1774 – Nacimiento en Aversa (Italia) del compositor NICCOLÓ JOMMELLI. Importante compositor italiano que, junto con otros colegas, principalmente franceses y del Sacro Imperio Romano, realizó importantes cambios en la ópera y redujo la importancia del cantante-divo. Realizó sus estudios musicales con Muzzillo (director del Coro de la catedral de Aversa), Francesco Feo y Tommaso Prota (Conservatorio Sant’Onofrio de Nápoles) y Nicola Fago (Conservatorio dei Turchini). Recibió una fuerte influencia de Hasse, que residía en Nápoles en esa época. Después de completar sus estudios, compuso dos óperas bufas: L’errore amorosa, a principios de 1737 y Odoardo a fines de 1738.Su primera ópera seria, Ricimero re di Goti, fue tan exitosa en Roma (1740) que Henry Benedict Stuart, el Cardenal-duque de Cork, le encargó la realización de varias obras.
Cuando todavía estudiaba en el conservatorio, JOMMELLI quedó vivamente impresionado por el uso que Hasse hacía del recitativo obbligato para aumentar la tensión en ciertos momentos dramáticos de sus óperas. Al mencionar los recitativos obbligatos de la ópera Ricimero, Charles de Brosses dice que el uso que hacía de ellos JOMMELLI era mejor que todo lo que había oído en Francia.
En 1741 JOMMELLI viaja a Bologna para componer Ezio, sobre un libreto de Metastasio, y allí estudia con el famoso fraile franciscano Giovanni Battista Martine, con quien cimenta una amistad que conservará durante toda su vida. En esta estadía es admitido en la Accademia Filarmonica. Poco después, se traslada a Venecia donde compone su ópera Merope, que será la precursora del estilo operístico francés de final de siglo. En los años siguientes, escribió óperas para Venecia, Turín, Bologna, Ferrara y Padua, y dos populares oratorios, Isacco figura del Redentore y Betulia liberata.
Alrededor de 1745, Hasse recomienda a JOMMELLI para el cargo de Director de Música del Ospedale degli Incurabili de Venecia, uno de los colegios femeninos de música de la ciudad. Esta ocupación de tiempo completo implicaba la composición de obras religiosas, pero gracias a la seguridad económica que le confería, pudo abordar también otras obras dramáticas.
NICCOLÓ JOMMELLI falleció en Nápoles (Italia) el 25 de agosto de 1774 a los 59 años de edad.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre

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1838 – Estreno en la Opera de París de la ópera en tres actos (originalmente dos) BENVENUTO CELLINI de Héctor Berlioz; libretto de Léon de Wailly y Auguste Barbier, basada en la autobiografía de Cellini.
Intérpretes de la premiére: Dorus-Gras, Dérivis, Stoltz, Duprez, dirigidos por Habeneck.
Argumento: La acción se desarrolla en Roma durante el Carnaval de 1532. Benvenuto Cellini (tenor), enamorado de Teresa (soprano), hija del tesorero del papa, Balducci (barítono), prometida esposa de Fieramosca, se propone raptarla en la noche de Carnaval, disfrazado de fraile. Enterado de sus planes, Fieramosca lo impide, pero resulta muerto uno de sus compañeros. Acusado de homicidio, Cellini consigue huir. El papa le había encargado que fundiese el Perseo, y regresa al taller, donde lo esperan Fieramosca y el padre de Teresa, para hacer que lo arresten y lo lleven a la horca. Pero un cardenal promete a Benvenuto que salvará su vida y obtendrá la mano de Teresa si aquella misma noche consigue fundir la estatua de Perseo; con gran pena para sus enemigos, Cellini triunfa en la empresa, y el audaz florentino puede acoger finalmente entre sus brazos a su bienamada Teresa.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA
Bertelé, Antonio [et al.] – La ópera: enciclopedia del arte lírico

