1779 – Estreno en la Opéra de París de la tragedia lírica en cuatro actos y cinco cuadros “IPHIGÉNIE EN TAURIDE” de Christoph Willibald Gluck (1714-1787), sobre libreto de Nicolas-François Guillard (1752-1814), de la tragedia homónima de Eurípides. Intérpretes: Rosalie Levasseur, Rinalde Legros, Ubalde Arrivée.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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1810 – Nacimiento en Murano (Italia) del libretista FRANCESCO MARIA PIAVE. Fue un activo escritor y crítico, su primer trabajo con Verdi fue el libretto de “Ernani”. Más tarde proveyó al compositor de los librettos para: “I Due Foscari”, “Macbeth”, “Il Corsaro”, “Stiffelio”, “Rigoletto”, “La Traviata”, “Simon Boccanegra” y “La Forza del Destino”. La correspondencia entre Piave y Verdi revela el rol dominante del compositor en la elaboración de los librettos. Piave también escribió librettos para Mercadante, Ponchielli y Pacini. FRANCESCO MARIA PIAVE falleció en Milán, el 5 de marzo de 1876.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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1830 – Nacimiento en Keszthely (Hungría) del compositor KARL GOLDMARK. Estudió violín con Jansa; cursó sus estudios en el Conservatorio de Viena, y luego privadamente. Se dedicó a la composición, destacándose pronto con la obertura “Sakuntala”, 1865, y con un Scherzo orquestal, op. 19. Gran éxito tuvo la ópera “Die Königin von Saba” (1875), a la cual siguieron: “Merlin”, 1886; “Das Heimchen am Herd”, 1896; “Die Kriegsgefangene”, 1899; “Götz von Berlichingen”, 1902; “Ein Wintermärchen”, 1908.  Compuso además 2 sinfonías, oberturas, un poema sinfónico, dos conciertos para violín y orquesta, piezas para piano, obras de cámara, etc.
KARL GOLDMARK falleció en Viena (Austria) el 2 de enero de 1915.

Fuente:
Della Corte, A.; Gatti, G. M. – DICCIONARIO DE LA MÚSICA

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1887 – Estreno en la Opéra-Comique de la ópera en tres actos “LE ROI MALGRÉ LUI” de Emmanuel Chabrier (1841-1894), sobre libreto de Paul Burani (1845-1901) y Emile de Najac (1828-1889), basado en un “vaudeville” de François Ancelot titulado “Henri III de Pologne”. Intérpretes: Bouvet, Delaquerrière, Fugère, Thierry, Barnold. Director: León Carvalho.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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Ezio Pinza1892 – Nacimiento en Roma (Italia) del bajo EZIO PINZA. Su nombre completo era Ezio Fortunato Pinza. Estudio en el Conservatorio Martini de Bolonia con Verazzi, y debutó en Soncino, Cremona, como Oroveso (Norma) en 1914. En 1916 se presentó en el Teatro Dal Verme de Milán, e inmediatamente pasó a prestar servicio militar. Al terminar la guerra reapareció en el Costanzi, y actuó ininterrumpidamente en las primeras salas italianas hasta 1926. En La Scala fue Pimenn en Boris Godunov. Abordó el repertorio corriente y títulos líricos contemporáneos: La Figlia del Re, de Lualdi; Debora e Jaele, de Pizzetti; Nerone, de Boito y otros. También cantó títulos wagnerianos. El 1º de noviembre de 1926 debutó en el Metropolitan con La Vestale, protagonizada por Ponselle y Lauri-Volpi. Permaneció como artista de esa compañía por más de veinte años, cantando más de setecientas cincuenta veces en cincuenta óperas distintas. Allí interpretó su primer Don Giovanni, que repitió con Bruno Walter en Salzburgo, donde fue también un excelente Figaro mozartiano. Fue versátil como pocos. Logró un Boris Godunov más humano que alucinado; sus papeles franceses en Louise, Pelléas et Mélisande (Golaud), Les Contes d’Hoffmann, Romeo et Juliette y La Juive, se alternaban fácilmente con los rusos: La Feria de Sorochinsky, Zar Saltán y El gallo de oro, además de los papeles comunes del repertorio de bajo. Fue un verdadero cantante belcantista: su Conde Rodolfo de La Sonnambula -con Lily Pons y Gigli, en 1932- reunía todas las excelencias requeridas para ese estilo. Se presentó en el Covent Garden entre 1930 y 1939, y en el Maggio Musicale Fiorentino, en 1933. Debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1925 como Gurnemanz (Parsifal) y en las temporadas 1926-28, 31 y 38. Habiéndose retirado del Metropolitan en 1948, al año siguiente debutó en la comedia musical norteamericana con South Pacific. Siguieron, luego, otros éxitos. Este género le depararía tantas satisfacciones como la lírica. EZIO PINZA falleció en Stamford (Connecticut, EE. UU.) el 9 de mayo de 1957.
Poseedor de un privilegiado físico, supo hacerlo lucir magníficamente en los diversos papeles que abordó, especialmente el Don Giovanni, que cantó más de doscientas veces en público. Se dice que no sabía música y que aprendía las óperas de oído, lo cual parece una exageración. De todas formas su musicalidad se hace siempre presente en sus grabaciones, lo mismo que el sentido agudo del estilo. Todo esto sumado a una voz corpórea, poderosa y de timbre fácilmente identificable lo sitúan, sin duda alguna, como el cantante de su cuerda más relevante de su generación. Y en él, el canto italiano tuvo a uno de los más ilustres intérpretes, junto a Gigli, Ponselle, De Luca y Schipa. Con apabullante comodidad abordó el repertorio universal; sobresalió sin rivales a su nivel, y se dio el lujo de triunfar en el género de la comedia musical cuando tenía ya sesenta años.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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Isaac Albéniz1909 – Fallecimiento en  Cambo-les-Bains (Pirineos Franceses) del compositor ISAAC ALBÉNIZ.  Había nacido en Camprodón (Gerona, España) el 29 de mayo de 1860. A pesar de ser un célebre compositor de piano, Isaac Albéniz de ningún modo se limitó a la música para dicho instrumento. De hecho, dedicó más de una década de sus casi cuarenta y nueve años de dedicación a escribir temas para teatro (temas que recibieron recientemente una especial atención con el reestreno de su más exitoso trabajo operístico, Pepita Jiménez, interpretaciones de conciertos y la grabación de Merlín, con Plácido Domingo), mientras que intermitentemente durante su carrera escribió canciones -más de dos docenas- así como varios temas orquestales y de cámara.
Isaac Albéniz, nacido en Camprodón, Gerona, el 29 de mayo de 1860 empezó su vida como un prodigio y tras muchas giras arriesgadas que le llevaron tan lejos de casa como están las Américas (viajes que constantemente interrumpían sus clases en el Conservatorio de Madrid), se concentró en una seria carrera de estudios en Bélgica. Con una beca que recibió del rey Alfonso XII de España, entró en el Conservatorio de Bruselas en 1876, graduándose en 1879 con un primer premio en piano, que le fue otorgado de forma unánime. Albéniz regresó a España para establecerse como un experto virtuoso; además, empezó a componer y a dirigir. Enseguida empezó como director de una compañía ambulante de zarzuelas y escribió tres zarzuelas (ninguna de ellas se conserva actualmente). En 1883 se estableció en Barcelona, donde estudió composición con Felipe Pedrell. Cada vez más, Albéniz incorporaba sus propias composiciones en sus recitales. En 1885 se trasladó a Madrid donde sus trabajos fueron publicados por los principales editores musicales de aquella época: Benito Zozaya y Antonio Romero.
Antonio Guerra y Alarcón en su 1886 monográfico «Isaac Albéniz: Notas crítico-biográficas de tan eminente pianista» revela que junto a docenas de trabajos para piano y las tres zarzuelas, Albéniz compuso varias canciones: cuatro romanzas para mezzosoprano en francés, tres romanzas en catalán y un Álbum Bécquer. No existen rastros de las Romanzas, pero el Álbum Bécquer lo más probable se refiriera a las Rimas de Bécquer, posteriormente publicadas por Zozaya en 1888. También en el mismo año Romero publicó las Seis Baladas. En 1889 se anunció la publicación por parte de Romero de otro grupo de canciones, Seis melodías con texto de Alfred de Musset. Sin embargo, excepto Chanson de Barberine de Albéniz, ninguna otra canción con letra de Musset ha llegado a nuestros días.
La reputación de Albéniz como pianista y compositor, siguió creciendo. En la primavera de 1889 viajó a París, donde apareció en los Conciertos Colonne en un concierto que incluía su Concierto para piano, op. 78. Desde París siguió hasta Inglaterra, donde sus interpretaciones le aportaron un éxito al instante. En 1890 se puso en contacto con el empresario Henry Lowenfeld que contrató los servicios de Albéniz como intérprete y compositor. Como resultado, Albéniz se trasladó junto a su familia (su esposa Rosina y sus tres hijos) a Londres y a través de Lowenfeld finalmente se introdujo en el mundo del teatro musical. Trabajando en el Teatro Lírico y más tarde en el Teatro Príncipe de Gales, proporcionó números extras así como era necesario por sus adaptaciones de comedias musicales. Por petición de Lowenfeld, Albéniz compuso El Ópalo Mágico. Esta comedia lírica en el estilo de Gilbert y Sullivan fue estrenada en el Lírico el 19 de Enero de 1893 (fue traducida posteriormente al castellano por Eusebio Sierra y presentada en Madrid en 1895 como La Sortija; este mismo año, su zarzuela San Antonío de la Florida con libreto de Sierra fue también interpretada en Madrid).
Sus contactos teatrales en Londres llamaron la atención del poeta y dramaturgo amateur y heredero de una fortuna bancaria de la célebre firma de Coutts and Co, Francis Burdett Money-Coutts, quien había comprado acciones y en Julio de 1894 adquirió el contrato que Albéniz tenía con Lowenfeld. Coutts, cuyo soporte financiero permitía a Albéniz vivir confortablemente el resto de su vida, estaba interesado en escribir libretos. Su colaboración con el compositor produjo Henry Clifford (estrenada en el teatro del Liceo de Barcelona en 1895), Pepita Jiménez (Teatro Liceo, 1896; Neues Deutsches Theater de Praga, 1897; Monnaie de Bruselas, 1905), y Merlín (compuesta entre 1898 y 1902 pero no producida en vida de Albéniz), la primera ópera de una propuesta trilogía titulada King Arthur (Lancelot quedó incompleta en 1903, y en cuanto a Genevre, no se llegó a intentar). Por consiguiente, durante aproximadamente una década, Albéniz dedicó todo su talento y energía a la creación y producción de música para el escenario. Durante este tiempo estuvo trasladándose desde Londres a París.
En la capital francesa se puso en contacto con Vincent d’Indy, Ernest Chausson, Charles Bordes, y más tarde con Paul Dukas y Gabriel Fauré, formando estrechos lazos con la comunidad musical francesa. Desde 1898 hasta 1900 enseñó piano avanzado en la Schola Cantorum, pero a causa de su pobre salud, en 1900 regresó al cálido clima español. Empezó un arduo trabajo junto a Enrique Morera con la promoción de trabajos líricos catalanes. Cuando, sin embargo, sus esfuerzos no lograron que se produjeran sus propios trabajos teatrales, regresó a París, donde su música era aceptada, elogiada e interpretada. La residencia de Albéniz en París empezó a ser un refugio para artistas españoles (entre los que están Joaquín Turina y Manuel de Falla); aquí encontraron apoyo y ánimo por su propio esfuerzo. La preocupación de Albéniz con las formas musicales más largas produjo un cambio en su estilo composicional desde lo básicamente ligero, piezas atractivas de su temprana carrera, hacia un arte más complejo. Y aunque no dejó de interpretar, sus apariciones disminuyeron cuando empezó a dejarse absorber por la composición y producción de sus trabajos operísticos. De este periodo nos vienen las canciones Il en est de l’amour y Deux morceaux de prose de Pierre Loti (Crépuscule y Tristesse) así como esos grupos de poemas de Coutts: Para Nellie (un conjunto de seis canciones); Art thou gone for ever, Elaine; Six Songs (de las cuales solo Will you be mine? y Separated sobreviven); y Two Songs (The Gifts of the Gods y The Caterpillar). De este periodo también existe una muestra de apertura de una canción para poner música al texto de la fábula de Jean de La Fontaine “Conseil tenu par les rats” (Consejo tenido por las ratas) el fragmento que concluye una canción de Coutts, Laugh at loving, y referencias a otras canciones de Coutts para las cuales no se ha encontrado la música.
Como Coutts empezó a cansarse de escribir libretos, Albéniz poco a poco volvió al piano y a su nativo paisaje de inspiración, La Vega (1896-98) presagiando su posterior estilo, que floreció con su obra maestra Iberia (1905-1908). La textura composicional y el lenguaje que define Iberia son característicos de Quatre mélodies (de los poemas de Coutts), el último trabajo vocal y las últimas piezas completas de Albéniz.
También hay que destacar dos obras para piano compuestas previamente a la Suite Iberia, que son la Suite española I y la Suite española II. Ambas obras, dada su importancia, merecen mención.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Pauline Viardot1910 – Fallecimiento en París (Francia) de la mezzosoprano PAULINE VIARDOT.  Había nacido en dicha ciudad el 18 de julio de 1821. Hija de Manuel García y hermana de María Malibrán, estudió canto con su madre, composición con Reicha y piano con Liszt; su debut operístico fue como Desdemona en el Otello rossianiano (Londres, 1839), seguido rápidamente de su debut en París con el mismo rol. Al año siguiente se casó con el escritor francés Louis Viardot; su hogar se convirtió en un centro de la vida intelectual parisina. Realizó un gira por Rusia en 1843, y cantó en el Covent Garden, 1849-55, en roles que incluían Amina, Donna Anna, Romeo (Capuletti), Valentine, Adina, Rachel (Juive), Papagena, Rosina y Azucena. En la Opéra de París, triunfó en 1849 como Fidès (Le Prophète), compuesto para ella por Meyerbeer, y en 1851 creó el rol de Sapho en la ópera de Massenet. En el Théâtre Lyrique, una producción del Orfeo de Gluck, en una revisión preparada para ella por Berlioz, alcanzó las 138 funciones (1859-63). Una exhumación de 1860 de Fidelio expuso claramente la desgastada condición de su voz; sus raras apariciones siguientes a 1863 incluyeron las premiéres de la Rhapsodie de Brahms (1870) y la Marie-Magdeleine de Massenet (1878). Viardot compuso canciones y operettas, enseñó canto (sus alumnas incluyeron a Aglaja Orgeni y Marianne Brandt), y patrocinó y alentó a compositores tales como Massenet y Fauré. Turgenev, quien se enamoró de ella en 1843, fue un miembro de la casa de Viardot hasta su muerte en 1883, aunque su relación fue probablemente platónica.
Pauline Viardot fue una trágica poderosamente musical más que una virtuosa de florida técnica, Viardot sabía como disimular los defectos de su artificialmente extendida voz de mezzo, y su gran habilidad artística ganó la admiración de muchos compositores y críticos.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Gustav Mahler1911 – Fallecimiento en Viena (Austria) del compositor y director GUSTAV MAHLER. Había nacido en Kaliště (Bohemia, actualmente República Checa) el 7 de julio de 1860. Este gran compositor sinfónico fue uno de los directores de orquesta y ópera más importantes de todos los tiempos. El ha transformado a la ópera de Viena, desde los memorables años en que estuvo bajo su dirección (1897-1907) en la institución musical más prestigiosa de Europa. Promotor de todo lo nuevo, bueno y joven, maestro de una serie de grandes directores (Bruno Walter, Otto Klemperer, Egon Pollak, etc.), educador de una generación de cantantes de ópera (Bahr-Mildenburg, Gutheil-Schoder, Slezak, Mayr, etc.), regisseur (con la colaboración valiosa del escenógrafo Alfred Roller), como por la escena de la ópera se han visto, por desgracia, tan pocas veces desfilar, creó el arte moderno de la “mise en scéne” de la ópera de acuerdo con su lema: “En cada representación la obra debe nacer de nuevo.” Fue con razón que Carlos Hagemann habló de una gran “tragedia cultural” al comentar la partida de Mahler de Viena.
En calidad de músico creador, Mahler dio a la ópera sólo dos excelentes adaptaciones de dos óperas de Carl María von Weber: acabó la ópera dejada inconclusa Die Drei Pintos (Leipzig, 1888) en forma muy adecuada y reformó el Oberón, adaptándolo hábilmente para la escena. De esta manera llegaron ambas obras de Weber a verse nuevamente representadas en el teatro lírico moderno.
Su debut en el Metropolitan (Tristan, 1º de enero de 1908) fue elogiado como “notablemente vital” aunque algunos encontraron su interpretación desenfrenada y criticaron sus alteraciones textuales. Mientras estuvo en la sala neoyorquina, dirigió Don Giovanni, Walküre, Siegfried, Fidelio, Figaro, la primer Novia Vendida americana y La Dama de Pique. Luego de la llegada de Toscanini, Mahler aceptó la conducción de la Filarmónica de Nueva York (1909-11). Víctima de una infección incurable a principios de 1911, regresó a Viena donde murió el 18 de mayo.

Fuentes:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA
Jacob, Walter – EL ARTE LIRICO

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Boris Christoff1914 – Nacimiento en Plovdiv (Bulgaria) del bajo BORIS CHRISTOFF. Realizó cursos de leyes, se recibió de abogado y alternó el estudio de la música con el ejercicio de la jurisprudencia. Cantó en el coro “Gusla” de Sofía y sus condiciones fueron notadas por el rey Boris III, quien estaba casado con la princesa italiana Juana de Saboya y era aficionado a la lírica. Entusiasmado por las condiciones naturales de su compatriota, el monarca le otorgó una beca para estudiar en Italia. Una vez allí audicionó para Beniamino Gigli (que lo elogió mucho), Aureliano Pertile y Giuseppe De Luca, quien lo recomendó a su colega Riccardo Stracciari. Este célebre artista lo encaminó en la técnica y también lo orientó en el espinoso dominio de la interpretación. Además perfeccionó el repertorio alemán en Salzburgo (1945). Debutó en 1946 como Colline (La Bohème) en Reggio Calabria. Su carrera comenzó a desarrollarse vertiginosamente en las principales salas italianas. En diciembre de 1947 cantó Tristán e Isolda en La Fenice de Venecia. Durante la temporada 1947/48 pasó al Comunale de Trieste para Jovanchina (Dosifei) y en marzo de 1948 asumió por primera vez el papel de Boris en Cagliari. Simultáneamente abordó Pimen, y en sus posteriores grabaciones sería también Varlaam, en una victoriosa prueba de versatilidad. También se presentó en Génova. En 1947 debutó como Pimen en La Scala en un Boris histórico protagonizado por Tancredi Pasero y donde Nicola Rossi-Lemeni era Varlaam; siguieron: Fidelio y La Forza del Destino (1948), Jovanchina y el protagonista de Boris Godunov (1949), otra vez Jovanchina (1950), Príncipe Igor e I Vespri Siciliani (1951). Esta última ópera integró a Maria Callas a la constelación de artistas oficiales de La Scala. Meses antes, ella había cantado el mismo rol junto a Christoff en el Maggio Musicale Fiorentino. Las carreras de ambos divos correrían paralelamente durante algún tiempo, sin embargo, sus temperamentos chocaron en reiteradas ocasiones y en años posteriores trataron de no integrar los mismos repartos. Luego de las funciones de I Vespri Siciliani con se que se inauguró la temporada 1951/52 se abrió un largo paréntesis para Christoff en La Scala. Volvió en 1958 como protagonista del Moisè rossiniano; cantó el rol de Colline, Ivan Susanin en La vida por el zar y Agamenón en Iphigenie in Aulide (1959); protagonizó Boris Godunov e incorporó Gurnemanz (Parsifal) en un alemán precario y dió a conocer su legendaria encarnación del rey Filippo II en Don Carlo (1960). Actuó en diversos teatros italianos destacándose su impactante interpretación de Attila en el Comunale de Trieste en 1962/63. Las actuaciones de Christoff en el exterior comenzaron en el Covent Garden de Londres en 1949 con el impacto de su Boris. En 1958 encabezó el reparto de un Don Carlo donde brillaba también su cuñado Tito Gobbi y el joven tenor canadiense Jon Vickers. Christoff sería un asiduo visitante de la principal sala inglesa hasta 1974. Debutó en la Opéra de París en 1953 como Boris, regresando en 1967 con su Filippo II. Salzburgo lo pudo aplaudir en 1960. Rudolf Bing deseó iniciar su gestión en el Metropolitan con un Don Carlo encabezado por Christoff. Lamentablemente, la vigencia de la ley McCarran (que tildaba de subversivo su origen búlgaro, al estar ese país bajo dominio comunista) no hizo posible su contratación y fue sustituido por Cesare Siepi. Nunca cantó en esa sala y su única actuación en Nueva York se limitó a un concierto de 1980. Otros teatros gozaron de su presencia en América del Norte: la Opera de San Francisco (Boris Godunov y Simon Boccanegra, 1956) y la Opera de Chicago (1957 a 1963). Se recuerda una actuación suya en el Teatro Colón de Buenos Aires (1956) donde brilló en su magistral Boris y fue bastante criticado a causa del enfoque del Mefistófeles (Faust de Gounod). Christoff sufrió un ictus cerebral en 1980, lo que no le impidió seguir enseñando en la Academia Búlgara de Roma. Falleció en la capital italiana el 28 de junio de 1993 y a petición suya fue enterrado en su país natal luego de un funeral principesco desarrollado en la catedral de Alexander Nevsky en Sofía. Boris Christoff constituyó el ejemplo más sobresaliente de bajo completo (porque abarcaba con facilidad los terrenos del cantante y el profundo) y con una versatilidad ejemplar y un talento teatral de notable relieve supo dar vida a la casi totalidad de papeles del repertorio eslavo, italiano y francés. Tenía además una fuerte personalidad que en muchos casos lo enfrentó con colegas y tuvo fama de ser un artista difícil de manejar. La voz de Christoff tenía un carácter macizo y maleable a la vez y daba la idea de una sólida consistencia tímbrica. Supo sacar partido de una dicción bastante prolija y en sus más exitosas creaciones italianas (como Fisco y Filippo II) era un mago del decir. Esta condición, sumada a la robustez del órgano sonoro, la técnica depurada y la presencia escénica, lo convirtieron en un personaje difícil de superar en los años futuros. El único contrincante que podía enfrentársele en el plano artístico era Nicola Rossi-Lemeni, quien poseía idéntico poder carismático a cambio de un órgano canoro más modesto. Christoff fue muy cuidadoso en su formación musical y su presencia en los escenarios daba gran seguridad a los directores musicales, ya que aunque estuviese en medio de una escena de alucinada interpretación el encuadre era siempre perfecto. La afinación se resentía en las partes declamadas y en los cambios de registro. Christoff no tuvo que preocuparse por la extensión de su voz. Sin ser un bajo profundo arquetípico (como era su coetáneo Giulio Neri) no le temía al Fa grave y al Sol agudo, y al realizar estos extremos lograba que el timbre no sufriese la menor mengua de calidad. El volumen cumplía con los requerimientos de las óperas más apremiantes sin ser atronador.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS

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Eugenia Burzio1922 – Fallecimiento en Milán (Italia) de la soprano EUGENIA BURZIO. Había nacido en Poerino (cerca de Turín, Italia) el 20 de junio de 1872. Realizó estudios de violín, piano y pintura; hizo su primera presentación en público a los nueve años, como violinista. Su vocación por el canto desplazó las anteriores actividades. Ganó un concurso de ingreso en el Conservatorio de Milán. Tuvo allí como profesores a Aversa y Guagni-Benvenuti. Debutó en el Teatro Vittorio Emmanuele de Turín con Cavalleria Rusticana, en 1899. Posteriormente se presentó en varios teatros italianos con L’Arlesiana, Tosca, Fedora, Andrea Chenier y La Gioconda. En 1905 cantó en Río de Janeiro; en 1906 debutó en La Scala con Loreley, a la que siguieron Resurrezione, de Alfano y la Figlia di Yorio de Franchetti. En años posteriores brilló en las principales salas europeas, incluidas las de Rusia, San Petersburgo y Moscú. En La Scala cimentó su fama al abordar títulos como Cavalleria Rusticana, Aida, La Wally, La Gioconda, Norma y La forza del destino. También figuraron en su repertorio La Bohème, Les Huguenots -que cantó en Buenos Aires en 1907- y Armida de Gluck. Prematuramente comenzó a sentir síntomas de desequilibrio mental, y en una ocasión los somníferos le hicieron perder la voz. Toscanini, que la deseaba primera intérprete italiana de La fanciulla del West, en 1911, debió sustituirla por Carmen Melis, por motivos de salud. En 1916 fue designada directora del diario Comoedia. En 1919 se despidió del público con Marion Delorme, de Ponchielli, en el Lírico de Milán.
Soprano dramática de voz amplia, timbrada y vibrante, poseyó un temperamento acorde con la misma. Esa perfecta conjunción la hizo una intérprete ideal de un vasto repertorio, en el que figuraban personajes como Valentine, Fedora, Maddalena di Coigny, Aida, Tosca, Armida y Santuzza. Su técnica y dotes naturales le permitieron abordar el terreno de coloratura. Fue muy recordada su Norma. La voz presentaba un verdadero mosaico de colores, lo que le deparó más de una crítica adversa. También se consideró a la Bellincioni y a la Darclée como más sutiles y menos volcánicas. Las grabaciones que dejara para las compañías Fonotipia, Columbia y Pathé son bastante satisfactorias, y en ellas se pueden apreciar la dicción clara y el temperamente fogoso.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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1940 – Estreno en el Teatro Della Pergola de Florencia en ocasión de Mayo Musical Fiorentino de la ópera en un acto “VOLO DI NOTTE” [Vuelo nocturno] de Luigi Dallapiccola (1904-1975), sobre libreto propio, basado en la novela “Vol de Nuit” (1932), de Antoine de Saint-Exupery.  Intérpretes: María Fiorenza, Francesco Valentino, Antonio Melandri, P. Pauli, V. Baldini, Vincenzo Guicciardi. Director: Fernando Previtali.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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Milka Ternina1941 – Fallecimiento en Zagreb (entonces Imperio Austro-Húngaro, hoy Croacia) de la soprano MILKA TERNINA.  Había nacido en Vezisce (cerca de Zagreb) el 19 de diciembre de 1863. Estudió con Ida Winterberg, Zagreb, y con Gänsbacher, en el Conservatorio de Viena; debut como Amelia (Ballo in maschera), Zagreb, 1882. Actuó en Leipzig (1883-84), Graz (1884-86) y Bremen (1886-90), después cantó en la Opera de Munich (1890-99), donde su repertorio incluía Valentine (Les Huguenots), Elisabeth (Tannhäuser), Fidelio, Isolde y Brünnhilde. Su debut americano tuvo lugar en Boston con una gira de la compañía Damrosch, como Brünnhilde e Isolde, 1896. En el Covent Garden, 1898-1906, además de cantar Fidelio y roles wagnerianos, fue la primer Tosca londinense; cantó Kundry en Bayreuth, 1899. Debut en el Metropolitan como Elisabeth, enero 1900; en cuatro temporadas cantó 74 funciones de 15 roles que incluían Isolde, Santuzza, Fidelio, Brünnhilde, Elsa, Sieglinde y las primeras Tosca y Kundry (en escena) en Estados Unidos. MILKA TERNINA falleció en Zagreb, el 18 de mayo de 1941.
Fue una cantante de mítico poder y temperamento, se vio forzada a retirarse en 1906 por una parálisis de los músculos faciales; una de sus alumnas en Zagreb fue Zinka Milanov.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO