero se decidió por el canto al vencer en un concurso de esa disciplina. Estudió en Ginebra entre 1937 y 1938 y luego fue aconsejado por el maestro Vittorio Guipara para que se entrenara con Enrico Romano en Milán. Los años de la guerra lo encontraron en su Suiza natal (y neutral) cantando en la radio del Teatro del Estado. Hizo su debut formal en Trieste (1947) como Varlaam en Boris Godunov y cantó poco después en Zurich. A partir de ese momento sus actuaciones en Italia se produjeron en todos los teatros de primera magnitud.
Corena debutó en La Scala el 12 de mayo de 1949 con motivo del estreno mundial de Il Cordovano de Petrassi, en el papel de Cannizares. En marzo del año siguiente fue el caballero Astolfi en Il Campiello de Wolf-Ferrari y poco después Varbel en Lodoiska de Cherubini. Otro estreno absoluto lo esperó con L’ Allegra Brigata de Malipiero, en el rol de Simplicio, mientras que con posterioridad compartió algunas funciones de Don Pasquale con el gran Tancredi Pasero. Regresó a la principal sala milanesa en diciembre de 1951 como Uberto en La Serva Padrona, que formaba un doble programa con L’ Osteria Portoghese de Cherubini donde Corena encarnaba a Rodrigo. En mayo de 1952 hubo nuevas funciones de Don Pasquale en desempeño dividido con Melchiorre Luise. En diciembre de 1953 fue Lejeune en Leonora 40-45 de Leberman y finalizó sus actuaciones en La Scala en mayo de 1954 como Bombasto en Arlecchino de Busoni. Por esos años llamó la atención del director Alberto Erede, quien luego de una exitosa audición lo integró a la compañía discográfica Decca.
Al igual que Baccaloni, nuestro bajo hizo varios papeles del repertorio corriente al inicio de su carrera: Sparafucile (Rigoletto), Escamillo (Carmen) y Scarpia (Tosca), pero al igual que su colega se dedicó después al género buffo con algunas excepciones que hicieron bastante mella en su prestigio. La voz, en ese terreno tan diferente, aparecía con toda su crudeza y falta de maleabilidad. El Covent Garden lo recibió como el Don Bartolo rossiniano en 1960 y Salzburgo le abrió sus puertas en 1965 con motivo de Die Entführung aus dem Serail producido por Strehler. Su origen suizo lo ayudó a ser un maestro en el manejo de varios idiomas. Como Baccaloni, Corena muy pronto fue atraído por las luces del Metropolitan de Nueva York donde debutó como Leporello en Don Giovanni el 6 de febrero de 1954. Poco después cantó Don Bartolo (Barbiere di Siviglia), un papel que frecuentaría en esa sala más de cien veces en las próximas dos décadas. En la temporada 1954/55 fue Lescaut en Manon Lescaut en una extraña decisión de Rudolf Bing. También el Bartolo de Le Nozze di Figaro de Mozart y el Sagrestano de Tosca. Cuando se retiró del Met en 1978 había frecuentado ese último papel en noventa y dos ocasiones. En 1955/56 agregó a la lista el protagonista de Don Pasquale, Melitone en La forza del destino y Geronte en Manon Lescaut, este último mucho más apropiado para él que el Lescaut. En 1957/58 cantó un celebrado Mathieu (Andrea Chénier) y el personaje principal de Gianni Schicchi (que después grabaría para Decca). En 1958/59 hubo una sola noveda: Benoit en La Bohème, y en la temporada siguiente apareció su festejado Dulcamara (L’ elisir d’ amore). En 1960/61 se hizo ver y escuchar en Varlaan (Boris Godunov). La próxima obra agregada a su vasto repertorio fue la del protagonista de Falstaff en marzo de 1964, un personaje que tampoco se adecuaba a las dotes vocales de Corena pero que insistió en encarnar con resultados muy controvertidos. Curiosamente, nunca había dado vida al Alcindoro de La Bohème y la omisión fue corregida en diciembre de 1969. En la temporada siguiente, y ya entrado en la última etapa de su carrera, personificó al Bailli de Werther y en 1971/72 dividió sus esfuerzos entre el Don Alfonso de Così fan tutte y el Sulpice de La fille du Regiment, esta vez compartiendo el cartelón con una Joan Sutherland que hizo leyenda en el papel de Marie. La última novedad de Corena para la sala de sus amores fue Mustafá en L’ Italiana in Algeri junto a la brillante Marilyn Horne. Cuando se retiró en 1978 había estado en ese escenario más de setecientas veces, retribuyendo con simpatía el amor que el público neoyorquino nunca le había escatimado.
Otros lugares de éxito fueron los Festivales de Edimburgo y Holanda, donde en 1963 interpretó el Falstaff verdiano. También se presentó en Cannes, Niza, Madrid, Viena y Buenos Aires (Teatro Colón 1958, 1962 y 1973). FERNANDO CORENA falleció en Lugano, el 26 de noviembre de 1984.
En el ineludible campo del bajo buffo es necesario resaltar la presencia de este artista que cosechó aplausos en sus tiempos de triunfo para ser considerado en nuestros días como un exponente del bizarro enfoque belcantístico de antaño. Las condiciones actorales de colegas que buscaban en Bartolo, Dulcamara o Leporello una motivación para todo tipo de excesos que desnaturalizaban la condición intrínseca de los personajes. En lo que se refiere estrictamente al canto, Corena poseyó una voz poco agradable y excesivamente abierta pero dotada de un buen volumen. Se inclinó casi constantemente por el quasi parlato y nunca pudo embellecer un timbre bastante crudo. A pesar de lo dicho es necesario aclarar que fue más controlado que Salvatore Baccaloni, a quien sucedió en el Metropolitan, y otros colegas contemporáneos como Melchiorre Luise. Por otra parte, esos enfoques eran considerados válidos en esos tiempos.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS

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1941 – Fallecimiento en Nápoles (Italia) del compositor y director LEOPOLDO MUGNONE. Había nacido en Nápoles el 29 de septiembre de 1858. Estudió en el Conservatorio de Nápoles con Cesi y Serrao. Dirigió la primera representación de Cavalleria Rusticana de Mascagni. Composiciones: Il Biricchino (E. Golisciani), 1 acto (Venecia, 1892); Vita bretona (E. Golisciani) 3 actos (Nápoles, 1905). Dirigió en los principales teatros europeos y americanos.

Fuente:
Della Corte, A.; Gatti, G. M. – DICCIONARIO DE LA MÚSICA

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Ernst Krenek1991 – Fallecimiento en falleció en Palm Springs (California, EE. UU.) del compositor ERNST KRENEK. Había nacido el 23 de agosto de 1900 en Viena (Austria). A los veinte años emigró con su maestro Schreker a Berlín, se convirtió en partidario de Schoenberg y fue uno de los representantes indiscutidos de la música “moderna”. Cuando Krenek abandonó Europa, en 1938, para instalarse en Estados Unidos había publicado ya unas setenta obras que abarcaban casi todos los géneros. A los 22 años escribió una ópera revolucionaria desde el punto de vista social: Die Zwingburg. El autor del libretto (que su publicó anónimo) fue al parecer Franz Werfel. En la ópera siguiente Krenek fue su propio libretista: Der Sprung über den Schatten (1924). Aproximadamente en la misma época apareció Orpheus und Eurydike, basada en un texto (publicado en 1926) del pintor y poeta austríaco Oskar Kokoschka. Estas obras llegaron solamente un poco más allá de los que se interesaban por el arte de vanguardia.
En 1927 apareció Jonny spielt auf (Jonny dirige el baile) y provocó serios tumultos en numerosos teatros. Para Krenek no fue más que un juego agradable, a lo suma una ampliación de las posibilidades musicales y escénicas (por medio de la inclusión del jazz, de música producida por máquinas, una estación de ferrocarril con trenes que entran, un robo a un hotel, etc.), pero de ninguna manera un manifiesto, comprensible para todos, con el que quisiera demostrar la superioridad del Nuevo Mundo sobre el Viejo, de los nuevos medios musicales (el saxo jazzístico en manos de un negro) sobre los “clásicos” (el violín en manos de un virtuoso).
Hasta entonces Krenek había sido un compositor que seguía las “corrientes de la época”, un compositor que quería a menudo “algo nuevo a cualquier precio”. Pero muy pronto llegó la rectificación que se impuso poco a poco. Primero estrenó (en 1928) tres piezas en un acto, las tres muy diferentes entre sí: Der Diktator (de un realismo brutal, muy efectista, en consonancia con el tema), Das geheime Königreich (de un extraño romanticismo) y Schwergewicht (una lograda parodia del deporte, con muchos efectos humorísticos).
Dos años más tarde apareció (en Viena) la obra escénica Das Leben des Orest (La vida de Orestes), en cinco actos. Es una mezcla, que llega a menudo al límite de la caricatura, de mitología griega y psicoanálisis, gracias a la cual salen a la luz los impulsos más abyectos, e incluso en el lenguaje coloquial más soez. Cada época tiene una actitud diferente hacia la mitología, y también se puede representar la tragedia de los Atridas como un drama de los suburbios de una ciudad cosmopolita del siglo XX. Tal vez sea eso lo que quiso probar Krenek (él mismo escribió el texto).
La siguiente obra escénica de Krenek representa un gran cambio de estilo: el compositor se declara partidario del sistema dodecafónico, en el cual quiere descubrir variantes personales. Su Karl V es por eso una obra mucho más difícil de comprender, y su estreno, celebrado en Praga (en alemán, 1938), se produjo en una época políticamente ensombrecida y no pudo tener resonancia. El texto, en el que el emperador moribundo rinde cuentas de su vida, es del compositor.
Después de una ópera de cámara (Tarquin, Colonia, 1950) que no tuvo éxito, siguió una obra importante: Pallas Athene weint (Hamburgo, 1955). Aquí desarrolla Krenek en toda su amplitud el tema de la libertad. La dictadura y la democracia se confrontan y analizan, y se establece cierto parentesco entre la fase final de la Guerra del Peloponeso y los acontecimientos europeos de 1925-45.
El interés de Krenek por el teatro musical se renueva una y otra vez. La ópera Das dunkle Wasser se hizo para los teatros informales norteamericanos (estrenada en alemán, Darmstadt, 1954). En 1957, el Taller Operístico de la Universidad de Illinois estrenó Der Glockenturm, ópera en un acto basada en un texto del novelista Herman Melville. Der goldene Bock, sobre texto propio, se estrenó en la Staatsoper de Hamburgo en 1964 y Das kommt davon oder Wenn Sardakai auf Reisen geht (Hamburgo, 1965), apenas despertaron algo más que recuerdos nostálgicos sobre el que había sido un creador musical vigoroso e ingenioso en otras épocas.

Fuente:
Pahlen, Kurt – DICCIONARIO DE LA OPERA