Zdenko Fibich1850 – Nacimiento en Seborscitz (Bohemia, hoy República Checa) del compositor y director de orquesta ZDENKO FIBICH. Entró en el mundo de la música checa en el período de su gran florecimiento. Federico Smetana -su gran ejemplo- componía entonces sus obras maestras, y, también Antonín Dvorák, coetáneo suyo un poco mayor, se hacía conocer. FIBICH complementa a estos dos músicos con su aporte peculiar. Fue muy culto. Estudió en Praga, siendo alumno de Smetana, pero tambíén en Leipzig y París.
Para sus composiciones se inspiró tanto en temas checos, como universales. Por ejemplo, fue autor del primer poema sinfónico basado en leyendas checas titulado Záboj, Slavoj y Ludek, y también, de las óperas La Novia de Mesina, Hedy y La Tempestad, cuyos libretos se basan en dramas de Schiller, Byron y Shakespeare.
FIBICH tuvo un gran don dramático, influído por los principios dramático-musicales de Richard Wagner que, sin embargo, desarrolló y enriqueció de modo peculiar. En esta relación cabe mencionar sus melódramas escénicos que significan un aporte al arte musical de la segunda mitad del siglo XIX digno de atención.
La trilogía Hippodamia forma parte de las joyas de este género y su escenificación siempre es acogida muy bien por el público. Al lado de los melódramas Fibich tiene en su haber sinfonías, obras de camara y ante todo el ciclo de más de 300 miniaturas para piano titulado Impresiones Vivencias Recuerdos que es un diario íntimo del compositor.
En la última parte de su corta vida, en 1897, FIBICH compuso la ópera Sárka, tema muy conocido sobre la guerra de las doncellas, relacionado libremente con la ópera Libuse de Federico Smetana. Sárka es una combatiente apasionada por los derechos de las mujeres, pero sucumbe al sentimiento y por amor traiciona sus ideales y muere.
Es un tema romántico por excelencia y FIBICH logró crear a partir de él una ópera impresionante y dramática con una rica invención melódica. Sárka es la más escenificada de sus óperas en el país y ocupa un lugar destacado en el parnaso de las óperas checas.
ZDENKO FIBICH falleció en Praga (República Checa) el 15 de noviembre de 1900.

Fuente:
Website Radio Praga – http://www.radio.cz/es/

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1864 – Fallecimiento en Santa Cruz (Islas Vírgenes, EE. UU.) del compositor WILLIAM FRY. Había nacido en Filadelfia (EE. UU.) el 19 de agosto de 1813. Se desempeñó como crítico musical y compuso obras orquestales. FRY compuso tres grandes óperas: Aurelia the Vestal (1841) que no fue puesta en escena, pero Leonora (1845) y Notre Dame of París (1864) estuvieron entre los primeros trabajos operísticos realizados por un compositor nacido en América. No obstante, los polémicos artículos en los cuales urgía a los compositores americanos a establecer una tradición nativa, los propios trabajos de FRY conservan un firme gusto europeo, particularmente con reminiscencias de Donizetti y Bellini.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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G. Guelfi1924 – Nacimiento en Roma (Italia) del barítono GIANGIACOMO GUELFI. El entrenamiento vocal con Ruffo se concretó en el Centro Lírico de Florencia. Antes del canto estudió leyes. En 1950 ganó un concurso organizado por el Teatro Experimental de Spoleto que le valió el inmediato debut operístico en esa ciudad como el protagonista de Rigoletto. Desde esa fecha cumplió una actividad importante en las principales salas italianas, enfrentando desde un principio los papeles más enjundiosos aún sin estar en posesión de una técnica sólida.
Guelfi debutó en La Scala el 17 de marzo de 1952 con motivo del estreno de Proserpina e lo Straniero de Juan José Castro (Carteri, Elmo, Simionato, Picchi y Prandelli) para regresar en otra primera audición: Masaniello de Napoli (Bergonzi y Duval). Inauguró la temporada 1953/54 junto a Tebaldi, Del Monaco y Scotto con La Wally (Gellner) y en marzo de 1954 creó el Herodes de La hija del diablo de Mortari.
En mayo de 1955 cantó el Alfio de Cavalleria rusticana junto a Simionato y Di Stefano y el 7 de diciembre de 1956 inauguró otra temporada con Aida (Stella, Simionato y Di Stefano). En diciembre de 1958 fue el Faraón en Moisè (Christoff y Simionato; dir: Gavazzeni) y en abril de 1959, Escamillo en Carmen (Simionato y Corelli). Su próximo papel fue Giovanni en Francesca da Rimini (Olivero y Del Monaco). En abril de 1961 cantó el Gran Sacerdote de Samson et Dalila (Del Monaco y Simionato) y en 1968 inauguró otra temporada con Nabucco (Suliotis, Gianni Raimondi y Ghiaurov).
Otras salas italianas que aplaudieron su caudal vocal fueron Roma, Nápoles (donde participó del estreno mundial de La figlia di Jorio de Pizzetti [Lázaro], 1954) y Venecia. También triunfó en Londres (1957), Hamburgo y Berlín. Norteamérica lo conoció a través de Chicago (1954), Dallas y el Metropolitan, donde tuvo un fugaz pasaje en febrero de 1970 para el Scarpia de Tosca y Jack Rance de La Fanciulla del West. También se presentó en la temporada del centenario del Teatro Municipal de Santiago de Chile (1957).
Dotado de una voz de timbre poderoso y homogéneo, su canto era a veces brutal y por lo general carente de matización y sentido musical. Alumno de Titta Ruffo, prefirió adoptar el camino de los torrentes sonoros y la declamación verista de su antecesor y guía, y de otros barítonos (como Gino Bechi) que estuvieron inclinados a la producción de sonido en cantidad, descuidando la calidad de sus interpretaciones. Aun sentando esta importante premisa, Guelfi fue un favorito de galerías que festejaban las oleadas de sonido aunque éstas no tuviesen mayor sentido en el contexto de la ópera.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS

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Bruno Predevi1928 – Nacimiento en Revere (cerca de Mantua, Italia) del tenor BRUNO PREVEDI. Recibió sus lecciones musicales en esta última ciudad y después se perfeccionó con Badioli. Con una preparación bastante insuficiente (y siguiendo inconscientemente los pasos de Vinay y Bergonzi) debutó como barítono en el Teatro Nuovo de Milán como Tonio en Pagliacci (1958), insistiendo en otros personajes de esa cuerda durante un año entero. Luego de un cambio de rumbo en su orientación vocal ya estuvo en condiciones de encarnar a Turiddu en Cavalleria rusticana en la misma sala milanesa (1959). Prevedi debutó en La Scala el 19 de enero de 1963 como el rey Sisera en Debora e Jaele de Pizzetti. Con posterioridad se convirtió en un artista muy apreciado por la compañía, que lo incluyó en la gira a la Unión Soviética de 1964 para Il Trovatore. En enero de 1965 cantó Norma junto a Gencer y Simionato. El papel de Pollione ya le había proporcionado aplausos en Buenos Aires en 1964 (Gencer y Lazzarini). En 1969 lo interpretó en Zurich junto a Margaret Price y Agnes Baltsa y en 1970 en Barcelona, para la protagonista de Caballé y la Adalgisa de Cossotto.
Nuestro tenor se presentó en el Covent Garden de Londres como Calaf en Turandot (1963) con labor principal de Amy Shuard. También cantó en el Festival de Edimburgo de 1972 en una edición de Attila junto a Ruggiero Raimondi y Renato Bruson. Ese mismo año se trasladó a Viena para asumir uno de sus papeles más aplaudidos: el Giasone de Medea, esta vez secundando a Leonie Rysanek. Otras actuaciones italianas de fuste fueron su Don Carlo romano de 1968 (Gencer, Cossotto, Bruscantini y Ghiaurov) y el Fernando Cortez de Spontini cantado en Turín en 1974 al lado de Angeles Gulín.
Prevedi debutó en el Metropolitan el 6 de marzo de 1965 en una Tosca coprotagonizada por Dorothy Kirsten y Ettore Bastianini. Los roles que siguieron para esa compañía fueron: Radamés (Aida), Riccardo (Ballo in maschera), Don Carlo, Don Alvaro (Forza del destino), Alfredo (Traviata) y Manrico (Trovatore). En septiembre de 1976, el tenor fue conocido en la Opera de San Francisco, a través de una función de La forza del destino. Otras actuaciones norteamericanas de relieve fueron la Medea de Dallas (1967; Olivero y Sciutti), precedida por una Forza del destino de Filadelfia (1963; Mancini y Baccaloni). Otras ciudades que lo apreciaron fueron París, Budapest, Mannheim y Estrasburgo.
BRUNO PREVEDI falleció en Milán, el 12 de enero de 1988.
Los años sesenta marcaron el inicio de la declinación de carreras de los más afamados tenores italianos (Del Monaco y Di Stefano), manteniéndose a cambio en plena forma Franco Corelli y Carlo Bergonzi. Este cambio de panorama permitió el surgimiento de Prevedi, cantante dotado de una voz importante, timbre agradable y dúctil y una considerable cuota de musicalidad y talento escénico. No es raro entonces que los cartelones hayan incluido su nombre en las principales salas del mundo, encabezando los elencos de las óperas más comprometidas del repertorio italiano.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS