Arthur Sullivan1842 – Nacimiento en Londres (Inglaterra) del del compositor ARTHUR SEYMOUR SULLIVAN.  Estudió en la Royal Academic of Music de Londres y en el Conservatorio de Leipzig (1858-61). Fue docente de composición en la Royal Academic of Music, y de 1876 a 1881 director de la National Training School for Music. Es muy popular en Inglaterra por sus numerosas operetas y óperas cómicas. Entre sus obras se recuerdan las oberturas para El mercader de Venecia, Las alegres comadres de Windsor, Macbeth, etc.; Sinfonía en re mayor, para orquesta; oratorios: The prodigal son, The Light of the World, The Martyr of Antioch; Cantatas; Concertino, para violín y orquesta; Dúo concertante, para piano y violín; trozos para piano; y entre las operetas: Box and Cox; The Contrabandiste; H.M.S. Pinafore; Princess Ida; The Mikado (1885); The Yeomen of the Guard; Utopía; The Grand Duke; The Beauty Stone; The Rose of Persia, etc., casi todas con libretos de Sir W. S. Gilbert (1836-1911) que fue fiel colaborador de SULLIVAN de 1871 en adelante.
ARTHUR SEYMOUR SULLIVAN falleció en Londres el 22 de noviembre de 1900.

Fuente:
Della Corte, A.; Gatti, G.M. – DICCIONARIO DE LA MÚSICA

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Daniel Auber1871 – Fallecimiento en París (Francia) del compositor DANIEL-FRANÇOISE AUBER. Había nacido en Caen (Normandía, Francia) el 29 de enero de 1782. El abuelo de Auber era pintor del Rey bajo el reinado de Luis XVI y su padre, mayoral de caza del mismo monarca. Éste fue a la vez pintor y gran aficionado a la música. Después de la Revolución abrió un almacén de láminas. El joven Auber fue predestinado por su padre para continuar con el negocio, pero le fue permitido satisfacer su ilusión por la música y aprendió a una temprana edad a tocar algunos instrumentos. En 1802 fue enviado a Londres para aprender su lengua, regresando dos años después al reanudarse las hostilidades entre Francia e Inglaterra como consecuencia de la ruptura del Tratado de Amiens.
De regreso a Francia comenzó su carrera musical como aficionado, compartiendo esta afición con el negocio familiar de estampación de láminas que funcionaba muy bien. Durante este tiempo compuso una pequeña ópera cómica L’Erreur d’un moment, interpretada por una sociedad de aficionados a la música de París. Luigi Cherubini se interesó por el y lo introdujo en la familia Chimay, relación de la que salió muy favorecido. Por entonces escribió también Jean de Couvin, ópera cómica en tres actos. Se orientó entonces hacia el teatro para el que escribió cerca de 70 partituras. Su primera representación se efectuó en el teatro Feydeau el 27 de febrero de 1813 con el Séjour militaire, de éxito mediocre, seis años después se representó en el mismo teatro Le Testament el les billets deux.
Entretanto el padre de Auber muere arruinado. Entonces el joven Auber intentará vivir de la música. En 1820 escribe La Bergère chatelaine y descubre por entonces la música de Rossini que influye notablemente en su obra. Conoce también a Eugène Scribe, autor de cuadernos de óperas muy famosos, con el que estableció una buena relación durante veinte años con el que se complementó perfectamente.
A partir de entonces, compuso una ópera por año. A lo largo de su vida escribió 37 óperas cómicas y 10 óperas que forman un total de 132 actos y quince ballets.
Sus principales éxitos fueron Le Maçon, ópera cómica en tres actos (525 representaciones de 1825 a 1896), Emma ou La promesse imprudente, ópera cómica en tres actos que se interpretó 121 veces sin interrupción de 1821 a 1832, La beige ou le Nouvel Eginhard con 145 representaciones y Léocadie con 120 representaciones en ocho años. Alcanzó la gloria con La muette de Portici, gran ópera en cinco actos, interpretada por Laure Cinti-Damoreau (soprano) y Adolphe Nourrit (tenor) que desde 1828 hasta 1882 tuvo un total de 505 representaciones. Durante su representación en Bruselas el 25 de agosto de 1830 se produjo un tumulto que fue la señal para la revolución por la cual Bélgica se independizó de Holanda. Esta obra sentó las bases de la gran ópera francesa.
Auber sucedió a su mentor Luigi Cherubini como director del Conservatorio de París en 1842, puesto que ocupó hasta su muerte en 1871. En 1825 fue elegido miembro de la Legión de Honor, consiguiendo el rango de comandante en 1847. Napoleón III le nombró Maestro de Capilla Imperial en 1857.
Durante el sitio alemán de París (1870-71), se quedó en la ciudad, pero las miserias sufridas enfermaron su corazón y murió el 12 de mayo de 1871.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Hermann Levi1900 – Fallecimiento en Munich (Alemania) del director HERMANN LEVI. Había nacido en Giessen (Alemania) el 7 de noviembre de 1839. Hijo de un rabino, Levi estudió en Mannheim y Leipzig (185-58), luego asumió puestos de dirección en Saarbrücken, Mannheim, Rotterdam, Karlsruhe (1864-72), y finalmente, en Munich (1872-90). Amigo personal de Clara Schumann y Johannes Brahms, se convirtió en un notable intérprete de las obras de Wagner. Muy admirado por el compositor (quien le pidió a Levi convertirse al Cristianismo) dirigió el estreno de “Parsifal” (1882) y la mayoría de sus repeticiones en Bayreuth hasta 1894. También fue un exitoso intérprete de Mozart.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Hermann Jadlowker1953 – Fallecimiento en Tel Aviv (Israel) del tenor HERMANN JADLOWKER. Había nacido en Riga (Letonia) el 17 de julio de 1877. Estudió con Joseph Gänsbacher, en el Conservatorio de Viena; debutó como Gomez (“Das Nachtlager in Granada” de Kreutzer), en Colonia, en 1899. Cantó en Riga (1900-06) y Karlsruhe (1906-09). Debutó en el Metropolitan Opera de Nueva York en el rol titular de “Faust”, en 1910; en tres temporadas en dicho teatro, cantó 60 funciones de 14 roles que incluyeron Rodolfo (“La Bohème”), Turiddu (“Cavalleria Rusticana”), Canio (“Pagliacci”), Lohengrin, Max (“Der Freischütz”) y Pinkerton (“Madama Butterfly”), y creó el rol del Hijo del Rey en “Königskinder” de Humperdinck. También se presentó en Boston (1909-12). Contratado por la Opera de la Corte de Berlín (1911-19), cantó roles tales como Otello y Parsifal, y actuó como invitado, incluyendo la creación del rol de Bacchus (“Ariadne auf Naxos” de Strauss) en Stuttgart, en 1912. Jadlowker se retiró de la ópera en 1919, y en 1929 regresó a Riga, desempeñándose como cantor y maestro. Emigró a Palestina en 1938.
Si bien sus grabaciones son apreciadas hoy por su extraordinario dominio de la coloratura, la carrera de Jadlowker manifestó una aspiración por competir con sus heroicos coetáneos.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Cesare Valletti2000 – Fallecimiento en Génova (Italia) del tenor CESARE VALLETTI.   Había nacido en Roma (Italia) el 18 de diciembre de 1922. Apenas terminada la Segunda Guerra Mundial comenzó a moverse activamente con miras a ocupar un lugar en el panorama de los tenores italianos de primera línea. Todavía estaban vigentes su maestro Schipa, Gigli y Tagliavini, pero Valletti fue apreciado desde sus comienzos. Siguiendo el consejo del barítono Riccardo Stracciari estudió en Roma con Lidia Bucci-Brunacci y debutó como Alfredo (La Traviata) en el Teatro Piccini de Bari (1947). Poco después comenzó a colaborar con la RAI en títulos como Gianni Schicchi (1947), La Cenerentola (1949) y Le Donne Curiose (1950). En Roma (1947 y 1948) fue Paolino en Il Matrimonio Segreto. En Palermo fue Almaviva (Il Barbiere di Siviglia, 1949) y en el San Carlo de Nápoles Elvino (La Sonnambula, 1949). En el Teatro Eliseo de Roma se produjo el primer encuentro de Valletti con Callas, a raíz de la reposición de Il turco in Italia de octubre de 1950. En ese elenco participaron también Mariano Stabile y Sesto Bruscantini, bajo la dirección de Gavazzeni.
Valletti debutó con la compañía de La Scala en Londres con el Falstaff verdiano dirigido por Victor De Sabata el 21 de septiembre de 1950, donde intervenían también Gino Bechi (protagonista), Fedora Barbieri, Maria Caniglia, Alda Noni y Cesare Siepi. Una vez en la sala milanesa fue Nemorino (L’ elisir d’ amore), Vladimir Igorevitch en El príncipe Igor (con Barbieri, Christoff, Konetzni y Silveri) e intervino en la repetición de Falstaff, otra vez con Stabile al frente del reparto. En 1952 hubo un Barbiere di Siviglia (Simionato, Bechi, Rossi-Lemeni, bajo De Sabata) y tres nuevas funciones de Falstaff. En marzo de 1953 se representó una notable versión de L’ Italiana in Algeri dirigida por Carlo Maria Giulini y coprotagonizada por Simionato, Bruscantini y Petri. En junio de 1954 Valletti cantó el rol de Filipetto en I Quattro Rusteghi junto a Rossi-Lemeni, Carteri, Elmo, Ligabue y Zampieri. El período de triunfos de este tenor en La Scala finalizó con otra versión de Il turco in Italia con Callas, en abril de 1955 y de la mano de Franco Zeffirelli, y con la famosa Sonnambula dirigida por Bernstein y puesta en escena de Visconti.
Valletti fue además un asiduo compañero de elenco de la Simionato, con quien (entre diciembre de 1949 y junio de 1955) dividió responsabilidades en Il Matrimonio Segreto (La Fenice de Venecia, Teatro de la Moneda de Bruselas y San Carlo de Nápoles), Werther (Piacenza, San Francisco y Los Angeles), La Cenerentola (Trieste, La Haya y Amsterdam), L’ arlesiana (Roma), Il combattimento di Tancredi e Clorinda (Nápoles) y L’ Italiana in Algeri (Milán, La Haya y Amsterdam). La actividad de Valletti en Italia se vio seriamente resentida con su desempeño en Estados Unidos, pero cuando un problema con Rudolf Bing lo desvinculó del Metropolitan volvió a la península para cumplir con otras lucidas actuaciones, entre las que se puede mencionar a Giacomo V en La Donna del Lago de Rossini (Maggio Musicale Fiorentino de 1958) e Idamante en Idomeneo de Mozart (id. compañía, 1962). A esa prestigiosa institución volvió en 1965 para interpretar el Giannetto de La Gazza Ladra de Rossini.
La ruta internacional de Valletti se inició con las actuaciones londinenses organizadas por La Scala, pero fue en 1951 cuando emprendió su primera aventura en el nuevo continente. En julio se trasladó a México, donde cantó su primera Traviata junto a la Callas con el Germont de Giuseppe Taddei. En agosto y septiembre estuvo en Brasil y Uruguay, cantando en ese último país un recordado Barbiere di Siviglia junto a Tito Gobbi y Nicola Rossi-Lemeni. El debut norteamericano se produjo a través de la Opera de San Francisco el 19 de septiembre de 1953 con el Werther massenetiano que tenía a Simionato como Charlotte y la batuta de Tullio Serafin. En esa temporada se produjo Il Babiere di Siviglia con Simionato, Guarrera, Baccaloni y la dirección del mismo maestro. Volvió recién en 1963 para otro Barbiere, esta vez con Reri Grist y Hermann Prey. También para una infrecuente presentación como Flamand en Capriccio junto a Schwarzkopf y Prey.
La primera presentación de Valletti en el Metropolitan se concretó en diciembre de 1953 (luego de los éxitos en el Pacífico) con el Don Ottavio de Don Giovanni. En la temporada siguiente (1954/55) se afirmó en la senda de Mozart con el Ferrando de Così fan tutte y un año después fue aplaudido como Ernesto en Don Pasquale. En 1958/59 cantó Alfredo en La Traviata y Die Fledermaus, además de Tamino en Die Zauberflöte. Cuando se preparaba para hacer su primer Nemorino en Nueva York, una intempestiva decisión de Rudolf Bing lo apartó del elenco luego del ensayo general. De esa forma, el teatro se privó, por culpa de su principal (como había sucedido con Gigli y Gatti-Casazza) de una de sus figuras más destacadas.
Fuera de los lugares mencionados Valletti fue gran figura en El Cairo, Barcelona, Lisboa y, en 1958, en el Covent Garden, cuando acompañó a Callas en una de sus últimas y más intensas versiones de La Traviata. En 1951 se presentó por primera vez en Francia (Marsella; Don Pasquale) y en 1953 cantó su Almaviva en Aix-en-Provence. En 1960 cantó el Don Ottavio de Don Giovanni en Salzburgo. Su despedida de los escenarios se produjo prematuramente, cuando encarnó a Nerone en L’ Incoronazione di Poppea (Bible, Malas; dir: Rudel) para el Caramoor Festival de Nueva York (1968). Otro rol que agregó en los Estados Unidos fue el Sextus de Giulio Cesare de Haendel, a mediados de los sesenta. El tenor, actualmente radicado en Italia, es una persona de agudo sentido del humor y sofisticadas costumbres; también un inquieto coleccionista de objetos de arte.
Es lamentable que tan pocos aficionados a la ópera recuerden hoy en día a este magnífico cantante. Tampoco en sus tiempos fue reconocido en su verdadera valía y recién cuando se alejó de los escenarios para ser sustituido por voces más débiles se pudo apreciar a cabalidad la estatura del artista. Su carrera fue bastante corta. Afortunadamente, sus relaciones con los micrófonos fueron activas y existe un abundante testimonio de sus mejores momentos como figura lírica de relieve. Valletti fue un sucesor directo de Tito Schipa, de quien recibió lecciones de canto, y había incluso cierto parecido en el timbre algo velado y renuente a destacarse en la zona alta. Quizá Schipa haya descollado un poco más en ella durante su primera década de triunfos (cuando no le temía a Tosca, Cavalleria o Zazá), pero después su registro se limitó a un La o un Si bemol. Valletti también tuvo apremios en sus primeros días de cantante lírico, pero con el correr de las temporadas y sesiones de grabación fue adquiriendo una seguridad que su antecesor nunca poseyó en el extremo agudo. Incluso existen algunos Do de buen rendimiento y emitidos temerariamente de pecho, que Schipa tenía vedados. El resto de la voz posee el aterciopelado metal de su antecesor, dando la idea de haber contado con un mayor volumen. Mas el paralelismo se establece sobre todo en el mayestático fraseo, el cuidado estilístico y la seducción que aportaban a todos los personajes que les tocaba abordar.
En el terreno escénico Valletti se movió con corrección y todas sus actuaciones junto a Maria Callas (veintiocho en tres títulos) concretaron una dupla compenetrada tanto en lo canoro como en lo teatral. Pero lo que es indispensable resaltar en el canto de Valletti es la musicalidad y la sensibilidad, que luego de su retiro volvieron a aparecer sólo en un Gedda o un Kraus.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS