1784 – Estreno en la Comédie-italienne de París de la ópera cómica en tres actos RICHARD, COEUR DE LION de André Grétry (1741-1813), sobre libreto de Michel-Jean Sedaine (1719-1797).
Argumento: Ricardo, de vuelta de las cruzadas, está prisionero en el castillo de Linz. Blondel, uno de sus fieles, fingiéndose ciego, llega a las proximidades del castillo y sospecha que el misterioso prisionero no es otro que su rey. El mismo día llega también Margarita, condesa de Flandes y de Artois y enamorada de Ricardo. Blondel descubre la verdadera identidad del prisionero tocando en el violín un aria compuesta por Ricardo para Margarita y que el prisionero reconoce y continúa, cantándola. Blondel, de acuerdo con Margarita, traza entonces un plan para liberar al rey. Invitado el gobernador de la fortaleza a una fiesta con baile, lo bloquean y lo entretienen, de modo de conseguir después que los caballeros y soldados de Margarita rodeen el castillo y lo conquisten. Ricardo y Margarita se reúnen finalmente, entre la alegría general.
Richard Coeur de Lion es probablemente, entre las obras de Grétry, la de mayor importancia e interés. Con ella elevó la ópera cómica de finales del siglo XVIII a óptimos niveles musicales. Su música tiene una variedad y una expresividad ciertamente notables, resulta fresca y airosa en los coros de campesinos, más sentimental y casi prerromántica en las arias de Ricardo y Margarita, siempre rica en variedad musical, y con originales acentos melódicos.
El aria Une fièvre brûlante impresionó al propio Beethoven, que compuso unas variaciones de su tema, mientras que la otra aria famosa, Ô Richard, ô mon roi, l’univers t’abandonne, habría de resonar poco tiempo después como una advertencia de importancia histórica (piénsese en el Versalles del 1 de octubre de 1789). Esta ópera, que contribuyó a popularizar entre el público a su autor, ya estimado por Voltaire y por los enciclopedistas, fue ampliada de tres a cuatro actos, y se representó, también en la Comédie-italienne, el 21 de diciembre del mismo año, 1784.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et al.] – La ópera: enciclopedia del arte lírico

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Pascual Arrieta1823 – Nacimiento en Puente de la Reina (Navarra, España) del compositor PASCUAL EMILIO ARRIETA. Quedó huérfano de niño y se educó en Madrid con su hermana Antonia, donde inició sus estudios de música en el Conservatorio de Madrid. En 1839 su hermana le llevó a Italia donde estudia piano con el maestro Perelli y armonía con Mandancini, de forma privada. En 1841 ingresa en el Conservatorio de Milán, gracias a la generosidad del conde de Litta, estudiando piano y armonía con el maestro Nicola Vaccai (entre 1838 y 1846), terminando la carrera con premio extraordinario.
En Italia, en colaboración con el libretista Temistocle Solera, compuso su primera ópera: Ildegonda, estrenada en 1846 con la que obtiene gran éxito, y gana el premio de composición en la Scala de Milán. De vuelta en Madrid, en 1846 se da a conocer como director de orquesta en el teatro del Circo, en el que también estrena en el mismo año una sinfonía. Conoció a Isabel II en una fiesta de palacio. La reina lo tomó como profesor de canto, nombrándole compositor de la Corte tres años después, y ordenó construir un teatro en el Palacio Real donde Arrieta estrenó la ópera La conquista de Granada y Pergolesi.
A pesar de haber contado con el apoyo de la reina, tras el derrocamiento de ésta publicó el himno Abajo los Borbones.
Fue nombrado profesor de composición de la Escuela Nacional de Música de Madrid en 1857 y pasó a ocupar el cargo de director en 1868, que ocupó hasta su muerte en 1894. En esta época compuso numerosas obras destinadas a conciertos, concursos y actos académicos. Entre sus alumnos más destacados se encontraron Tomás Bretón y Ruperto Chapí.
Al renacer la zarzuela con los éxitos de Barbieri, Gaztambide y otros autores, junto con el cierre del Teatro del Real Palacio, hizo que Arrieta se sintiera seducido por la zarzuela, abandonando la ópera, llegando a producir más de cincuenta zarzuelas.
En 1853 estrenó su primera zarzuela, El dominó azul y, treinta años después, la última, San Francisco de Sena. En total es autor de cincuenta títulos, el más famoso de los cuales y el único que permanece en los repertorios habituales hoy en día es Marina, con libreto de Francisco Camprodón. Nacida como zarzuela en 1855 la convirtió en ópera que fue estrenada en el Teatro Real de Madrid en 1871.
En 1871 recibe la Gran Cruz de Isabel la Católica y en 1873 es nombrado académico de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en la recién creada sección de música.
PASCUAL EMILIO ARRIETA falleció en Madrid el 11 de febrero de 1894 a los 70 años de edad.
Fernando Pérez Ollo, crítico musical, escribe de Arrieta: «Su gloria se funda en su producción teatral y más en concreto en el papel decisivo que representó en la consolidación de la zarzuela como género. Ese predominio del maestro navarro fue posible por su sentido melódico, en la línea tradicional de Bellini, más que en la renovadora y dramática de Verdi, y por los recursos técnicos —armónicos e instrumentales— que le dio su formación italiana. En este último aspecto, Arrieta fue superior a sus colegas peninsulares.»

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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1847 – Nacimiento en Colleretto Parella (cerca de Turín, Italia) del libretista GIUSEPPE GIACOSA. Exitoso autor de dramas históricos y modernos, fue responsable de la versificación de los argumentos dramáticos de Luigi Illica para las óperas La Bohème, Tosca y Madama Butterfly de Giacomo Puccini. GIUSEPPE GIACOSA falleció en Colleretto Parella, el 2 de septiembre de 1906.

Fuente:
Hamilton, David – METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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1858 – Estreno en el Bouffes Parisiens de París de la ópera mágica en cuatro actos y doce cuadros ORPHÉE AUX ENFERS de Jacques Offenbach (1819-1880), sobre libreto de Héctor Crémieux y Ludovico Halévy (1833-1908), adaptada por los autores para cuatro actos y doce cuadros en 1874.
Argumento: Es una adaptación en tono cómico-satírico del mito de Orfeo y Eurídice. Orfeo es un profesor de violín y Eurídice no es una campeona de fidelidad conyugal. Entre los que la cortejan está Plutón, que, para ocultar su verdadera identidad, se hace pasar por un cierto Aristeo, fabricante de miel; está Júpiter, que, para conseguirla, se transforma en mosca y pasa por el ojo de la cerradura; está John Styx, hijo de un antiguo rey de Beocia, y ahora criado de Plutón. Cuando Eurídice muere, Orfeo, aunque la detesta, debe ir al infierno para sacarla, de acuerdo con lo establecido. Orfeo ve allí de todo: dioses que bailan el can-can, que se oponen a Júpiter cantando La Marsellesa o danzan un minué. Al final de este accidentado viaje, cuando Orfeo ya va a regresar a la tierra con Eurídice, Júpiter, para impedírselo, le da un fuerte puntapié que le obliga a volverse, y Eurídice retorna a los infiernos, entusiásticamente acogida en una desenfrenada bacanal.
Al parecer, la opereta fue mal acogida: Le Figaro la destrozó y el público se dejó convencer. Quince años más tarde, el ambiente de la época había cambiado: la desencantada sociedad del Segundo Imperio, que sentía próximo el hundimiento de su poder, pero que precisamente por ello estaba ávida de diversiones y dispuesta por fin a reirse de sí misma, aceptaba de buen grado verse puesta en ridículo por el teatro de Offenbach, que, con brío arrollador, invitaba a una alegre autocrítica. El éxito fue excepcional, y mientras en los salones se buscaban en la trama alusiones reales o presuntas a personalidades y situaciones, en las calles se repetían los motivos más logrados, como el can-can y el galope, a cuyo ritmo parecía que “girase fantásticamente el siglo todo, gobierno, instituciones, costumbres, leyes”, como dijo Sarcey. El encuentro de Offenbach, dotado de una solidísima preparación musical y de un lenguaje incisivo y original, con los libretistas Crémieux y Halévy, capaces constructores de situaciones cargadas de cáustica ironía, había dado vida a un nuevo género musical, la opereta, que profanaba personajes y estilos musicales, mientras que la grand-opéra, que les había dado excesivo énfasis, entraba en su cuarto menguante.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et al.] – La ópera: enciclopedia del arte lírico

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Georg Solti1912 – Nacimiento en Budapest (Hungría) del director SIR GEORG SOLTI. Alumno de Dohnányi, Bartók y Kodály en el Instituto Liszt de su ciudad natal, se desempeñó como repetidor en Budapest y fue asistente de Toscanini en Salzburgo (1936-37); debut en Budapest, Le Nozze di Figaro, 1938. Después de pasar los años de guerra en Suiza, se convirtió en director musical de la Opera Bávara (1946-52), director general en Francfort (1952-61) y director musical en el Covent Garden (1961-71), elevando a la compañía a un nivel de ejecución internacional; músico asesor de la Opera de París (1971-73). Otras presentaciones del maestro Solti: San Francisco (debut, Elektra, 1953), Glyndebourne (Don Giovanni, 1954), Opera de Chicago (debut, Salome, 1956), Salzburgo (desde 1956) y el Metropolitan (debut, Tannhäuser, diciembre 1960), donde dirigió durante tres temporadas Aida, Boris Godunov, Don Carlo, Otello y Tristan. Desde 1969, es director musical de la Sinfónica de Chicago; también su nombre estuvo asociado con la Orquesta de París (1972-75) y la Filarmónica de Londres (1979-83). La tensión y precisa articulación de las vigorosas interpretaciones de Solti alcanzaron celebridad internacional a través de sus grabaciones, destacándose entre ellas la primer versión integral de estudio de Der Ring der Nibelung, con la Filarmónica de Viena (1958-65).
El maestro SOLTI falleció en Antibes (Francia) el 6 de septiembre de 1997 a los 84 años de edad.

Fuente:
Hamilton, David – METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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1923 – Nacimiento en Meridian (Miss., Estados Unidos) del tenor JOHN ALEXANDER. Estudió con Robert Weede en el Conservatorio de Cincinnati; debut como Faust, Cincinnati, 1952. Debutó en la New York City Opera (Alfredo, 1957) y Metropolitan (Ferrando, 1961). Desde entonces en el elenco del Metropolitan es valorado por su seguro y musical canto en un enorme repertorio que incluye: Bacchus (Ariadne), Stolzing, Hoffmann, Belmonte, Arbace y el rol titular de Idomeneo, Alfredo y Faust. También ha actuado en Viena, en la Volksoper (Tote Stadt, 1967) y en la Opera del Estado (Rodolfo, 1968), en el Covent Garden (Pollione, 1970), San Francisco y Boston, donde cantó Don Carlo en la premiére estadounidense de la versión original francesa, 1973.

Fuente:
Hamilton, David – METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Virginia Zeani1925 – Nacimiento en Solovastru (Rumania) de la VIRGINIA ZEANI. Su padre era oriundo de ese país y la madre, italiana. Comenzó sus estudios en Bucarest con Lydia Lipovskaia. A los veintitrés años se trasladó a Milán a los efectos de estudiar literatura, historia y filosofía en la universidad de esa ciudad. Al mismo tiempo estudió canto con Lucia Anghel. Su debut se produjo en 1948 en Bolonia cuando tuvo que sustituir a una colega indispuesta en La traviata. Ese hecho fue coronado por un éxito resonante y le abrió las puertas de las principales salas italianas, especialmente la Opera de Roma, donde se desarrolló una parte importante de su carrera.
VIRGINIA ZEANI se presentó en La Scala el 10 de diciembre de 1956 como Cleopatra en Giulio Cesare de Haendel en cartelón compartido con Franco Corelli, Giulietta Simionato y Nicola Rossi Lemeni. En enero del año siguiente fue Bianca (Blanche) en el estreno mundial de Dialogues des Carmelites de Poulenc junto a Gencer, Misciano y Pederzini. Volvió en mayo de 1961 como Olympia, Giulietta, Antonia y Stella en Les contes d’Hoffmann con Rossi-Lemeni en las partes de los villanos. Había contraído matrimonio con este bajo en 1958. Cantó en la Arena de Verona entre 1956 y 1963 en títulos como Lucia di Lammermoor y Lohengrin, y entre esos años hizo apariciones en Austria, España, Francia, Inglaterra, Grecia, Suiza, Sudáfrica y Egipto. En 1957 se presentó en Chile, donde participó con gran éxito en la temporada del centenario del Teatro Municipal de Santiago. En 1967, ZEANI reemplazó a Maria Callas en un compromiso adquirido previamente con la Opera de Viena. En ese teatro fue Violetta y Lucia. En la ex Unión Soviética actuó en Leningrado y Moscú y fue artista regular en Barcelona.
ZEANI debutó en el Metropolitan en 1966 con La traviata. Después cantó en Houston, Montréal, Nueva Orleans, Vancouver y Filadelfia. Se retiró de la escena en San Francisco con Dialogues des Carmélites en 1983, dedicándose a la enseñanza en la Universidad de Bloomington.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS y 99 CONTEMPORÁNEOS