Miguel Patrón Marchand2010 Falleció en Chile MIGUEL PATRON MARCHAND, director de orquesta, musicólogo, docente y compositor uruguayo. Había nacido el 22 de septiembre de 1943 en Montevideo (Uruguay).
Estudió música con Nydia Russomanno y Guido Santórsola. En Tanglewood asistió a clases y seminarios a cargo de Franco Ferrara, Leonard Bernstein, Seiji Ozawa, Gerhard Samuel y Colin Davis.
Ha estado al frente de espectáculos líricos, coreográficos, sinfónicos y ha actuado ocasionalmente como régisseur además de otras tareas del quehacer teatral.
Ha dirigido más de sesenta óperas (entre las que se puede mencionar: Anna Bolena, L’Italiana in Argeli, Orfeo ed Euridice, Manon Lescaut, Attila, La Cenerentola, Andrea Chenier, I Puritani, La flauta mágica, Pagliacci, Rita, Turandot, Un ballo in maschera, Gianni Schicchi, La traviata, Cavalleria rusticana, Fidelio, Le nozze di Figaro, Macbeth, Norma, Il tabarro, La condenación de Fausto, Samson et Dalila, Lucia di Lammermoor, Così fan tutte, Los pescadores de perlas, Il barbiere di Siviglia, Il trovatore, Maria Stuarda, Don Giovanni, Faust, La bohème, Aida, El rapto en el serrallo, Luisa Miller, Werther, I lombardi, Lucrezia Borgia, Nabucco, La sonnambula, El niño y los sortilegios, Pelléas et Melisande y Mefistofele), sesenta ballets, y su repertorio de conciertos abarca un millar de obras.
Ha actuado junto a personalidades de la talla de Renata Scotto, Diana Soviero,Ruggiero Ricci, Fiorenza Cossotto, Leo Nucci, Natalia Makarova, Jaime Aragall, Raúl Giménez, Marcia Haydée, Paco de Lucia, John Aler, Leona Mitchell, José Soler, Raquel Pierotti, Nilbya Mariño y otros. También ha colaborado con personajes como Leonard Bernstein, Plácido Domingo, Nicola Benois y Federico Moreno Torroba.
Además de su carácter de musicólogo especializado en el género lírico, es simplemente reputado como gran conocedor de voces y técnicas de canto. En ese terreno, ha publicado “100 grandes cantantes del pasado”, “Como un rayo de sol: el áureo legado de Beniamino Gigli” y “Callas y 99 contemporáneos”. Ha aportado numerosas colaboraciones a radios y revistas especializadas; también ha dado conferencias sobre temas de su conocimiento.
Ingresó al SODRE (Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos) de su país en 1964, de cuya Escuela de Opera fue director entre 1973 y 1982. A principios de 1996 asumió la Dirección Artística de la Institución.
PATRÓN MARCHAND estaba radicado en Chile desde 1982, donde entre otras actividades ha dirigido ininterrumpidamente la Orquesta Filarmónica de Santiago en espectáculos del Teatro Municipal de esa ciudad.
Desde hace unos años era asiduo participante en el foro de HispaOpera y cedió amablemente su obra ‘Callas y 99 contemporáneos’ para la realización de este blog.

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Charles Gounod1818 – Nacimiento en París (Francia) del compositor CHARLES GOUNOD. Es alumno en el Conservatorio de París de Hálevy, Paër y Lesueur. En 1839 ganador del premio de Roma, reside en Italia, donde se dedica al estudio de la obra de Palestrina, continuando aún después de su vuelta a París escribiendo música sacra (misas, oratorios, etc.), siendo organista y director de un coro religioso y teniendo el propósito de tomar los hábitos, cuando de pronto la música de Berlioz y de Schumann despiertan su inclinación por el teatro. Pero su primera obra escénica, la ópera “Sapho” no constituye ningún éxito, y por eso, aun siendo director del Orfeón (unión de sociedades y escuelas de canto de París), Gounod continúa escribiendo misas, corales y música sinfónica, incluso la popular “Ave María”, melodía sobre un preludio de Bach. El año de 1859 resulta decisivo con el estreno de la ópera “Faust”, que obtiene un éxito que no tarda en afirmarse y pasar los límites de París y las fronteras de Francia. Convirtiéndose en el representante principal del romanticismo francés, fue sucesor de Meyerbeer y jefe de un grupo de compositores entre los que se contaban Thomas, Hérold, Saint-Saëns y el joven Bizet. A partir de allí, se suceden las óperas en breves intervalos, y la producción sólo sufre una interrupción al estallar la guerra de 1870. Gounod se traslada a Londres (1871-74), donde funda un “Coro Gounod” propio, que en 1871 estrena la cantata fúnebre “Gallia”. Vuelto a París en 1875, prosigue componiendo óperas, obras sinfónicas y sacras a la vez que se destaca como pedagogo y escritor musical, alcanzando paulatinamente las distinciones más elevadas, incluso su ingreso en la Academia. Otras óperas: La nonne sanglante (1854); Le médecin malgré lui (1858); Philémon et Baucis (1860); Le reine de Saba (1862); Mireille (1864); Romeo et Juliette (1867); Cinq-Mars (1867); Polyeucte (1878) y Le tribut de Zamora (1881). Gounod era un brillante melodista y un verdadero conocedor de todos los géneros musicales. Cierto carácter dulzón, a menudo excesivo, de su música, debe atribuirse más al espíritu de la época que al compositor. CHARLES GOUNOD falleció en St. Cloud el 18 de octubre de 1893.

Fuentes:
Jacob, Walter – EL ARTE LIRICO
Pahlen, Kurt – DICCIONARIO DE LA OPERA

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Victor Maurel1848 – Nacimiento en Marsella (Francia) del barítono VICTOR MAUREL. Estudió canto en el conservatorio de su ciudad natal, trasladándose luego a París para perfeccionarse con Vuathrot y Duvernoy.
Debutó en Marsella en 1867 con Guillaume Tell; posteriormente se presentó en la Opera de París, con Les Huguenots, a la que siguieron La Favorite y L’Africaine, ambas en su original idioma francés. Al estar siempre a la sombra de Jean-Baptiste Faure (1830-1914), en 1869 decidió continuar su carrera en Italia, cuyo primer jalón fue el estreno mundial de Il guarany, de Gomes, en La Scala, en marzo de 1870. Desde 1873 a 1879 cantó ininterrumpidamente en el Covent Garden. Se hizo luego conocer en Rusia y en los Estados Unidos. Fue capaz de sobresalir en Don Giovanni y Le Nozze di Figaro -como el protagonista-, en Guillaume Tell, y en obras wagnerianas como Lohengrin y Tannhäuser. En Faust era capaz de interpretar los papeles de Méphistophélès y Valentin, según las circunstancias. En 1879 hizo una triunfal presentación en la Opera de París con dos personajes de gran relieve: el protagonista de Hamlet, de Thomas, y el Amonasro de Aida.
Entre sus trabajos más aplaudidos estuvo en el estreno de la versión revisada de Simon Boccanegra en La Scala, en 1881, que lo colocó a la cabeza de los barítonos verdianos de su tiempo. En 1887 participó en el estreno mundial de Otello, encarnando a un Iago que quedó como modelo de interpretación. Este éxito se repetiría en otros teatros de importancia. En 1892 fue el primer Tonio de Pagliacci, en el Dal Verme de Milán, y al año siguiente el primer protagonista del Falstaff verdiano. El 3 de diciembre de 1894 debutó en el Metropolitan como Iago, al que siguieron el protagonista de Rigoletto, Don Giovanni y Falstaff, Amonasro, Nevers (Les Huguenots), Escamillo (Carmen), Valentin (Faust), Lescaut (Manon) y Nelusko (L’Africaine). Totalizó un centenar de representaciones exitosas en el Met, hasta 1899. Se presentó en la Opera Cómica de París entre 1896 y 1903; en el Covent Garden, en 1904 y 1905, y en el San Carlo de Nápoles en 1905. Fue además pintor: diseñó una escenografía para la ópera Mireille, en 1919.
Posteriormente a su retiro, abrió una escuela de canto en París. En 1909 se trasladó a Nueva York, pero pasó sus últimos años en medio de penurias económicas. Escribió varios libros sobre canto, uno sobre la puesta en escena de Don Giovanni, y una autobiografía.
VICTOR MAUREL falleció en Nueva York (Estados Unidos) el 22 de octubre de 1923.
MAUREL no poseyó una voz excepcionalmente hermosa ni grande. Algunos sonidos eran velados, los agudos carecían de suficiente vibrato y adolecía de la excesiva nasalidad que aqueja a los cantantes de origen galo. Fue un barítono especialmente dotado para el “Bel canto”; sin embargo, habría de constituirse en el exponente fundamental del canto verdiano. Este hecho se debe, en gran parte, a las dotes artísticas de MAUREL, que como en los casos posteriores de Scotti y Gobbi, hacían desaparecer toda duda sobre la calidad de sus interpretaciones.
Lamentablemente, sus discos grabados muy tarde, cuando su voz ya no resistía las partes más comprometidas. De todas maneras, esas grabaciones deben ser tenidas en cuenta como piezas de colección, al tratarse de uno de los más grandes creadores de todos los tiempos.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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Henriette Sontag1854 – Fallecimiento en México de la soprano HENRIETTE SONTAG. Había nacido en Koblenz (Alemania) el 3 de enero de 1806. Fue hija del actor Franz Sonntag y de la cantante Franziska Martloff, gracias a lo cual pudo recibir desde niña entrenamiento teatral y musical. Ya a los 6 años de edad representó un pequeño papel en una operetta llamada “La hija del Danubio”.
En 1819, al cumplir 13 años de edad fallece su padre, por lo que su madre decide enviarla a Praga, en donde buscó el consejo del joven compositor Carl Maria von Weber, quien dirigía la orquesta de la ciudad. Gracias a su apoyo, Henriette pudo entrar en el conservatorio de la ciudad a pesar de su corta edad. En esa institución la cantante recibió lecciones de canto y música.
En 1821 y con tan solo 15 años debutó reemplazando a una protagonista enferma en el rol titular de Jean de Paris de Boieldieu en el teatro de la ciudad de Praga, lo que le dio un enorme éxito y también la posibilidad de completar sus estudios en Viena.
En 1823 apareció en Leipzig como Agathe en El Cazador Furtivo de Weber, lo que supuso su consagración definitiva. Paso rápidamente a la Wiener Staatsoper en donde interpretó operas tanto alemanas como italianas con enorme éxito. Tras oírla cantar La donna del Lago de Rossini, Weber escribió para ella el rol titular de Euryanthe que se representó el 25 de octubre de 1823.
En 1824 pasó al Königstäder Theater de Berlín en donde se convirtió rápidamente en la favorita del público, ganándose al mismo Rey de Prusia como uno de sus admiradores. Por esta misma época conoció también al Conde Rossi, su futuro marido.
El 7 de mayo de 1824 fue la primera intérprete de la parte de soprano en la Novena Sinfonía y de la Misa Soleme de Beethoven en su debut en el Kärntnertortheater de Viena.
En 1826 debutó en el Theatre Italiene de París como Rosina en El Barbero de Sevilla, seguida de actuaciones como Elena en La donna del Lago e Isabella en La Italiana en Argel de Rossini. El triunfo fue inmediato y la joven soprano se convirtió en la nueva atracción musical de la capital francesa.
En 1828 abandona por completo Alemania y se radica en París. Dividiendo actuaciones entre la capital francesa y Londres, la cantante era considerara una de las mejores de la época. Ese mismo año se casó en secreto con el Conde Carlo Rossi, embajador de Cerdeña.
Durante su estadía en París fue notoria su rivalidad con Maria Malibran, una leyenda de la época. A pesar de las tensiones iniciales y las divisiones entre el público, ambas cantantes se convirtieron en sinceras amigas. Según las anécdotas, La Malibran era una de las pocas personas que sabían del matrimonio de la Sontag.
Durante el período en que el matrimonio se mantuvo en secreto, el Conde Rossi trató infructuosamente de conseguir un título nobiliario para la Sontag para que el matrimonio entre ambos tuviese la validez necesaria ante los ojos de las cortes europeas.
Tal deseo nunca se cumplió y la presión politica ejercida sobre el Conde llevó a la pareja a hacer público el matrimonio que los unía. La Sontag entonces decide dar un paso al costado y se retira de los escenarios en 1830 con tan sólo 24 años de edad y en la cima de su popularidad y posibilidades artísticas.
Durante el periodo de retiro la cantante apareció contadas veces en conciertos de caridad o bien en actuaciones en las cortes Europeas.
El trabajo de su marido la llevó por las más diversas ciudades Europeas, es así como en este periodo la cantante vivió en Bruselas, Berlín, La Haya y Frankfurt.
La revolución de 1848 produjo un profundo revés económico en las finanzas del matrimonio y a pesar de las presiones sociales la Sontag acepto un contrato por seis meses con el Her Majesty’s Theatre de Londres para luego aparecer por toda Inglaterra y Francia.
Su segundo debut fue tan exitoso como el primero. La vida hogareña y la inactividad artística no habían mermado la voz de la soprano que seguía tan pura como hace 20 años atrás.
En el mismo teatro creo el rol titular en La Tempesta de Halevy en 1850 y luego de una triunfal gira por las ciudades alemanas partió hacia Estados Unidos en 1852.
En Septiembre de 1852 apareció en suelo norteamericano y en triunfales actuaciones recorrió el país durante poco menos de dos años.
Contratada por una compañía para presentarse en la Ciudad de México, la cantante dio su última actuación como Lucrezia Borgia en la ópera de Donizetti. Luego de la representación la cantante cayó enferma presentando los síntomas del cólera. Luego de 6 días de agonía murió el 15 de junio de 1854 con 48 años de edad.
La voz de Sontag, que fue catalogada por Rossini como “la voz más pura de soprano”, era excepcional por su flexibilidad, belleza y amplitud. Su amplia tesitura le permitía cantar en roles de soprano y mezzosoprano, sin embargo sus mayores éxitos los logró en roles agudos. Aun así podía combinar roles de soprano pura como Agatha en el Cazador Furtivo, Donna Anna en Don Giovanni de Mozart, Semiramide, Desdemona en Otello o Amenaide en Tancredi de Rossini, las partes de soprano de La Novena Sinfonía o La Misa Solemne de Beethoven o Lucrezia Borgia de Donizetti con roles graves de mezzosoprano como Rosina en el Barbero de Sevilla o Isabella en La Italiana en Argel.
Como actriz fue siempre más adecuada a los roles cándidos y delicados que se avenían a la perfección con su físico delgado, su rostro bello y su corta edad al momento de los primeros triunfos. Nunca pudo poseer una flexibilidad histriónica capaz de competir con Maria Malibran como tampoco la contundencia vocal en el extremo grave del registro para obtener los mismo éxitos en los roles de contralto, cosa que la Malibran logró como nadie.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Igor Stravinsky1882 – Nacimiento en Oranienbaum (hoy Lomonosov, Rusia) del compositor IGOR STRAVINSKY. Estudió derecho, siguiendo la tradición según la cual ninguno de los grandes compositores rusos estaba destinado originalmente a la música, pero un encuentro con Rimsky-Korsakov, que se convirtió en su maestro, cambió el curso de su vida. En 1909 se puso en contacto con el grupo de jóvenes, sobre todo Ravel y Falla, que desde París, bajo la influencia espiritual de Serguéi Diaghilev, el director de los ballets rusos, abría ya nuevos caminos a la música. Stravinsky, que ya había compuesto una sinfonía y algunas obras menores, se volvió hacia el teatro y escribió tres obras que causaron sensación, los dramas bailados El Pájaro de Fuego, Petrushka y La Consagración de la Primavera. Sobre todo este último (citado por lo general con el título original francés Le Sacre du Printemps) representa uno de los hitos más importantes de la historia de la música moderna. Luego estalló la Primera Guerra Mundial y Stravinsky se refugió en Suiza; durante aquellos años compuso, sobre un texto de Ramuz, La historia del soldado (1918), un típico documento de época. Con esta obra abandona el camino que había recorrido con las óperas El Ruiseñor (1914), Renard (1917) y las escenas de ballet ruso Las Bodas (originales, pero menos revolucionarias), en beneficio de una audaz incursión en un terreno musical desconocido, emprendida también simultáneamente (y de manera independiente) por Schoenberg, Hindemith y Bartók. Siguieron el ballet Pulcinella (1920), la ópera cómica Mavra (1922), el oratorio escénico Oedipus Rex (1927), los ballets Apolo Musageta (1928) y El Beso del Hada (1928), el melodrama Perséfone (1934), las obras danzadas Juego de cartas (1937) y Escenas de ballet (1944), la ópera The Rake’s Progress (1951) y por último The Flood (1963). En 1934, obtuvo la ciudadanía francesa, y al estallar la Segunda Guerra Mundial se instaló en Estados Unidos. Es difícil describir su estilo, pues durante toda su vida fue un experimentador que al buscar formas válidas para la nueva música se aventuró en muchos terrenos vírgenes y también se extravió más de una vez. La historia lo recordará como a una de las personalidades creadoras más potentes del siglo XX, como a uno de los genios más vitales y a uno de los realizadores más grandes.
IGOR STRAVINSKY falleció en Nueva York el 6 de abril de 1971, pero siguiendo su deseo fue enterrado en el cementerio de San Michele, en Venecia.

Fuente:
Pahlen, Kurt – DICCIONARIO DE LA OPERA