1835 – Estreno en el Théâtre Italien de París de la ópera en tres actos MARINO FALIERO de Gaetano Donizetti (1797-1848), sobre libreto de Emanuele Bidera, basado en un drama de George Byron, Marino Faliero, doge of Venice.

Argumento: Está construido sobre la historia del dux veneciano Marino Faliero, cuya esposa fue injuriada públicamente por Michele Steno. El castigo impuesto a Steno por el Consejo de los Cuarenta no le parece al dux bastante severo. Faliero sigue considerándose ultrajado, por ello, decide hacer caer al gobierno. Pero se descubre la conjura y Marino Faliero es condenado a muerte.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

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1857 – Estreno en el Teatro La Fenice de Venecia del melodrama en tres actos SIMON BOCCANEGRA de Giuseppe Verdi (1813-1901), sobre libreto de Francesco Maria Piave (1810-1876), del drama homónimo de Antonio García Gutiérrez (1812-1884).
Intérprete principal: el barítono Leone Giraldoni.

El libreto de Piave no tuvo gran éxito, por lo que, años después, Verdi pidió a Boito que lo escribiera de nuevo. Pero el ex rebelde milanés no consiguió mejorar mucho la historia, ya de por sí mediocre. La nueva versión fue representada en la Scala el 25 de marzo de 1881. En realidad, el libreto primitivo era obra de Verdi más que de Piave. El músico, en efecto, había enviado el borrador, en prosa, a la dirección de La Fenice en agosto de 1857; Piave se había limitado a ponerlo todo en verso. La partitura es decididamente mejor: en la figura de Boccanegra consiguió el compositor subrayar el drama de un personaje apasionado que sufre por la volubilidad del pueblo. Boccanegra sufre dolorosamente las traiciones y las ofensas que se hacen a la que él considera sinceramente como una conducta íntegra. Gracias a esta honestidad intrínseca es capaz el dux de arrepentirse, de cambiar de opinión. Pero no por ello logrará escapar a una suerte injusta. Un personaje tan lineal, pero dominado por impulsos contradictorios que de continuo alteran su carácter, era difícil de realizar. Y, sin embargo, se trata de una de las figuras que Verdi consiguió definir con mayor eficacia y con gran atención a su doliente humanidad.

Fuente:
Bertelé, Antonio [et alt.] – ENCICLOPEDIA DEL ARTE LIRICO

Libreto bilingüe italiano-español:
Website Kareol – http://www.geocities.com/ubeda2002/simon/simon.htm

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Edoardo Garbin1865 – Nacimiento en Padua (Italia) del tenor EDOARDO GARBIN. Estudió con Selva y Orefice, en Milán; debutó como Alvaro (La forza del destino) en Vicenza, en 1891. Cantó en Nápoles, Génova y Milán (tanto en el Dal Verme como en La Scala) donde creó el rol de Fenton en Falstaff, en 1893. Creó el rol de Milio en Zazà de Leoncavallo (1900) y el rol titular de Giovanni Gallurese de Montemezzi (1905). Estuvo casado con la soprano Adelina Stehle.
EDOARDO GARBIN falleció en Brescia (Italia) el 12 de abril de 1943.

Fuente:
Hamiltan, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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1883 – Nacimiento en Sebenico (Italia) de la soprano ESTER MAZZOLENI. Era hija del tenor Francesco Mazzoleni, y debutó en el Costanzi de Roma en febrero de 1906, como Leonora en Il Trovatore, y luego actuó en La Juive y en Das Rheingold (en versiones italianas). Después se presentó en el Petruzzelli de Bari, con Aida y Un ballo in maschera, y en el Regio de Parma. El 8 de enero de 1908 triunfó en La Scala con Cristoforo Colombo de Franchetti; sufrió un revés en marzo del mismo año con La forza del destino, donde fueron criticados también sus compañeros de elenco y el director Toscanini.
En el Massimo de Palermo interpretó La Gioconda, y volvió a La Scala con La Vestale; obtuvo allí un rotundo espaldarazo. Esa ópera la volvería a cantar brillantemente en la Opera de París, en 1909, en el Teatro Colón al año siguiente, y en el Comunale de Trieste en 1922. Siempre en La Scala encarnó heroínas como Elena en I vespri siciliani, Medea (en 1909, en ocasión del estreno italiano de esa ópera), y Selika en L’Africaine. En en Comunale de Bolonia cantó su primera Norma.
Su carrera continuó en constante ascenso; se presentó en las principales salas italianas, e incorporó títulos como Don Carlo, I Lombardi, Les Huguenots. En agosto de 1913 fue protagonista de Aida en el espectáculo inaugural de la Arena de Verona como centro lírico. Otra vez en La Scala cantó la parte de Amazilia en Fernando Cortés de Spontini, y la protagonista de Lucrezia Borgia, ópera que repitió con éxito en Madrid, en el Colón de Buenos Aires y en otros importantes teatros. También fue Violetta en La Traviata. Se retiró de la escena en 1926. Posteriormente se dedicó a la enseñanza en Palermo.
ESTER MAZZOLENI falleció en esa ciudad el 17 de mayo de 1982, a los 99 años de edad.
Ester Mazzoleni fue, con sus colegas italianas Celestina Boninsegna, Eugenia Burzio y Giannina Russ, una magnífica exponente de soprano dramática capaz de afrontar partes de coloratura. No se dejó atraer por las grandes salas de América del Norte, y permaneció como diva absoluta en La Scala de Milán.  Manejaba su voz límpida y brillante con una técnica sólida; podía pasar sin dificultad de Lucrezia a Mimì, de Medea a Violetta, de Norma a Gioconda e Isolda.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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Hans Knapertsbusch1888 – Nacimiento en Elberfeld, (Wuppertal, Alemania) del director HANS KNAPPERTSBUSCH. Estudió filosofía en la Universidad de Bonn y dirección de orquesta en el conservatorio de Colonia, con Steinbach. Durante algunos veranos asistió a Siegfried Wagner y a Hans Richter en el Festival de Bayreuth. Empezó su carrera como director de orquesta en su Elberfeld natal (1913–1918), Leipzig (1918–1919) y Dessau (1919–1922). Cuando Bruno Walter dejó Munich para ir a Nueva York, KNAPPERTSBUSCH le sucedió como director general musical de la Ópera Estatal de Baviera (Bayerische Staatsoper). Desató las iras de Joseph Goebbels al preguntar en Holanda a un diplomático alemán si era un Muss-Nazi (es decir, alguien afiliado al partido Nacionalsocialista para progresar profesionalmente): como resultado, su contrato con la Ópera de Munich fue cancelado.
Al final de los años treinta fue a Viena a dirigir la orquesta de la Wiener Staatsoper, ignorando la política nazi de que los artistas alemanes no trabajaran en Austria. Simultaneamente se convirtió en uno de los artistas emergentes del Festival de Salzburgo. KNAPPERTSBUSCH continuó dirigiendo en Viena y Salzburgo durante la anexión alemana de Austria. Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó, volvió a Munich, pero continuó dirigiendo como director invitado en Viena, así como haciendo apariciones en el Festival de Bayreuth. Raramente participó en giras fuera de los países de habla alemana. Le disgustaban los ensayos largos y fue acusado en alguna ocasión de ser perezoso.
KNAPPERTSBUSCH fue siempre uno de los directores favoritos de la Filarmónica de Viena, orquesta que dirigió en Viena, Salzburgo y en alguna gira.
HANS KNAPPERTSBUSCH falleció en Munich (Alemania) el 25 de octubre de 1965 a los 77 años de edad.
Dejó varias importantes grabaciones del ciclo completo de la tetralogía El anillo del nibelungo wagneriano, grabadas en directo en sucesivas ediciones del Festival de Bayreuth (1956, 1957 y 1958. Sus intepretaciones de Parsifal, también de Richard Wagner, de 1951 y 1962, son generalmente consideradas como referencias definitivas de esta obra.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Eugene Conley1908 – Nacimiento en Lynn (Massachusetts, EE. UU.) del tenor EUGENE CONLEY. Estudió con Ettore Verna e hizo su debut oficial como el Duca di Mantova en Rigoletto, en la Brooklyn Academy of Music en 1940. En 1945, se presentó por primera vez en la New York City Opera, como Rodolfo en La bohème, y actuó con esa compañía hasta 1950. También cantó en la Opéra-Comique de París, en el Teatro alla Scala de Milan (I puritani, 1949; y Les vêpres siciliennes junto a Maria Callas, 1951), y en el Covent Garden de Londres.
CONLEY debutó en el Metropolitan Opera en 1950, en el rol protagónico de Faust, y actuó en dicha sala en varias oportunidades hasta 1956. En 1960, CONLEY se unió al cuerpo docente de la North Texas State University, donde fue artista residente hasta su retiro en 1978. Ese mismo año, se ofreció un recital en el Alice Tully Hall, en el Lincoln Center de Nueva York.
La discografía de CONLEY incluye las grabaciones completas de Faust (con Eleanor Steber y Cesare Siepi, para Columbia, 1951), la primera grabación de The Rake’s Progress (dirigida por el compositor, Igor Stravinsky, para Columbia, 1953), y la Missa solemnis de Beethoven (dirigida por Arturo Toscanini, para RCA, 1953). En 1999, VAI publicó, en discos compactos, un representación de 1952 de Rigoletto de la New Orleans Opera, con Leonard Warren, Hilde Gueden, CONLEY, y el joven Norman Treigle como Monterone, dirigidos por Walter Herbert.
EUGENE CONLEY falleció en Denton (Texas, EE. UU.) el 17 de diciembre de 1981.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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Angeles Ottein1981 – Fallecimiento en Madrid (España) de la soprano ANGELES OTTEIN.  Había nacido en Madrid el 24 de junio de 1895. Su verdadero apellido era Nieto, pero lo cambió invirtiendo las letras para no ser confundida con sus hermanas Ramona y Ofelia, también cantantes líricas.
Ángeles Ottein destacó por hacer gala de una línea de canto muy pura, sin fisuras en ningún registro, y por la calidad interpretativa de sus actuaciones, cualidades que la hicieron muy apreciada en los escenarios de todo el mundo.
Estudió junto con su hermana Ofelia en el Real Conservatorio de Madrid, donde recibió lecciones de canto del ex-tenor Lorenzo Simonetti. Debutó en septiembre de 1914 en el Teatro de la Zarzuela con la ópera de Arrieta Marina y, dos años después, hizo su presentación fuera de España, en el Coliseu de Lisboa.
Su carrera pronto se orientó hacia la cuna operística, Italia, donde obtuvo un primer triunfo en la representación de El barbero de Sevilla, en el Teatro Constanzi de Roma, y ratificado con la misma ópera de Rossini en el San Carlo de Nápoles. En la temporada 1917/18 actuó en el Teatro Real de Madrid, y hasta el cierre del mismo en 1925 figuró habitualmente en cartel. En 1918 inició en el Teatro Colón de Buenos Aires (con El barbero de Sevilla, Mignon y Rigoletto) una serie de exitosas actuaciones en diversos escenarios americanos, sin abandonar del todo la presencia en los teatros italianos.
En 1919 cantó junto a Lauri-Volpi un Rigoletto en el teatro Verdi de Florencia, obra que repitió brillantemente en Valencia con Tito Schipa. En los primeros años veinte interpretó la ópera brasileña Cóndor, en Río de Janeiro, y visitó otros países como Perú, Argentina, Chile, México, Estados Unidos y Cuba; en éste último se ganó un merecido prestigio en compañía del tenor Hipólito Lázaro.

Fuente:
http://www.biografiasyvidas.com/

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Gianna Pederzini1988 – Fallecimiento en Roma (Italia) de la mezzosoprano GIANNA PEDERZINI. Había nacido en Avio (Trento, Italia) el 10 de febrero de 1903.  Estudió en Nápoles con Fernando de Lucia. Debutó en el Massimo de Messina como Preziosilla en La forza del destino, en 1923; repitió este último en el Regio de Parma y pasó a actuar en teatros de provincia. Sus próximos títulos fueron La Cieca, en La Gioconda, y Pierotto en Linda di Chamounix. En 1927 cantó Zanetto de Mascagni, en el Quirinetta de Roma, dirigido por el autor, éxito que repitió en 1928 en la Opera Real de Roma. En ese mismo teatro Gino Marinuzzi la eligió para cantar Cherubino, en Le Nozze di Figaro.
En 1928-29 sería Adalgisa en Norma, en el Teatro San Carlo de Nápoles; y en 1930 cantaría en otras salas italianas de primera categoría. La Pederzini habría de brillar hasta 1943 en títulos como Il barbiere di Siviglia, L’italiana in Argeli, Aida, Mignon, Carmen, Werther, Adriana Lecouvreur, Hansel und Gretel; y a partir de 1939 también la Santuzza de Cavalleria Rusticana, la protagonista de Fedora y Conchita de Zandonai.
Muy esporádica fue su actividad en el extranjero; sin embargo, se presentó en el Covent Garden con La forza del destino, en 1931; con Norma, en París, en el mismo año; y actuó en el Teatro Colón de Buenos Aires, en 1937 y 1939. Finalmente en la Opera del Estado de Berlín, y en la Opera de Zabreb, en 1941.
Durante los últimos años de la guerra interrumpió su actividad; la retomó en 1946, en ocasión de un nuevo contrato con el Colón, teatro al que volvería en 1947 y 1956. En 1946 cantó en Chile.
Se presentó también en el Liceo de Barcelona en 1947 y 1948. Cantó en Italia, sobre todo en Roma, Nápoles y Palermo, entre 1946 y 1951. Su repertorio de entonces había cambiado, incluyendo títulos como La Dama de Pique, de Tchaikovski; Macbeth, de Bloch; La medium, de Menotti, en su estreno italiano, y Dialogues des Carmélites, de Poulenc, en su estreno mundial –el 26 de enero de 1957- en el papel de Madame de Croissy.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – 100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO

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Nicola Rossi Lemeni1991 – Fallecimiento en  Bloomington (Estados Unidos, donde enseñaba desde 1980) del bajo NICOLA ROSSI-LEMENI. Había nacido en Estambul (Turquía) el 6 de noviembre de 1920. Su padre era un militar italiano y su madre la rusa Xenia Lemeni Macedon, quien lo orientó hacia la música en general y el canto en particular. Al parecer, ella le brindó las primeras clases de entrenamiento vocal aunque el bajo diría que jamás había estudiado en serio. Hizo sus estudios primarios y secundarios en Roma y Trípoli y luego se formó en Leyes en la Universidad de Padua. En Verona se puso en manos del maestro Cusinati, quien lo ayudó a resolver sus problemas vocales más serios. En mayo de 1946 debutó en La Fenice de Venecia en el rol de Varlaam (Boris Godunov). A fin de ese año ya brilló como Felipe II (Don Carlo), lo que demuestra que aunque inmaduro en lo vocal ya podía encontrar la esencia de los personajes más profundos. Luego de esta actuación en Trieste se puso en contacto con el empresario norteamericano Richard Bagarozy, quien tenía la idea de formar una compañía lírica en Chicago en base a un selecto grupo de cantantes. Algunos ya estaban consagrados, como Max Lorenz, Cloe Elmo, las hermanas Konetzni y Mafalda Favero. Las figuras promisorias eran Maria Callas (que solo había actuado en Grecia) y el mismo Rossi-Lemeni. Pero sobrevino la bancarrota y la Turandot programada con Callas, Favero, Masini y nuestro bajo no se pudo concretar, como tampoco el resto de la ambiciosa temporada. Pero Rossi-Lemeni quedó impresionado con el talento de la soprano greconorteamericana y se la presentó a Giovanni Zenatello, empresario de la Arena de Verona y ex-tenor, quien le obtuvo un contrato para la temporada 1947 de ese anfiteatro. Esa Gioconda no brindó mucho dinero a sus jóvenes protagonistas pero marcó el debut oficial en Italia de la que sería la soprano del siglo, y el mérito de Rossi-Lemeni en este hecho de innegables repercusiones debe ser señalado con énfasis. El elenco estaba integrado por Rossi-Lemeni y el tenor norteamericano Richard Tucker (que luego no tuvo mucho éxito en la península) y la dirección estuvo en manos de Tullio Serafin, que se convirtió en ese tiempo en el suegro de Rossi-Lemeni.
El histórico Boris Godunov que se cantó en La Scala el 10 de septiembre de 1947 no sólo sirvió para mostrar al veterano protagonista Tancredi Pasero sino a los incipientes Boris Christoff como Pimen y Rossi-Lemeni como Varlaam. Este último iba a ser un personaje importante en ese teatro durante mucho tiempo. En 1948 hizo conocer su intenso Archibaldo de L’Amore dei Tre Re de Montemezzi y en 1949 su Ivan Jovansky en Jovanchina de Mussorgsky. En ese mismo espectáculo Christoff interpretó a Dosifei. El año anterior, Rossi-Lemeni había debutado en la Opera de Roma con Moisè in Egitto. Volvió a la principal sala milanesa en abril de 1951 como Alfonso en Lucrezia Borgia y en enero del año siguiente participó en la Norma que afirmó definitivamente a Callas en La Scala. En abril de 1952 cantó Mefistofele de Boito con Tebaldi y Tagliavini, y pocos días después Il Barbiere di Siviglia (Don Basilio) con la Simionato, bajo la dirección de De Sabata. En mayo impactó al público con su Filippo II. Un breve paréntesis se abrió hasta abril de 1953 cuando fue Baldassarre en una Favorita interpretada por la Stignani y dos semanas después presentó su impactante versión del protagonista de Boris Godunov, reeditando su Archibaldo en mayo. En febrero de 1954 compartió con Christoff algunas funciones de Faust de Gounod dirigidas por Arthur Rodzinski, con Elisabeth Schwarzkopf como Marguerite. En abril se repitió la versión de Don Carlo, esta vez con Callas como Elisabetta di Valois. En junio hizo un célebre Lunardo en I Quattro Rusteghi de Wolf-Ferrari con Elmo y Valletti. Otro éxito fue la Elektra de Strauss en el papel de Orest, bajo la dirección de Mitropoulos. La temporada 1954/55 se inauguró con La Vestale de Spontini con Callas, Stignani, Corelli, Rossi-Lemeni como el Gran Sacerdote y la régie de Luchino Visconti, en una realización que marcó uno de los hitos de La Scala. En enero de 1955 el bajo fue Saúl en el estreno mundial del David de Milhaud; en abril, Selim en Il Turco in Italia con Callas y Valletti y en mayo, Cherevik en La Feria de Sorotchin de Mussorgsky con la Carteri y Panerai. En enero de 1956 participó en otra versión de Boris Godunov, lo que no le impidió vestir las ropas de Don Basilio del Barbiere al mes siguiente en la criticada entrega de Callas y Gobbi bajo la dirección de Giulini. En diciembre de ese año fue protagonista de Giulio Cesare de Haendel con Corelli y Simionato. También cantó allí su segunda esposa Virginia Zeani. En febrero de 1957 se repitió la exitosa versión de I Quattro Rusteghi y el 14 de abril se estrenó la histórica Anna Bolena (que revolucionó el mundo de la ópera) con Callas, Simionato, Raimondi y un desmesurado Rossi-Lemeni que enfocó a Enrico VIII con equivocados toques de Boris y Filippo II. Al año siguiente fue sustituido por Siepi. El 12 de marzo de 1958 participó en el estreno mundial de Assassinio nella Cattedrale de Pizzetti (Thomas Becket) y obtuvo uno de sus éxitos más legítimos. En abril cantó uno de sus aislados Dulcamara (L’elisir d’amore) compartiendo el papel con Giuseppe Taddei y Sesto Bruscantini. En febrero de 1959 cantó en un Ernani protagonizado por Franco Corelli y en mayo repitió su exitoso Becket en Assassinio nella Cattedrale. En enero de 1960 fue protagonista del Macbeth de Bloch y finalizó esa brillante etapa en Milán con los villanos de Les Contes d’Hoffmann junto a su esposa Virginia Zeani en los principales papeles femeninos.
Otras salas italianas que se privilegiaron con su presencia fueron la Opera de Roma, donde debutó con Macbeth de Bloch (1953) y el San Carlo de Nápoles.
En el exterior, su actividad se inició en el Teatro Colón de Buenos Aires en la temporada 1949, cuando acudió a la Argentina con una compañía que integraban Tullio Serafin, Mario Del Monaco, Fedora Barbieri y Maria Callas. Volvió en 1951 con su ya maduro Boris Godunov, que repitió en 1955 y 1965 en un verdadero alarde de histrionismo. Regresó también en años posteriores, dando a conocer su Becket en Sudamérica. En Montevideo es recordado por Mefistofele e Il Barbiere di Siviglia. En esa temporada compartía el cartelón con Giulio Neri. Norteamérica lo conoció en 1951 a través de la visionaria Opera de San Francisco. El título del debut fue Boris Godunov, con su impacto y recursos habituales, a la que agregó alguna función aislada de La Bohème (Colline) y La forza del destino (Padre Guardiano). Volvió al año siguiente con el Mefistofele boitiano, el Archibaldo de Montemezzi y el Don Giovanni mozartiano, un rol que frecuentó poco a pesar de haberle dado muchas satisfacciones. Esa vez lo criticaron por tocar la mandolina con guantes. Sus últimas actuaciones para la compañía de Gaetano Merola fueron en 1953, el año de la muerte del maestro y de su sustitución por Kurt Herbert Adler. Cantó Mefistofele de Boito (con Peerce y Albanese), Boris Godunov (con Simionato y Baccaloni) e Il Barbiere di Siviglia (con la misma mezzo y Cesare Valletti), los dos últimos títulos dirigidos por Serafin. En plena decadencia vocal volvió a la ciudad del Golden Gate en 1967 como el Padre en Louise, y al año siguiente se despidió de la compañía con Il Barbiere di Siviglia (Berganza y Capecchi) en versión criticada ya que Rossi-Lemeni habló más de lo que cantó.
El Metropolitan de Nueva York lo utilizó solamente en 1953/54 con algunas representaciones de Faust, Boris Godunov y Don Giovanni. Su voz personal no convencía a los neoyorquinos, que preferían el timbre más redondo de su ídolo Cesare Siepi. Rossi-Lemeni cantó muy poco en el Covent Garden, recordándose sólo una actuación de 1952. Se presentó en la Opera de París en 1954. También en Marsella, Niza y Nancy.
Siempre se ha pensado que los bajos deben tener una cuota extra de señorío teatral, lo que no obedece a una realidad. Todos los cantantes deberían dominar el arte escénico para construir bien sus personajes, pero hay algo de cierto en lo que se refiere al abanico de estilos y posibilidades que tienen que enfrentar aquéllos. Además, existe la división entre cantantes, profundos y buffos, y si bien la última categoría se atiene a su territorio limitiado, las otras se confunden bastante. De ahí que todos los bajos que han llegado al nivel máximo lo hayan hecho a través de Don Giovanni, Boris, Filippo II, Don Basilio, Moisè y ambos Mefistófeles. Rossi-Lemeni perteneció a esa estirpe y su modalidad artística estuvo muy emparentada con la de Chaliapin, quien a falta de una voz grave y potente se refugiaba en la alucinación y alucinaba a sus públicos, que salían sin reaccionar del teatro y no se fijaban en problemas de canto. Rossi-Lemeni fue un Chaliapin menos aristocrático pero más humano.
Al revés de lo que sucedía con sus colegas Boris Christoff y Cesare Siepi, la voz de Rossi-Lemeni estaba sujeta a críticas adversas. El timbre era extremadamente gutural y muchos de sus detractores lo condenaban sin ambages. Tenía además una gran propensión al canto declamado y al recurso del Sprechgesang. Esta modalidad enfática lo llevaba también a serios percances de afinación. La mayoría de sus agudos, que eran bastante buenos hasta el Fa sostenido, estaban crecidos en casi medio tono. Otras frases están tan cercanas a la palabra hablada que no se tiene idea de la nota que trata de emitir. Estas condiciones negativas se convertían en él casi en virtudes. Fue un buen partenaire de Maria Callas, su amiga y protegida de los años de juventud, que también embrujaba a sus audiencias y al final de las funciones se recordaba más su magnetismo que su efecto vocal. Rossi-Lemeni impactaba además por su rostro anguloso, capaz de responder a cualquier maquillaje. Todas sus fotos muestran un personaje definido y se ha dicho que como Chaliapin tenía tantas voces como personajes interpretaba. Tenía una sola, no muy dotada, que sabía vestir con la expresión más acertada y la palabra más certera. Y si Boris Christoff trató de ser un segundo Chaliapin, el que estaba más emparentado con él era Rossi-Lemeni. El único bajo profundo de esa generación fue Giulio Neri.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS

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Bidu Sayao1999 – Fallecimiento en Lincolnville (Maine, EE. UU.) de la soprano BIDU SAYÂO (Balduina de Oliveira Sayâo). Había nacido en Río de Janeiro (Brasil) el 11 de mayo de 1902. Perteneciente a una familia acomodada, se dedicó al estudio del canto desde su infancia, primero en su ciudad natal y más tarde en Europa, siendo alumna de Jean de Reszke en Niza. Debuta como Rosina en el Constanzi de Roma (1926). Debuta en La Scala también como Rosina (1930). Debuta en la Opera de París como Juliette (1931). Interviene en el Teatro Colón de Buenos Aires en las temporadas 1928-29 y 39. No será hasta la temporada 1934-35 cuando llegue a Norteamérica de la mano de Arturo Toscanini al que había cautivado con su voz. Allí debuta en el Town Hall neoyorquino, y luego en el Metropolitan Opera (13 de febrero de 1937) interpretando el papel de Manon de Massenet. Intervino en 16 temporadas del Met. Sayao se instala en Estados Unidos, donde adquiere una mansión en Lincolville, en Maine, quedando ligada al Met durante 20 años. Recordada por sus papeles de Gilda, Rosina, Melisande -su favorito-, Violetta, Mimí, Adelina, Zerlina o Susana, es legendaria su grabación del Aria-Cantilena de la Bachiana Brasileira n.5 de Villa-Lobos, realizada en el Leiderkranz Hall de Nueva York en 1945 con el solo de Leonard Rose. Heitor Villa-Lobos quedó encantado y dijo que la voz e interpretación de Sayao habían conseguido concretar la imagen que el compositor imaginara para la pieza. También actuó en la Opera de Chicago (1941-45) y San Francisco (1946-52) donde interpretó en su última temporada el rol de Margherita en Mefistofele. Sayâo se retira en la temporada 57-58 con un concierto conmemorativo a sus 20 años de carrera en el Metropolitan y se traslada a Río de Janeiro con su segundo marido y manager, el barítono Giuseppe Domise. Bidú Sayâo falleció en su casa de Maine (Estados Unidos) el 12 de marzo de 1999. Esta distinguida cantante que debura en 1926 en Roma como Rosina, se presentó en el Teatro Colón en la temporada de primavera del año 1928, precisamente con El Barbero de Sevilla. Si bien la crítica de la época no dejó de advertir que la joven soprano brasileña disponía de medios mas que estimables -voz de bello timbre, si bien de pequeño caudal, ágil y fácil en los agudos-, no fue sino mas tarde, cuando Sayâo evolucionó inequívocamente hacia el soprano lírico, que sus méritos pudieron ser justamente apreciados. Méritos, que por otra parte, no tardarían en imponerse en medios como Nueva York, en los que al principio encontró cierta resistencia. Como soprano lírica, la naturaleza de su voz la obligó a una concienzuda elección de su repertorio en el cual la calidad vocal, la nítida dicción y el particular encanto de su fraseo, unidos a su dominio del escenario, en el que siempre impuso sus condiciones de inteligente actriz, terminaron por franquearle las puertas del éxito. Algunos personajes mozartianos, como Susanna y Zerlina mostraron otro aspecto de la calidad interpretativa de Sayâo.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA
Valenti Ferro, Enzo – LAS VOCES – TEATRO COLON: 1908-82