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Hans Sotin1939 – Nacimiento en Dortmund (Alemania) del bajo HANS SOTIN. Después de estudiar en el Dortmund Hochschule für Musik, SOTIN hizo su debut profesional como el Comisario Policial en Der Rosenkavalier (Essen, 1962). Dos años después, fue contratado por la Opera de Hamburgo, en la que partició en los estrenos de óperas de Krzysztof Penderecki, Boris Blacher y Gottfried von Einem, además de participar cada vez con mayor asiduidad en roles más importantes del repertorio tradicional. En 1970, participó del Festival de Glyndebourne con un impresionante Sarastro en Die Zauberflöte. Un año más tarde, debutó en Bayreuth como el Landgrave en Tannhäuser. Su debut norteamericano lo realizó en la Chicago Lyric Opera (1971) en el Gran Inquisidor y luego como Fafner. En 1972, hizo su primera presentación en el Metropolitan cantando Sarastro, presentándose luego en la Opera de Viena (1973), Covent Garden (1974), y La Scala (1976). Además de sus presentaciones escénicas, se lo pudo oír en oratorios y obras sinfónicas, como las Cantatas de Bach, Las Estaciones de Haydn, la Missa Solemnis y la Sinfonía Coral de Beethoven, y la Octava Sinfonía de Mahler. En las grabaciones de Tannhäuser y Lohengrin se lo puede escuchar cerca de su mejor momento. También se puede escuchar un fluido Gurnemanz en una grabación en vivo de Bayreuth.
HANS SOTIN causó una fuerte impresión en diversos teatros europeos mucho antes de cumplir los treinta años. Tenía entonces una voz de gran belleza y aterciopelada en sus extremos. La facilidad en su registro agudo le posibilitó asumir el rol de Wotan en el Anillo del Nibelungo wagneriano, papel en el que reunió un balance ideal entre vigor declamatorio y belleza de sonido, aunque no llegó a ser el Wotan ideal por un cierto déficit interpretativo.

Fuente:
http://www.answers.com/

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Christopher Hogwood1941 – Nacimiento en Nottingham (Inglaterra) del director y clavicembalista CHRISTOPHER HOGWOOD. Estudió música y literatura clásica en el Pembroke College, Cambridge. Estudió ejecución y dirección orquestal con Raymond Leppard y Thurston Dart; después con Rafael Puyana y Gustav Leonhardt. El British Council le permitió estudiar un año en Praga.
En 1967 HOGWOOD fundó el Early Music Consort of London con David Munrow, y en 1973 fundó la Academy of Ancient Music, especializada en ejecuciones de música barroca y el temprano clasicismo con instrumentos de la época. El Early Music Consort se deshizo después del suicidio de Munrow en 1976, pero HOGWOOD continuó ejecutando y grabando con la Academy of Ancient Music y rambién como director invitado en muchas otras orquestas.
Desde 1981, HOGWOOD ha dirigido regularmente en los Estados Unidos. Sirvió como director artístico de la Handel and Haydn Society de Boston entre 1986 y 2001. Desde entonces tiene el título de Director Laureado del mismo grupo. De 1983 a 1985 HOGWOOD fue el director artístico del Festival Mostly Mozart en el Barbican Centre de Londres. De 1987 a 1992 fue el director musical de la Orquesta de Cámara Saint Paul en Minnesota, que lo nombró su principal director invitado.
HOGWOOD también dirige mucha ópera. Hizo su debut operático en 1983, dirigiendo Don Giovanni en St. Louis, Missouri. Ha trabajado con la Ópera Estatal de Berlín, la Ópera Real de Estocolmo, la Royal Opera House en Covent Garden, Chorégies d’Orange y la Houston Grand Opera. Con la Ópera de Australia, hizo Idomeneo en 1994 y La clemenza di Tito en 1997 Ifigenia en Táuride.
En mayo de 2006 se anunció que Richard Egarr sucedería a HOGWOOD como Director Musical de la Academy of Ancient Music el 1 de setiembre y que HOGWOOD asumiría el título de Director Emérito. HOGWOOD dijo que esperaba dirigir “al menos un proyecto grande” con la Academia cada año.
Si bien HOGWOOD es mejor conocido en el repertorio barroco y clásico temprano, también ejecuta música contemporánea, con una afinidad particular por las escuelas neo-barrocas y neoclásicas incluyendo muchas obras de Stravinski, Martinu y Hindemith.
Las publicaciondes de HOGWOOD incluyen una investigación del patronazgo a través del tiempo (Music at Court), estudios biográficos de Haydn, Mozart y Handel, una historia de la trío sonata, e investigaciones sobre música británica incluyendo un libro sobre la Música Acuática de Handel y la Música para los Reales Fuegos Artificiales.
Desde 1992 ha sido profesor internacional de Ejecución de Música Antigua en la Royal Academy of Music, y como profesor visitante del King’s College de Londres. Sus puestos académicos también incluyen ser Profesor Honorario de Música de la Universidad de Cambridge y Fellowships en el Jesus College y Pembroke College, en Cambridge.

Fuente:
Wikipedia – La enciclopedia libre
http://es.wikipedia.org/wiki/Christopher_Hogwood

Página oficial:
http://www.hogwood.org/

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Thomas Allen1944 – Nació en Seaham Harbour (Inglaterra) el barítono THOMAS ALLEN. Estudió en el Colegio Real de Música en Londres; debutó en 1969 como el Figaro de Rossini, en la Opera Nacional Galesa de Cardiff, donde también cantó Papageno, Il Conte Almaviva (Nozze di Figaro), Guglielmo (Cosí fan tutte), y Billy Budd. Actúa en el Covent Garden desde 1972, Glyndebourne desde 1973. Creó el rol de Valerio en The Voice of Ariadne de Musgrave, Aldeburgh, 1974. En el Metropolitan debutó como Papageno, noviembre de 1981; también allí cantó Il Conte Almaviva mozartiano.

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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Peter Anders1954 – Fallecimiento en Hamburgo (Alemania) del tenor PETER ANDERS a los 46 años de edad. PETER ANDERS había nacido en Essen (Alemania) el 1 de julio de 1908. Estudió con Grenzenbach y Lula Mysz-Gmeiner en Berlín; cantó en el coro de la producción de La Belle Hélène de Reinhardt, 1931. Fue contratado como tenor buffo en Heidelberg (1932), sus primeros roles fueron Pedrillo (Rapto en el Serrallo) y Jacquino (Fidelio); luego pasó a Darmstadt (1933-34); en Colonia fue contratado como tenor lírico (1935-36); en Hanover amplió su repertorio (1937-38). En 1938 solicitado por Clemens Krauss pasa a la Opera de Munich (1938-40), luego es contratado por la Opera de Berlín (1940-48) y Hamburgo (1948-54). Cantó el rol de Tamino en Salzburgo (1941). Anders comenzó su carrera como un dulce y flexible tenor lírico especializado en el repertorio mozartiano; antes de su muerte por las lesiones resultantes de un accidente automovilístico, había abordado roles heroicos: Florestán y Radamés (Hamburgo, 1949), Stolzing y Otello (Hamburgo, 1950), Bacchus en Ariadne (Edinburgh, 1950) y Siegmund (Hamburgo, 1953).

Fuente:
Hamilton, David – THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA

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1971 – Estreno de la ópera en dos actos BEATRIX CENCI de Alberto GINASTERA con libreto de William Shand y Alberto Girri. El estreno mundial se llevó a cabo en el Kennedy Center de Washington (EE. UU.) dirigida por Julius Rudel y con los cantantes Arlene Saunders (Beatrix), Justino Díaz (Conde Cenci), Carol Smith (Lucrecia), Grayson Hirst (Orsino), régie de G. Freedman.

Fuente:
Roldán, Waldemar A. – Diccionario de música y músicos.

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Alfredo Kraus1999 – Fallecimiento en Madrid (España) del tenor ALFREDO KRAUS a los 71 años de edad. ALFREDO KRAUS había nacido en Las Palmas de Gran Canaria (España) el 24 de noviembre de 1927. Hijo de padre austríaco y madre española. Se recibió de ingeniero industrial (1950) en el marco de la Escuela Técnica de su ciudad natal. Estudió música e idiomas (inglés, francés e italiano) y siempre en Canarias comenzó sus estudios superiores de canto. Una vez en Barcelona los amplió con Gali Markoff y Andrés de Valencia. Se perfeccionó con Mercedes Llopart en Milán. Desde muy joven intervino en elencos de zarzuela, además de ganar en una ocasión el concurso de ejecución musical del Conservatorio de Ginebra. Debutó el 16 de enero de 1956 en la Opera Real de El Cairo como Il Duca di Mantova (Rigoletto), interpretando luego el Cavaradossi de su única Tosca. Ese mismo año cantó La Traviata en el Carignano de Turín, lo que le valió un gran éxito en Italia y futuras actuaciones en la península. En 1957 reinauguró el Teatro de la Zarzuela de Madrid con Doña Francisquita. Cantó Rigoletto en el Massimo de Palermo. En 1958 interpretó al Rinuccio de Gianni Schicchi en la Opera de Roma. Volvió a Barcelona con Rigoletto. Estas exitosas presentaciones le proporcionaron mucho prestigio, pero fue en el San Carlos de Lisboa con La Traviata, junto a María Callas, cuando su fama y apreciación internacional llegaron a un punto óptimo. Regresó a Lisboa muchas veces, enfrentándose allí por primera vez al Rodolfo y al Pinkerton puccinianos.
El debut de Kraus en Londres tuvo lugar en el Stoll Theatre, pero en 1959 ya estaba en el Covent Garden con Lucia di Lammermoor. En esta sala fue un artista altamente apreciado y en el futuro sería aplaudido en La Traviata (1975; Sutherland y Quilico), Werther (1979; Veasey), Lucrezia Borgia (1980; Sutherland y Howell) y una Lucia (1986; Anderson y Rinaldi). Estas actuaciones han quedado registradas en el disco privado. El 26 de febrero de 1960 se presentó por primera vez en La Scala de Milán como Elvino (La Sonnambula) junto a Renata Scotto e Ivo Vinco. En diciembre de 1961 fue Fenton (Falstaff) junto a Ganzarolli, Panerai, Tucci, Scotto, Barbieri y Cossotto y en febrero de 1962 repitió algunas funciones del capolavoro belliniano, esta vez con Sutherland en el papel de Amina. La principal sala milanesa lo recibiría hasta 1985 en memorables funciones líricas. Entre los éxitos más rotundos cosechados en ese lugar se pueden mencionar el Alí Baba de Cherubini (1963; Stich-Randall y Ganzarolli), una Linda di Chamounix (1970; Rinaldi y Cava) y Faust (1977). La actividad de nuestro tenor en la península italiana siempre tuvo continuidad. En Trieste cantó La Traviata (1960; Carteri y Dondi) y Rigoletto (1961; Protti y D’Angelo). En 1966, Werther en Piacenza (con Rota), regresando al año siguiente para Lucia di Lammermoor (con Zeani). En 1967 cantó Les Pecheurs de Perles (Mautti-Nunziata y Sardinero). En 1971 interpretó su exitoso Werther en Palermo (con Zeani) regresando a esa ciudad en 1978 para Rigoletto (Scotto y Montefusco). En La Fenice de Venecia cantó La Fille du Regiment en 1975 (Freni y Ganzarolli) y en el Comunale de Florencia, Lucrezia Borgia (1979; Gencer [o Ricciarelli] y Giaiotti). En Parma se presentó con La Favorita en 1982 (Toczyska, Sardinero y Siepi) y regresó en 1987 para Rigoletto (Serra y Nucci). Antes había cantado allí su segunda y final Madama Butterfly. De sus actuaciones romanas se puede recordar la Manon de 1981, cuando compartió el cartelón con Kabaivanska y Saccomani.
El debut norteamericano de Kraus se produjo en la Opera de Chicago como Nemorino (L’elisir d’amore, 1962). De inmediato se convirtió en el artista grato para ese público y eso quedó testimoniado en las tomas del vivo de La Favorita (1964; Cossotto y Bruscantini) y L’Heure Espagnole (1965; Berganza, Bruscantini y Taddei), Mefistofele (en una curiosa incursión en el Fausto boitiano) (id. año; Tebaldi, Suliotis y Ghiaurov), Rigoletto (id. año; Scotto y Bruscantini), Manon (1973; Zylis-Gara, y también en 1983; Suliotis y Titus), La Fille du Regiment (1973; Sutherland, Resnik y Malas), Werther (1978; Minton), Don Pasquale (id. año; Blegen, Stillwell y Evans), Romeo et Juliette (1981; Freni, Raftery y Bruscantini) y Les Contes d’Hoffmann (1982; Welting, Zchau, Masterson y Mittelman). También cantó para la compañía el Conte Almaviva (Il Barbiere di Siviglia), Nadir (Les Pecheurs de Perles), Faust de Gounod y Arturo (I Puritani).
La llegada de nuestro tenor al Metropolitan se produjo el 16 de febrero de 1966 como Il Duca di Mantova (Rigoletto). Fueron sus compañeros en esa empresa Roberta Peters y Cornell MacNeil. En marzo de ese año cantó el Don Ottavio (Don Giovanni) y en enero de 1967 encarnó a Edgardo (Lucia di Lammermoor, con Peters, Sereni y Díaz). En 1968 se acercó a Nemorino (L’elisir d’amore, Peters, Sereni y Corena) y en octubre de 1970 mostró uno de sus personajes más notables: Ernesto (Don Pasquale, Grist, Krause y Corena). Poco después fue Alfredo (La Traviata). El 8 de diciembre de 1971 cantó una aislada función de Faust y en 1979 sumó su notable Werther (Crespin y Battle). Los últimos papeles agregados a la lista del teatro neoyorquino fueron Tonio (La Fille du Regiment) y el Romeo de Gounod. Las actuaciones de Kraus en la Opera de San Francisco tuvieron un punto muy alto en 1966 cuando abrió la temporada junto a Joan Sutherland con I Puritani. Poco después integró el elenco de Rigoletto al lado de Grist y Glossop. Volvió al año siguiente para un Faust interpretado junto a Saunders y Ghiaurov, y L’elisir d’amore, con Grist, Wixell y Bruscantini. En 1985 cantó Werther con la Charlotte de Renata Scotto.
Kraus debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1967 con una espectacular Favorita donde una vez más compartía el elenco con Fiorenza Cossotto y Sesto Bruscantini. Ensayaba a plena voz desde horas tempranas de la mañana y ello le permitía estar plenamente seguro de su rendimiento en las funciones. Ese éxito inicial trajo como consecuencia posteriores regresos, todos encuadrados en recepciones triunfales e interminables ovaciones. En 1972 fue Arturo (I Puritani) junto a Deutekom, Mastromei y Giaiotti, y aún en septiembre de 1991 hechizó a la audiencia con un Werther cantado con una voz algo más delgada pero con la soberana línea de canto de siempre. La última presentación de Kraus en el Colón fue en 1993 con Les Contes d’Hoffmann. En 1992 debutó en Chile con un concierto en el Teatro Municipal de Santiago.
Existen algunas grabaciones privadas que testimonian los triunfos de Kraus en su patria. De 1972 es una Manon madrileña (Freni y Saccomani) y de 1981 Les Pecheus de Perles de Bilbao (Devia y Sardinero). Finalmente, en el ámbito del Liceo de Barcelona hay dos tomas de 1982: La Favorita (Parada y Sardinero) y Lucia di Lammermoor (Deutekom). En Francia cantó en Marsella I Puritani (1958 y 1974), en Orange Rigoletto (1980), en la Opera de París (Werther, 1984; Romeo et Juliette, 1985) y en la Opéra-Comique (La Fille du Regiment, 1986; Werther, 1994). Kraus se presentó en el Festival de Salzburgo en 1969 con Don Giovanni y cantó además en Tokyo (La Favorita, 1971, Cossotto y Bruscantini; Faust, 1973, Scotto y Ghiaurov), Viena (1978; Lucia di Lammermoor; Ghazarian y Panerai; Rigoletto, Cotrubas y Manuguerra), Zurich (Les Contes d’Hoffmann, 1980, Greenberg y Estes) y en el Carnegie Hall de Nueva York (La Favorita, 1975, Verrett y Elvira).
Alfredo Kraus recibió varios reconocimientos académicos y dictó clases magistrales en importantes instituciones musicales de todo el mundo. Aún vigente en los años noventa, Kraus encarnó a la aristocracia canora de nuestros días. No sólo fue un maestro del fraseo y un fiel servidor de la música sino que se movió en escena con elegancia y mesura. Supo encontrar los caminos estilísticos que le eran propicios y con un sabio cuidado de su órgano vocal alcanzó el difícil propósito de la longevidad artística. Manejó con eficiencia la organización de sus desplazamientos y se esforzó por entregar lo mejor de sí a sus públicos. Comenzó desde muy joven a hacerse notar. Si embargo, en los primeros años no logró el incondicional favor que tiempos posteriores supieron proporcionarle. Se le criticaba cierta frialdad de enfoque en algunos personajes y la nasalidad de un timbre desprovisto de convencional belleza. Eran los tiempos de Corelli y Di Stefano, Del Monaco y Björling, quienes impactaban a través de un canto directo (quizá demasiado dedicado a las galerías) y las sutilezas aportadas por el tenor canario quedaban relegadas a un segundo plano. Le faltaba además cierta robustez en los centros y la zona alta. Si bien los agudos se producían hasta cimas inesperadas, tendían a la emisión ansiosa y algo forzada.
Épocas más recientes se ocuparon de poner las cosas en su sitio y cada vez se insistió más en la comparación de Kraus con Tito Schipa, artista justamente valorado por musicólogos y públicos a través del estudio de grabaciones que exhiben su canto soberano y musical. Según parece, el ilustre antecesor lo superaba por un fraseo más imaginativo y también por fantasía, abandono y la utilización más expresiva de los matices “piano”. Esto no quiere decir que Kraus sea un cantante frío, lo que queda desmentido al escuchar sus grabaciones que abundan al tratarse de un ídolo indiscutido. Además, se colocaba en posición privilegiada frente a Schipa en una mayor extensión en el registro agudo (que llegó ocasionalmente al Mi bemol), en apostura física y en una forma más distinguida de pasearse por los escenarios. También se le ha comparado con Dino Borgioli.
La voz de Kraus es la de un tenor lírico especialmente dotado para el canto di grazia. Mediterránea y fluida, carece sin embargo de la carnosidad característica de las gargantas italianas. Con el correr de los años y en posesión de una inteligencia fuera de lo común, el artista fue depurando su técnica y aparecieron los contrastes de colorido, la perfecta igualdad de los registros y el aumento del volumen. Además, se desvanecieron muchas tensiones de emisión en la zona del pasaje y los agudos sonaron menos forzados. Los últimos años aportaron cierta dureza a la línea, la aparición del vibrato amplio y un regreso a los efectos nasales y guturales. Sin embargo, la grandeza de Kraus residirá siempre en la nobleza del canto, la aristocracia del fraseo, la inteligencia para elegir un repertorio y para planificar sus temporadas, la seriedad personal y el carisma personal. Aunque menos promocionado que otras figuras de primera línea, el tenor se encuentra afianzado en el corazón de sus fans y recibe el respeto de todos los que hacen prevalecer la artisticidad sobre la demagogia. Kraus enseñó también a las nuevas generaciones de cantantes que el cuidado de la técnica y la mesura en la ambición son el mejor pasaporte para la longevidad vocal.
El patrimonio vocal de nuestro tenor quizá hubiese servido para aventuras más ambiciosas que las emprendidas. El haberlo oído en numerosas ocasiones nos permite apostar que si se hubiese tentado con otras experiencias hubiese salido airoso. Su sabiduría radicaba en saber elegir el camino adecuado y no salirse de esa senda.

Fuente:
Patrón Marchand, Miguel – CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS